Argentina golea 5-0 a Zambia en Buenos Aires
En el campo de Boca Juniors, la Albiceleste se despidió de su gente y se prepara para viajar al Mundial 2026

El termómetro de la pasión albiceleste volvió a explotar anoche en el templo de La Boca. Ante unas 50 mil almas que hicieron vibrar cada tablón de La Bombonera, la Selección Argentina le propinó un cómodo 5-0 a Zambia en un amistoso que, al margen del festivo resultado, sirvió para inyectar una dosis de optimismo de cara al Mundial 2026. El ensayo se convirtió en una fiesta de futbol y goles que reafirma la senda del campeón.
La noche se tiñó de celeste y blanco desde el silbatazo inicial. Apenas corrían 4 minutos cuando la joya de Calchín, Julián Álvarez, demostró que está con la flecha precisa hacia el arco: un latigazo que rompió el cero y desató el primer grito de la tribuna. La Máquina de hacer goles avisaba.
Pero no hay fiesta completa sin la magia del 10. Justo antes del descanso, en el minuto 43, apareció Lionel Messi, en su último partido con la playera de la selección en Buenos Aires, y con esa pincelada inconfundible frotó la lámpara para anotar el segundo y regalarle a los aficionados la postal que vinieron a buscar: el capitán, sonriendo, abrazado por la multitud. El mundo en una pierna, la del campeón del mundo.
El complemento fue puro trámite y brillo. Apenas se reanudó el juego, en el 49', el Mariscal de la defensa, Nicolás Otamendi, se puso el traje de goleador y, con la frialdad de un centrodelantero, cambió el penal por gol: 3-0 y a otra cosa.

El destino se encargó del cuarto. En una jugada de esas que se cocinan a fuego lento, el defensor zambiano Dominic Chanda terminó empujando el balón contra su propia valla (68'), sentenciando el marcador a un nivel de goleada.
Y la cereza del pastel llegó en el tiempo de descuento, un guiño al futuro de la mano de un chamaco. Con el partido ya liquidado, el reloj marcaba 94' cuando el pibe Valentín Barco dijo presente a sus 21 añitos. Un gol para cerrar y para gritar que la renovación viene con pólvora.
Argentina goleó, gustó por momentos y, fundamentalmente, se despidió de su gente en la capital con el tanque de la ilusión a tope. El camino a 2026 sigue pavimentado con triunfos.
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