Benavidez enciende la polémica con Canelo y suelta “quizá lo asusté” tras el nocaut al Zurdo Ramírez
David Benavidez firma un nocaut contundente ante Gilberto Ramírez en la T-Mobile Arena, mientras Saúl Álvarez abandona el recinto tras acompañar a Jaime Munguía

La noche del sábado en la T-Mobile Arena dejó una escena partida en dos. En el mismo recinto convivieron dos relatos que no se tocaron. En uno, Jaime Munguía levantó el brazo tras imponerse a Armando Reséndiz. En el otro, más tarde, David Benavidez convirtió la pelea estelar en una afirmación de poder con un nocaut sobre Gilberto Ramírez.
Entre ambos momentos se movió la figura de Saúl Álvarez. Llegó como acompañante, observó la victoria de Munguía y se marchó antes del combate principal. Su ausencia en el cierre no pasó inadvertida. Tampoco para quien dominó el ring después.
Benavidez salió a pelear con un argumento que venía construyendo desde hace años. Golpes largos, combinaciones en ráfaga y una insistencia que terminó por romper la resistencia de Ramírez. El nocaut no fue una sorpresa para él. Lo había anunciado desde el trabajo invisible, ese que se queda en el gimnasio.
“Sabía en mi corazón que podía detenerlo”, dijo Benavidez en entrevista con Ariel Helwani. Habló de sesiones de entrenamiento en las que ya había encontrado ese mismo camino, de compañeros que no soportaban el ritmo de sus manos, de una convicción que arrastra desde los 14 años.
El intercambio con Ramírez también tuvo momentos ásperos. Hubo golpes recibidos como costo para responder con mayor volumen.
Si me golpean una vez, contraataco con cinco”, explicó. Esa lógica marcó el ritmo del combate y terminó por inclinarlo.
Enciende polémica con el Canelo
Sin embargo, la conversación giró hacia el Canelo. La salida anticipada de Álvarez se convirtió en tema. Benavidez no la dejó pasar.
"Fue una pena que Canelo no pudiera ver esa pelea allí porque creo que lo asusté... Soy un tipo malo, hombre. Soy un cabrón. Creo que vio la pelea de Mungia y luego simplemente se fue... Creo que hay como una guerra civil entre mexicanos y mexicanos", externó Benavidez
El episodio abrió otra línea. Una tensión que él mismo describió como una rivalidad entre mexicanos y mexicoamericanos. Un cruce de identidades que ha acompañado su carrera y que volvió a emerger en una noche que parecía destinada solo al boxeo.
También respondió a quienes señalaron un codazo durante la pelea. Negó cualquier intención fuera del reglamento. Lo ubicó como parte del intercambio, como un accidente dentro de combinaciones lanzadas a máxima velocidad.