Saqueo imparable en el sitio arqueológico Los Tlalteles, pese a convenio con el INAH
Pese a la firma de un convenio entre el INAH y ejidatarios, en julio pasado, el expolio y la destrucción continúan en el sitio arqueológico Los Tlalteles

El saqueo de piezas arqueológicas y la construcción ilegal sobre vestigios prehispánicos aún son una realidad en el sitio arqueológico Los Tlalteles, ubicado en Chalco, Estado de México.
Esto, a dos meses de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) firmara un convenio de colaboración con ejidatarios a favor de la protección de la zona.
En julio pasado, la nueva mesa directiva del Ejido Villa de Chalco habló con autoridades del INAH e hicieron un convenio en el que ejidatarios retirarían el amparo interpuesto para permitir que el INAH realizara estudios en tres hectáreas (ha) de su terreno, cuestión irrisoria ya que Los Tlalteles abarcaba 74 ha. De allí a la fecha no se han parado las construcciones, ni se ha informado quién será el arqueólogo asignado al proyecto”, dijo a Excélsior la arqueóloga Janis Rojas Gaytán.

Además, este diario acudió a un recorrido por Los Tlalteles, organizado por habitantes de Chalco para que autoridades de la Secretaría del Agua del Estado de México y de la organización Probosque conocieran la situación crítica del área.
La presidenta municipal dice que ya se está atendiendo Tlalteles, pero quitar los carteles de compraventa no es una acción. ¿Dónde están las autorizaciones?, ¿dónde están los sellos de clausura? No hay nada de eso. ¿El convenio con el INAH fue una simulación o dónde está el documento de alguna visita que haya hecho el arqueólogo asignado?”, cuestionó la especialista.
La omisión institucional y el avance de obras ilegales
Durante el recorrido, este diario registró huellas de saqueo: fosas de un metro de profundidad rodeadas por fragmentos de cerámica amontonados, los cuales evidencian el descarte de piezas hecho por los saqueadores.

El sitio no ha dejado de ser saqueado y el INAH está omitiendo realizar alguna acción de protección, porque sigue apareciendo en Facebook la venta de piezas de aquí. Además, los residuos sólidos siguen dispersándose encima del sitio y la gente sigue construyendo. Si observamos, arriba del montículo que queda hay estacados nuevos”, dijo Rojas Gaytán, integrante de la Comisión de Protección al Patrimonio Arqueológico, Histórico y Paleontológico del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH.
Por su parte, Miguel Carbajal, sociólogo y habitante de Chalco, comentó que, durante el recorrido, se les explicó a los funcionarios estatales la propuesta ciudadana de crear el corredor biocultural Ayaqueme-Los Tlalteles, de 15,400 hectáreas, y acordaron una próxima reunión para el jueves 24 de septiembre.

Una de las estructuras prehispánicas que sobrevive en Los Tlalteles es la base de un montículo funerario, que constantemente es perforado por los saqueadores.
En un primer momento, de 1995 a 1996, en Tlalteles estuvo el arqueólogo Raúl Ávila, de salvamento arqueológico, haciendo prácticas de campo con alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) e hizo algunas excavaciones y determinó que el espacio era ritual de tipo funerario”, detalló Rojas Gaytán.
Años después, la arqueóloga realizó un recorrido por el sitio y corroboró que en dicha estructura principal y en sus alrededores había huesos humanos disgregados: “Llegué a contabilizar 50 pares de fémures y había restos de cráneos, mandíbulas y costillas; era impresionante ver eso tres años atrás”.
Pérdida de evidencias históricas y mercado negro
Sin embargo, señaló que no pudo resguardar nada porque necesitaba la indicación de algún superior. “En ese momento tuvimos que dejar ahí todas las evidencias, pero nos percatamos de que la gente metía los huesos en bolsas de plástico para comercializarlos en el mercado negro como parte de rituales de magia”.

Sobre los restos de cerámica, la especialista detalló que pertenecen a varias épocas. “En los pocos estudios hechos en años anteriores, se determinó que era del Posclásico medio y de allí en adelante el sitio tuvo ocupación continua, casi 3,500 años”, dijo.
¿Aún se puede rescatar algo de Los Tlalteles?, se le preguntó a Rojas Gaytán. “Todavía. Con las casas que se están construyendo sobre el sitio arqueológico sucede lo que en la Ciudad de México: al estar asentada sobre una urbe prehispánica, donde metas pala, saldrá algo. En Tlalteles, las viviendas carecen de servicios, entonces la gente hace fosas sépticas y es ahí donde seguramente existe evidencia.
"No sólo existieron edificios, también plataformas, canales, acequias, chinampas y toda la actividad productiva quedó ahí. Teníamos cerca de 74 hectáreas con evidencias arqueológicas", concluyó.