Instantáneas de un paisaje mitológico en la obra de la fotógrafa Céline Croze
La fotógrafa franco-marroquí Céline Croze presenta una selección de su obra en la muestra 'Una raya más pa’l tigre', en el Centro de la Imagen, en el marco de Fotoseptiembre 2026

La mitología, la violencia y la transformación del paisaje son algunas de las obsesiones de la fotógrafa franco-marroquí Céline Croze, como lo registra en la exposición Una raya más pa’l tigre, en el Centro de la Imagen, en el marco de Fotoseptiembre 2026.
Estas instantáneas, detalla Céline Croze a Excélsior, fueron captadas entre 2015 y 2025, en países como Grecia, Francia, Marruecos y México, específicamente en Chacahua, Oaxaca. Además, asegura que mantiene su admiración por el trabajo de Graciela Iturbide, Antoine d’Agata y por la pintura clásica italiana.
¿Por qué decidió viajar a México?, se le pregunta a la fotógrafa. “Luego de hacer un trabajo en Guatemala, quise desaparecer y me fui a Chacahua, donde quedé atrapada por aquel lugar e, incluso, viví allá el terremoto de 2017 y lo que me planteé fue encontrar algo más allá de la destrucción y un nuevo camino para mí misma; es un trabajo muy personal, pero siempre bajo la idea de la transformación del paisaje, encontrar un nuevo camino y atravesar los residuos de la violencia”.

Croze aclara que su fotografía no parte de un plan, sino del azar. “No planeo ni preparo nada. Digamos que todo nace de la urgencia y de lo que me atrae en el momento, pero, siempre, las cosas que llegan a mí me revelan un mundo y es cuando profundizo. Sin embargo, nunca haré posar a la gente, sino que es algo que nace de lo espontáneo”.
Además, detalla que le gusta trabajar con la sobreexposición. “Casi siempre fotografío de noche y, entonces, necesito un golpe de luz, así que busco las sombras, pero siempre ese rayo de luz que te acerca al día”.
La transformación del paisaje y el rechazo a la IA
¿El paisaje es clave en su trabajo? “Para mí, el paisaje es un humano y el humano es un paisaje. Por ejemplo, este cuerpo (con cicatrices en la espalda), es un paisaje con todos los bordes y fronteras, porque este chico atravesó a pie desde Marruecos a Grecia. Entonces, ahora es una frontera y un mapa de todo lo que le ocurrió. Al mismo tiempo, un paisaje tiene la energía de quienes lo habitan, por ejemplo, Chacahua, que es un lugar que me atrapó”.

¿Qué fotógrafos le interesa estudiar? “La fotografía de Graciela Iturbide. Su trabajo es muy fuerte y creo que en ella también está esa parte de interactuar con la gente que retrata e, incluso, ir más allá de la mera fotografía. Sin embargo, no tengo la misma manera de ver las cosas, pero ella es muy importante para mí, al igual que Antoine d’Agata, de quien me gusta cómo vive la fotografía. Pero mi mayor influencia habita en la pintura clásica italiana, como Caravaggio, porque me interesa el haz de luz y la mitología, como ese personaje que parecier que está saliendo del Hades”.
¿Le interesa el uso de la IA en la fotografía? “La IA es algo imposible para mí, estoy demasiado anclada a la vida, así que necesito las historias que me regala la gente, interactuar con ellos con el cuerpo y la mente. Entones, usar la IA mataría mi trabajo, todo mi proceso”, concluye.

Homenaje a la obra del francés Willy Ronis
Por otro lado, también fue inaugurada la exposición El instante Ronis, en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec, en la que se explora la vida cotidiana entre 1930 y el año 2000.
La muestra recorre, a través de 60 instantáneas, la obra de Willy Ronis, una de las grandes figuras de la fotografía francesa del siglo XX, bajo la curaduría de Matthieu Rivallin.