Nahum B. Zenil interroga la identidad desde el autorretrato
Una exposición revisa seis décadas de trabajo del artista visual, a partir de 130 piezas emblemáticas de diversos formatos

Nahum B. Zenil. El límpido espejo de mis ojos (1968-2025), que se inaugurará este sábado en el Museo Universitario del Chopo, reúne más de 130 piezas, entre dibujos, pinturas, serigrafías, esculturas y libros de artista del creador nacido en 1947.
La muestra incluye obras de distintas etapas de su trayectoria; así como creaciones tempranas —inéditas o poco conocidas— realizadas entre 1968 y 1975, y un conjunto reciente de dibujos que reflexionan sobre la vulnerabilidad, la vida y la vejez.
La exposición, presentada ayer en rueda de prensa, propone un recorrido por más de seis décadas de trabajo de Zenil, en las que “el autorretrato, el cuerpo y el deseo se convierten en herramientas para cuestionar las nociones dominantes de identidad, historia y representación; así como para reivindicar al arte como lugar de debate, disidencia y afirmación colectiva”.
Desde principios de los 70, explicaron los organizadores, el artista ha utilizado el autorretrato como un recurso para interrogar las ideas de identidad y para visibilizar un deseo homoerótico históricamente relegado, siendo uno de los primeros artistas en establecer este tipo de referencia erótica en diálogo con la obra de Frida Kahlo.
Paralelamente, Zenil ha desarrollado una labor como activista cultural, impulsando discusiones sobre el arte gay en México, entre ellas la organización de la Semana Cultural Lésbica-Gay, que se realiza en el Museo Universitario del Chopo desde 1987, consolidando un vínculo histórico entre el artista y esta institución.
Esta muestra ofrece un panorama general de la práctica de Zenil desde finales de los 60 hasta la actualidad, “subrayando tanto la coherencia como la evolución de una obra que ha ocupado un lugar central en algunos de los debates más relevantes del arte latinoamericano”.
La exposición destaca su legado como un creador prolífico y valiente, capaz de abrazar los debates más urgentes de su tiempo. Y ofrece la oportunidad de reevaluar la trayectoria de Zenil y el papel que su obra en las intersecciones entre el arte y la política desde finales del siglo XX.
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