Masticar el hielo, la anorexia en la danza
Gaby Hernández, bailarina, maestra y coreógrafa, aborda una temática autobiográfica que ronda mucho en el ambiente dancístico

Gaby Hernández es una bailarina, maestra y coreógrafa con genuino interés de encumbrar su trabajo. Su esfuerzo incluye auto producirse y hacer de su compañía, Motores Danza, un referente nacional.
En su reestreno, en el Salón de Danza de la UNAM, Masticando hielo, decidió abordar una temática autobiográfica que ronda mucho en el ambiente dancístico: la anorexia nerviosa.
Difícil decisión aceptar que se ha padecido o se padece una enfermedad mental, surgida en múltiples ocasiones del estereotipo impuesto profesionalmente, en el que el cosificado cuerpo de la mujer debe rondar entre la talla cero y la dos.
Se baila por pasión: te lastimas y haces de tu cuerpo y tu salud un desastre
Todo se complica aún más debido a que en México no existe una selección efectiva y acuciosa para comprender el tema de los alcances profesionales. Se baila por pasión y si no reúnes características específicas, luchas por obtenerlas, te lastimas y haces de tu cuerpo y tu salud un desastre.
Masticando hielo hace referencia a que, para suprimir el hambre o el ansia por alimentarse, algunos ejecutantes mastican hielos. ¿Cómo representar un padecimiento tan feroz que incluye la posibilidad de la muerte? Hernández decidió aventurarse con un vestuario que sólo mostraba la boca. Una estructura acrílica a manera de un hielo suspendida, una suerte de elipse y un biombo que fragmentaba el cuerpo.
Es lamentable que ya no existan programas de mano de papel. Por los famosos QR, el público deja de leer la información vital de lo que presenciará. Desde la primera vez que vi a Motores Danza, con Aimant, sugerí que el espacio no era el adecuado para la estructura propuesta. Pienso lo mismo ahora.
El viernes 23 de enero hubo una aglomeración de invitados, fotógrafos con cámaras ruidosas y luces de los celulares con juegos o grabando. Irrumpían abruptamente en la iluminación y la música en vivo.
La anorexia es un problema mayor. El montaje es suave si se piensa en el infierno de padecer una alteración neurológica, la ficción queda por debajo de la realidad.
El espacio debería ser bellísimo o terrible, ya que deambula entre el performance y la danza, no el de un foro como lo es una caja negra. No obstante, tener un problema, asumirlo, estudiarlo y exponerlo es un acierto de Gaby Hernández.
*mcam
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