El silbatazo final

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Mario Delgado anunció el jueves –con la solemnidad de quien reparte regalos– que el ciclo escolar 2025-2026 terminará el 5 de junio. Un mes y 10 días antes de lo previsto. La justificación tiene dos patas, igual de cojas: la ola de calor y el Mundial. Por la primera, basta recordar que junio en México ha sido siempre junio en México, y que las aulas no se cerraron en años anteriores con temperaturas semejantes. Por la segunda, conviene un dato que el discurso oficial omite: el torneo se jugará en tres sedes –Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey– con 13 partidos en total. ¿Por qué entonces 32.6 millones de alumnos en Chihuahua, en Yucatán, en Tlaxcala, en Tabasco, en Zacatecas, deben sumarse a una epopeya logística que no los toca? El argumento se desinfla solo. Pero ahí está, oficial, anunciado en redes con la mejor cara del secretario. 

Veinticuatro horas después, Claudia Sheinbaum salió a frenar a su propio funcionario. “Es una propuesta, todavía no está el calendario completo”, dijo en la mañanera. Mario Delgado, sin embargo, ya estaba en Hermosillo insistiendo: “Vamos a salir el 5”. El gobierno habla con dos voces sobre la educación de millones de niños y nadie se sonroja.

El rechazo no se hizo esperar y vino de todos los flancos. La Unión Nacional de Padres de Familia calificó la medida de “grave error” e “inaceptable”, y anunció amparos. Mexicanos Primero, por voz de Patricia Vázquez, recordó algo que debería ser elemental: “Cada día de clases cuenta, especialmente para millones de niñas, niños y adolescentes que aún enfrentan rezagos en sus aprendizajes”. Las escuelas privadas anunciaron que mantendrán su calendario original. La Coalición por el Derecho al Cuidado Digno señaló la asimetría que nadie quiere ver: mientras se invierte en estadios y fan fests, las estancias infantiles siguen cerradas y la sobrecarga de cuidados –casi tres meses de receso– recaerá sobre las mujeres.

Y es aquí donde la cosa pasa de la torpeza administrativa a la negligencia con consecuencias graves. Hay que decirlo con todas sus letras: México no está en condiciones de regalarle a la FIFA un mes de aulas. La prueba PISA 2022 colocó al país como el tercero peor evaluado de la OCDE en matemáticas y comprensión lectora, y el último –dead last–en ciencias. En matemáticas obtuvimos 395 puntos: 14 menos que en 2018 y 24 menos que en 2009. Un retroceso de casi dos décadas borrado de un plumazo. Dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico de matemáticas. Casi la mitad no llega al mínimo en lectura ni en ciencias. El Banco Mundial estimó que la pandemia nos costó entre uno y dos ciclos escolares completos en pérdida de aprendizajes; el Centro de Estudios Espinosa Yglesias eleva el cálculo a dos años y dos meses, un retroceso de 24%. El Inegi documenta a 3.4 millones de niñas, niños y adolescentes en rezago educativo, sin asistir a la escuela. La tasa de abandono en media superior llega a 11.3%. El analfabetismo adulto –cuatro millones 170 mil personas– se redujo apenas seis décimas en cuatro años; al ritmo actual, México tardaría 54 años más en erradicarlo.

Frente a esto, la SEP propone restar entre 28 y 38 días al ciclo escolar, dejándolo por debajo del mínimo legal de 185 días que establece la Ley General de Educación y por debajo del promedio OCDE de 186. A cambio, Delgado promete dos semanas de “fortalecimiento de aprendizajes” en agosto. Como si la aritmética pudiera invertirse así, como si un mes perdido se recuperara con 15 días bautizados con otro nombre. Es un acto de cinismo o, en el mejor de los casos, de pereza pedagógica.

Lo verdaderamente revelador no es que la medida exista, sino lo que confiesa. Confiesa la jerarquía mental del aparato: primero el espectáculo, luego la infancia. Primero la fiesta de la FIFA, luego el aula. Confiesa también la vieja costumbre mexicana de tratar la educación como variable de ajuste y no como compromiso. Cuando hay que recortar es de ahí. Cuando hay que improvisar, se improvisa con eso. Cuando llega el Mundial, se cierran las escuelas. Si fuera una empresa, despediríamos al gerente. Como es la nación, simplemente lo sufrimos.

El partido inaugural será el 11 de junio en el Estadio Banorte. Habrá ceremonia, mariachis, fuegos artificiales, vuvuzelas y millones de niños mirándolo desde casa con la mochila guardada un mes antes de tiempo. Que nadie se sorprenda, en cuatro años, cuando los resultados de PISA vuelvan a ser una cachetada. Lo habremos sembrado nosotros.