Premio Carlos Fuentes 2026 sorprende a Juan Villoro: "es un compromiso para seguir chambeando"

El narrador, dramaturgo, ensayista y cronista mexicano dice que le interesan los misterios de lo cotidiano, los detalles pequeños de la vida diaria y los significados enigmáticos de la infancia

Villoro obtuvo un galardón dotado con 125 mil dólares, en reconocimiento por el conjunto de su obra
Villoro obtuvo un galardón dotado con 125 mil dólares, en reconocimiento por el conjunto de su obraVirginia Bautista

“Recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2026 es una sorpresa muy grande y una obligación muy fuerte”, expresó ayer Juan Villoro (1956) en entrevista con Excélsior, minutos después de recibir la noticia del galardón.

Sorpresa porque se trata de algo inesperado que me inscribe en una lista de autores con los que no me puedo comparar (como Mario Vargas Llosa, Eduardo Lizalde, Sergio Ramírez, Luisa Valenzuela y Elena Poniatowska, entre otros); y obligación porque creo que, cuando recibes un reconocimiento, es una oportunidad de seguir escribiendo y tratar de hacerlo mejor. Entonces, es un compromiso para seguir chambeando”, agregó.

El galardón fue concedido a Villoro “por la amplitud y el alcance de su obra, que abarca distintos géneros con maestría y rigor”, de acuerdo con el jurado integrado por dramaturgos y escritores como Flavio González Mello, Myriam Moscona, Mónica Nepote, David Toscana y Gioconda Belli, quienes destacaron el impulso que ha dado a la formación de nuevos lectores y su pensamiento, que ha tenido una presencia trascendente en el ensayo y el periodismo en Hispanoamérica.

¿Qué destacaría de su relación literaria con Carlos Fuentes? “Lo más importante sería la relación con la novela urbana. Él publicó La región más transparente en 1958 y yo nací en 1956, dos años antes. Entonces, soy contemporáneo de esa visión de la ciudad. Él convirtió a la capital de México en el personaje principal de su novela, algo que hoy sería imposible porque ya hay muchas ciudades que llamamos México, ha crecido tanto la capital que es una especie de asamblea de ciudades”, expresó vía telefónica desde Barcelona.

Pero esa impronta de la literatura urbana, del lenguaje, de sus distintas capas sociales, abundó el autor de libros como El testigo, Safari accidental y El vértigo horizontal, “fue para mí muy significativo y, por supuesto, la lectura de sus cuentos como Cantar de ciegos, sus ensayos de Tiempo mexicano… Fue una persona que tuve la suerte de tratar, un escritor de un carisma formidable, grandísimo conferencista, muy generoso con las generaciones que veníamos después de él. En fin, es un regalo estar asociado con un premio que lleva su nombre”.

El narrador considera que el periodismo de opinión es una ventana muy importante para los escritores.
El narrador considera que el periodismo de opinión es una ventana muy importante para los escritores.Virginia Bautista

¿Qué revalora del legado literario de Fuentes? “Cada autor tiene su propia estética. Carlos era un autor muy diverso. Pensemos que en 1962 él escribe Aura, que es una novela breve sobre la vida de la muerte; y ese mismo año publica La muerte de Artemio Cruz, una novela sobre la muerte de la vida, es decir, dos maneras distintas de referirse al acabamiento de los seres humanos.

Y luego mencionabas Terra Nostra, una novela barroca donde se juntan todos los tiempos mexicanos, con personajes que atraviesan distintas etapas históricas. Él llegó a titular el conjunto de su obra como La edad del tiempo, ya que Fuentes tenía una visión panorámica y extensísima, es decir, fue un gran muralista, pero por escrito”, comentó.

¿Usted es un escritor más del realismo? “Soy un escritor diferente. Me interesan los misterios de lo cotidiano, los detalles pequeños de la vida diaria, los significados enigmáticos de la infancia; soy un escritor de otro registro. Pero cuando escribí un libro como El vértigo horizontal, que trata de la Ciudad de México, evidentemente me referí varias veces a Fuentes, así que hay similitudes, pero también diferencias”.

¿Escribir opinión es algo que también compartió con Fuentes? “El periodismo de opinión es una ventana muy importante para los escritores, porque te obliga a estar atento a muchas cosas del acontecer diario. Hay escritores que se refugian en otras épocas o que inventan realidades del futuro y se abstienen de comentar la cotidianidad, lo que sucede, pero a Fuentes le interesaba ser testigo de su tiempo y lo mismo se puede decir de mí.

Porque llevo 22 años con una columna (en el periódico Reforma), no he parado y también he escrito crónicas sobre la realidad mexicana, que me interesa mucho. Ahora estoy muy pendiente de la visita de los zapatistas a la CDMX, en diciembre próximo, que será un acontecimiento importante. Entonces, no dejo de sorprenderme de lo que pasa en un país donde la tradición se improvisa a diario.

Reinventamos la tradición todos los días, como pudimos verlo en el Mundial con los festejos en el Ángel y la gente que gritaba ‘¡Quiere volar!’ y todas estas improvisaciones que vamos teniendo día a día en los momentos celebratorios o también en los momentos dramáticos, como en los terremotos de 2017”.

En 2012, Villoro obtuvo el Premio Iberoamericano José Donoso, y en 2018 el Premio Manuel Rojas, ambos otorgados en Chile, por el conjunto de su obra, y el Premio Herralde por El Testigo.

Sus libros más recientes son El profesor Zíper y las palabras perdidas (2022), La tierra de la gran promesa (2021), Examen extraordinario (2020) y El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México (2018), y su novela para jóvenes El libro salvaje, que ha vendido más de un millón de ejemplares. Su obra se ha traducido a numerosos idiomas.