Brilla en Nueva York: Messi rompe su maldición en el Yankee Stadium y guía triunfo del Inter Miami
Lionel Messi marcó por primera vez en el Yankee Stadium y lideró la remontada del Inter Miami ante NYCFC en un duelo histórico

El guion cambió en el momento justo. Lionel Messi saldó una cuenta pendiente con el Yankee Stadium y lo hizo con la naturalidad de quien convierte lo improbable en rutina. Tras dos visitas sin gol, el argentino encontró por fin la red en uno de los escenarios más emblemáticos del deporte estadunidense.
El estadio, casa de los Yankees y sede ocasional del New York City había sido territorio esquivo para el campeón del mundo. No por falta de oportunidades, sino por esa extraña resistencia que algunos recintos imponen incluso a los mejores.
Un tiro libre con firma conocida
El momento llegó en la segunda mitad. Con el Inter Miami en desventaja, Messi tomó el balón en un tiro libre y ejecutó con su sello. El disparo se desvió en la barrera, lo suficiente para descolocar al arquero, pero mantuvo dirección de gol. El tanto fue validado para el argentino y significó el empate 2-2 que reconfiguró el partido.
Ese impulso terminó por inclinar la balanza. Inter Miami completó la remontada y se llevó un triunfo 3-2 en el Bronx, el primero de su historia en ese escenario. Un estadio que se resistía
Antes de este partido, Messi ya había enfrentado al NYCFC como visitante, aunque su gol previo llegó en otro parque de béisbol adaptado al futbol, el Citi Field. El Yankee Stadium, en cambio, se mantenía como una asignatura pendiente.
El domingo, esa narrativa quedó atrás frente a más de 45,845 aficionados que acudieron con la expectativa de ver algo especial. Messi cumplió.
La huella en la MLS
Con este tanto, el argentino amplió su registro a 15 estadios distintos con gol en la MLS, incluyendo recintos atípicos como los dos parques de Grandes Ligas que han servido de casa al NYCFC.
La escena se repite en cada ciudad. Expectativa máxima, estadio lleno y una sensación compartida en la grada. Cada vez que Messi toca el balón, algo puede pasar. Esta vez, además, cerró una deuda simbólica en uno de los templos deportivos más reconocibles del mundo.
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