Antonio Rivera Galarza guía a México a una histórica cosecha de cinco medallas en adiestramiento en los Juegos Centroamericanos

El exjinete olímpico lideró al equipo mexicano de dressage que conquistó tres oros, una plata y un bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Mauricio Lebrija Jenkins ganó oro para México.
Mauricio Lebrija Jenkins ganó oro para México.Jose Luis Melgarejo

“Venimos a buscar las medallas”. La frase de Antonio Rivera Galarza antes de comenzar los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no fue una declaración de optimismo, sino una promesa de trabajo. Días después, el objetivo está cumplido y México convirtió esa intención en una de sus mejores actuaciones históricas en el adiestramiento.

Como Jefe de Equipo de la disciplina, el exjinete olímpico fue la figura detrás de una selección mexicana que conquistó cinco medallas: tres de oro, una de plata y una de bronce, resultado que confirma al país como una de las grandes potencias del dressage en la región.

¿Cómo se consiguieron las medallas?

La cosecha tuvo nombres propios. Mauricio Lebrija Jenkins se convirtió en el gran protagonista de la competencia al conquistar la medalla de oro en la final individual, sumar otro primer lugar en la round 3 y formar parte del equipo mexicano campeón por equipos.

Carlos Maldonado Lara completó la actuación nacional con una plata en la Round 3 y un bronce en la Final Individual, en una participación que colocó a México en lo más alto del podio centroamericano.

Para Rivera Galarza, asumir la responsabilidad de dirigir al equipo nacional representó un reconocimiento a una trayectoria construida durante más de tres décadas.

Muy contento, muy orgulloso por ser elegido como Jefe de Equipo de Adiestramiento en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Tengo el orgullo de tener a mi cargo, respecto a su entrenamiento, a cuatro de los cinco jinetes del equipo. Disciplina, trabajo, pasión y unidad”, explicó.

El resultado en Santo Domingo refleja una filosofía que Rivera ha defendido durante toda su carrera que es que en el adiestramiento no existe un protagonista individual. La competencia pertenece al binomio formado por jinete y caballo.

Aquí no compite solo el jinete; competimos como un binomio. El caballo y el ser humano tienen que entenderse, confiar el uno en el otro y trabajar como si fueran uno mismo”, señaló.

A diferencia de otras disciplinas ecuestres, el dressage no se define por velocidad o fuerza, sino por la precisión y la conexión entre ambos integrantes del binomio. Los jueces evalúan elementos como el ritmo, el equilibrio, la obediencia del caballo, la exactitud de los movimientos, las transiciones y la armonía con la que se ejecuta cada rutina.

Ese conocimiento es producto de una carrera que convirtió a Rivera Galarza en uno de los referentes mexicanos de esta disciplina. El exjinete acumula 12 medallas internacionales, con cuatro oros, tres platas y cinco bronces. Además, fue campeón individual y por equipos en el Campeonato de Norteamérica de Adiestramiento de 1998, representó a México en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y participó en Campeonatos Mundiales, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Ahora, desde fuera de la pista, su misión es distinta. Ya no sostiene las riendas durante la competencia, pero utiliza la experiencia acumulada para formar y acompañar a una nueva generación de jinetes mexicanos.

El resultado está a la vista con cinco medallas en Santo Domingo 2026 y una selección que confirmó que México tiene un lugar entre las potencias del adiestramiento regional.

La promesa de Antonio Rivera Galarza antes de viajar a República Dominicana era clara: “venimos a buscar las medallas”. México regresó con ellas.