Bills se consolidan como el equipo más trágico de la NFL tras otra derrota que deja huella

Josh Allen lloró en el podio tras la eliminación en Denver; Buffalo volvió a caer en un final cerrado que reaviva su historia de dolor

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Josh Allen sufrió cuatro pérdidas de balón contra BroncosAFP

Josh Allen caminó hacia el podio como si el trayecto desde el vestidor hubiera sido más largo que las 100 yardas de campo que separan una zona de anotación de la otra. Dijo apenas unas palabras. Se le quebró la voz. Bajó la cabeza. Lloró. “Defraudé a mis compañeros”, alcanzó a decir. En ese instante, la temporada de los Buffalo Bills dejó de ser una estadística y volvió a ser lo que siempre ha sido para esta franquicia una experiencia emocional extrema, una herida que se abre cada enero.

Buffalo es, desde hace décadas, el equipo de las tragedias en la NFL. No por falta de talento, ni por ausencia de competitividad, sino por la cruel constancia con la que el desenlace siempre cae del lado equivocado. El sábado por la noche, en Denver, los Bills se convirtieron en la primera organización en la historia de la liga en perder tres partidos consecutivos de playoffs por tres puntos o menos.

Ligados al dolor

2023 derrota por 3 ante Chiefs

2024 derrota por 3 ante Chiefs

2025 derrota por 3 ante Broncos

La cifra es dolorosa para Buffalo porque habla de centímetros, de segundos, de decisiones mínimas que pesan toneladas.

El rostro de Allen en la conferencia fue el resumen de todo. Eliminado por séptima vez en playoffs, el MVP vigente cargaba sobre los hombros una noche que quizá fue la peor de su carrera profesional. Cuatro pérdidas de balón directas, dos intercepciones y dos fumbles, dentro de un total de cinco entregas de Buffalo. Denver convirtió esos errores en 16 puntos. En un partido que terminó 33-30 en tiempo extra, esa diferencia fue definitiva.

Para un quarterback que había construido su prestigio de postemporada sobre el control del balón, el golpe fue doble. Allen no buscó excusas. No habló de árbitros, ni siquiera cuando la intercepción en overtime encendió la polémica

No puedes ganar con cinco pérdidas. Cuando te disparas en el pie así, no mereces ganar”, dijo. Luego pidió perdón a sus compañeros.

Ellos no lo dejaron solo. El liniero ofensivoDion Dawkins rompió en llanto al escuchar la autocrítica de su quarterback. “No nos falló”, alcanzó a decir antes de dar la espalda y terminar su disponibilidad. Brandin Cooks, protagonista involuntario de la jugada más discutida del partido, también se quebró. “Pienso qué pude hacer para aliviar algo de esa presión. Cuando te quedas corto así, duele por mucho tiempo. No hay próxima semana”, dijo.

La jugada quedará archivada junto a “wide right” y “13 seconds” en la antología del dolor de Buffalo. En overtime, bajo un cielo que empezaba a perder luz en Colorado, Allen encontró a Cooks con un envío de 54 yardas. El receptor cayó en la yarda 20 de Denver con el balón entre las manos. Era, en términos prácticos, rango cómodo de gol de campo. El mismo pateador que minutos antes había conectado uno desde mayor distancia para forzar el alargue.

Pero el balón se movió al tocar el suelo. Cooks no mantuvo la posesión durante todo el proceso. La pelota terminó en manos del defensivo Ja’Quan McMillan sin tocar el césped. Intercepción. Juego terminado unos instantes después con un gol de campo de los Broncos.

Sean McDermott no ocultó su frustración. Primero cuestionó el hecho de haber tenido que pedir tiempo fuera para que la jugada pudiera ser revisada. Luego fue más lejos. 

Eso es una recepción. La vi 20 veces. Nadie puede convencerme de que ese balón no es de Buffalo. Los jugadores y los aficionados merecen una explicación”, dijo en conferencia de prensa.

La discusión no morirá pronto. Acompañará a los Bills hasta el inicio del campamento de entrenamiento en julio.

Reducir la derrota a esa jugada sería injusto. Buffalo tuvo varias puñaladas a lo largo de la noche. Dos touchdowns llegaron justo cuando la defensiva perdió momentáneamente a Cam Lewis y luego a Tre White por lesiones, dejando a reemplazos expuestos y atacados sin piedad. Hubo errores forzados y otros inexplicables.

El más desconcertante llegó antes del descanso. Con 16 segundos en el reloj, sin tiempos fuera y con la posesión en su propia yarda 30, McDermott optó por correr una jugada. Allen avanzó hacia adelante cuando debía deslizarse. Perdió el balón. Denver pateó un gol de campo que terminó siendo crucial en el marcador final. En ese instante, el riesgo superó cualquier posible recompensa.

Aun así, hay una verdad incómoda. Los Bills llevaron a tiempo extra un partido en el que perdieron la batalla de entregas 3-1 en el tiempo reglamentario. Fue un esfuerzo valiente, competitivo, digno. 

Del otro lado, Denver celebró con reservas. Bo Nix sufrió una fractura en el tobillo que terminó su temporada. Los Broncos llegarán al juego por el campeonato de la AFC con Jarrett Stidham, un quarterback que no lanza un pase en temporada regular desde 2023. La ironía queda en el campo. Buffalo cae otra vez. Su verdugo avanza herido.