Viajamos en la expresión más elevada del maratón. Una expresión multifactorial, combinación de ciencia, tecnología, en las zapatillas, en la alimentación, el entorno geográfico —cuánta diferencia en nacer, crecer y convertirse en atleta en el oriente de África que en el oeste—, una cultura de casi siete décadas que inició en los albores del 60 el británico John Velzian, el artífice del atletismo keniano, al que siguieron y fortalecieron entrenadores como Kipchoge Keino, campeón olímpico en México 68, vencedor del imbatible Jim Ryun en los 1,500 m planos en CU. Mike Kosgei, Patrick Sang y muchos otros …, hasta llegar al italiano Claudio Berardelli, licenciado en Ciencias del Deporte en Milán, Italia, pedalista en su breve incursión deportiva de joven, con 22 de años de vivir en el Valle del Rift, director de 2 Running Club, en Kapsabet, donde pulió al diamante Sabastian Sawe, primer hombre en cruzar el muro de las dos horas. La diferencia entre el oriente y el oeste de África son las montañas. Sencillo, elemental. Cuando los europeos consideraban animales a los hombres de raza negra, citemos de paso la piadosa carta de Bartolomé de las Casas a Carlos V, fueron a capturarlos al lado oeste del continente negro; los llevaban a Kingston, Jamaica, y de ahí desparramaban a los sobrevivientes convertidos en esclavos por la costa y campos algodoneros del este de EU, El Caribe y Brasil. Años más tarde se distinguieron en rapidez deportiva, Carl Lewis, Jesse Owens, por ejemplo, éste degradado más en su país que en la Alemania nazi. Los del oriente en las montañas con mayor cantidad de glóbulos rojos desarrollan organismos con mayor capacidad resistencial. El arquitecto naval polonés Jerzy Hausleber, después del 68, fue más allá para elevar la resistencia y éxito mundial de los andarines mexicanos, los llevó al lago Titicaca, en Bolivia, a 3,812 m snm. Ése es el punto número uno, fisiológico. Y no el más importante porque se deben sumar habilidad, volumen, kilometraje, cultura agonal; tradición construida en décadas. Los cronometrajes que dimos a conocer en días pasados pueden ser cuantificados con mayor exactitud por quienes tienen la idea del esfuerzo que representa correr un kilómetro en tres minutos y el continuo de cinco, diez o más. Sabastian Sawe, de 31 años de la tribu Nandi, marcó RM en 1 hora 59’30”, 42,195 m o 26.2 millas. Corrió a 5.885 m cada segundo en promedio y a 21,185,774 Km ph. En términos generales, 105x400 continuos en 1’07”96 o bien, 52x800 a 2’15’92. Los 5 km más rápidos, del 35 al 40 en 13’42”. La parte final, 2,195m, con 210 zancadas por minuto, corrió 6.254 m/seg, un Km en 2’39”908 y 22,512.820 Km ph. La milla 24 fue la más rápida: 4’12”. Mañana 6 de mayo se cumplen 72 años de que el inglés Roger Bannister destrozara el muro de los 4 minutos en La Milla (1,609.344m), en la pista Iffley Road de Londres. Para Ivar Sisniega Campbell, pentatleta plusmarquista mundial de natación en Moscú 80, un abrazo y la pronta resignación por la sensible desaparición física de su mamá, la artista, pintora estadunidense, Lola Campbell.
