"Atacaron a Irán para que la Finalissima se juegue en Miami", la teoría de un comentarista que dejó mudos a todos
En el comentario de lo absurdo, Horacio Pagani, reconvertido en caricatura de sí mismo, asevera que un conflicto de tintes nucleares fue creado para que Argentina juegue en Miami, donde vive Lio Messi.

La Finalissima entre Argentina y España, las dos mejores selecciones del mundo en la actualidad que debía jugarse en el Estadio Lusail en Qatar, ha quedado en silencio. La ofensiva coordinada de Estados Unidos e Israel contra Irán ha detenido el tiempo en el Golfo Pérsico, desplazando el balón por el estruendo de los misiles. Sin embargo, esta dura noticia es comustible para el show, en estos tiempos donde la ecuanimidad esta perdida.
La noticia es cruda: la Asociación de Fútbol de Qatar (QFA) ha suspendido toda actividad deportiva. La Finalissima, ese duelo de gala programado para el 27 de marzo entre la Argentina de Messi y la España de Luis de la Fuente, pende de un hilo.
Y no bromeó
Horacio Pagani, veterano del periodismo deportivo reconvertido en caricatura de sí mismo, decidió que la realidad no era suficiente. En el programa Pasión por el Fútbol, el comunicador —habituado a gesticulaciones teatrales y a una defensa casi religiosa del "fútbol de antes"— lanzó una hipótesis que cruzó la frontera de la ignorancia para instalarse en el absurdo: "Estados Unidos maneja todas las cuestiones. Yo estoy seguro de que el ataque a Irán fue para que se juegue el partido en Miami".
La frase, soltada con la suficiencia de quien cree haber descifrado los códigos del Pentágono entre café y café, dejó un vacío gélido en el estudio. Incluso, los demás ponentes quedan impertérritos y Vignolo trata de sacarlo de su retórica absurda. "Me parece un poco fuerte", le respondió.
El fenómeno Pagani es el síntoma de una televisión que ya no busca informar, sino simular una sabiduría omnipotente. Allí, la complejidad de un conflicto que involucra a potencias nucleares se reduce a una conveniencia de logística deportiva.
Mientras en el plató se fabrican conspiraciones, en la realidad institucional impera la cautela. Luis de la Fuente, seleccionador español, ha sido el único en aportar una dosis de pragmatismo ante los micrófonos de Radio Nacional de España: "La solución sería buscar otra sede".
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