Fototeca Nacional del INAH cumple medio siglo en medio de expectativa por nueva sede
La Fototeca Nacional, que resguarda el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), llegó a 82% de su capacidad, por lo que debe buscar otra sede y transformarse en un centro de mayor volumen

En noviembre próximo, la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una de las cinco más importantes del mundo, cumplirá medio siglo de vida.
A la fecha resguarda poco más de un millón 220 mil instantáneas de fotógrafos como Guillermo Kahlo, Tina Modotti, Manuel Álvarez Bravo, Hugo Brehme, Nacho López, el fondo Casasola, entre otras, y donde es posible ver desde personajes como Emiliano Zapata y Diego Rivera, hasta José Clemente Orozco, María Conesa, Agustín Lara, Cantinflas y Tin Tan.
En entrevista con Excélsior, Juan Carlos Valdez Marín, director del Sistema Nacional de Fototecas-Fototeca Nacional del INAH (Sinafo) detalla que este espacio resguarda 50 colecciones con material gráfico de los últimos 179 años, es decir, desde 1847 hasta nuestros días.

Aclara que ésta sólo recibe donaciones y comenta que la más reciente colección que ingresó fue hace un par de semanas y está dedicada al tema de las cascadas en Chiapas.
Valdez también acepta que la Fototeca ha alcanzado 82% de su capacidad, por lo que se esboza la posibilidad de edificar una sede más amplia.
Tenemos 82% de capacidad (ocupado), así que da para algunos años más, pero también nuestra institución está pensando en opciones para que, en un futuro no muy lejano, esperemos contar con instalaciones de mayor capacidad y exprofeso para lo que es una fototeca contemporánea. Esperemos que se pueda lograr”.

Dicha proyección, explica, podría considerar triplicar el espacio del actual recinto.
Esperaríamos un espacio con mayor capacidad, pero no sólo para contar con espacios de resguardo, sino ser un centro fotográfico de grandes dimensiones, con áreas de resguardo, conservación, catalogación, digitalización, un área de servidores (digitales), auditorio para charlas, encuentros y área para talleres infantiles”; una tienda, cafetería y un museo más grande, apunta.
¿Cómo llega la Fototeca a su 50 aniversario? “Yo digo que estamos entrando en una incipiente madurez que nos ha permitido un reconocimiento nacional e internacional, siendo un referente para lo que se considera actualmente una fototeca contemporánea”.

¿Cómo avanza la conservación y digitalización de estos acervos? “El área de conservación desarrolla tareas básicas, como limpieza superficial, estabilización de piezas fracturadas o rotas y restauración básica, sobre todo de impresiones en papel.
La producción que tiene la Fototeca Nacional es de 10 mil piezas al año, que es algo que ha sorprendido a especialistas de otros países. Esto hace que tengamos más de 85% de la colección en perfectas condiciones para ser resguardada y consultada por el público”, destaca.

¿Y en cuanto a la digitalización? “Se digitalizan 20 mil piezas al año, y actualmente tenemos cerca de 900 mil piezas en baja resolución, para difusión en línea, y más de 450 mil en alta resolución”.
¿Qué colecciones ingresaron recientemente? “Una es sobre arquitectura mexicana, que donó el Sindicato Nacional de Arquitectos Restauradores del INAH, con más de 13 mil diapositivas en formato 35 mm que detallan el trabajo de diferentes edificaciones a lo largo y ancho del país”.
Una segunda es la donación completa del archivo del fotógrafo Carlos Jurado; la colección de Pandurang Khankhoje sobre Tina Modotti, trabajo que el investigador realizó en la Universidad de Chapingo; la colección del fotoperiodista Ulises Castellanos, que da cuenta del México de 1980 al año 2000, y la más reciente: una colección sobre cascadas en Chiapas de Mario Alberto Cuesta Vázquez.

¿En qué consiste este último acervo? “Es un trabajo que contiene 33 imágenes de cascadas en Chiapas que, en su mayoría, ya no existen. Las imágenes son a color y las entregó en un material que se llama piezografía, realizadas sobre papel de algodón y con tintas especiales para que tengan una permanencia mínima de 100 años”.
¿Por qué la Fototeca no adquiere u obtiene material en comodato? “No aceptamos comodato porque es invertir en algo que no se va a quedar en el Estado Mexicano. He conocido muchos procesos en otros países donde una colección se entrega en comodato, la institución se dedica a darle mantenimiento, que es caro, y ya que está en perfecto estado, el particular la retira y la vende”.

A esto se suma el hecho de que no se ha establecido la posibilidad de adquirir fotografías por varias razones de infraestructura, ya que no es posible reunir todo y por el alto costo en su mantenimiento y resguardo.
(Además), en México no ha existido una cultura de venta racional por parte de los autores, ya que en su mayoría, y no critico, consideran que su material es extremadamente valioso y entonces, lógicamente, llegan a pedir millones de pesos, cosa que en ningún país aceptarían”, añade.

Y a esto se suma que, a través del Programa Pago de Especie de la Secretaría de Hacienda, reciben imágenes contemporáneas.
¿Con qué criterios aceptan donaciones? “Con criterios muy sencillos, por ejemplo, que sean de interés público y, sobre todo, que tengan cualidades documentales”.
Finalmente, destaca que entre las mayores virtudes de la Fototeca está la diversidad de su acervo, que va desde el fondo Casasola, que fundó el recinto, hasta la colección fotográfica de arte prehispánico, de Tina Modotti y Guillermo Kahlo, entre otros.

Cabe señalar que la historia de la Fototeca Nacional –como la de la propia fotografía mexicana- está indisolublemente ligada a la colección Casasola, tanto que fue precisamente este acervo el que le dio origen y hasta nombre por un periodo. A pesar de que sigue siendo la colección más apreciada, consultada y estudiada aún tiene muchísimas lecturas inéditas que ofrecer.
A ésta se suman las colecciones Arnulfo Viveros, Aurelio Escobar, Carmen Cook, Casanova Konzevik, del Consejo Mexicano de Fotografía, Cruces y Campa, Dabid Maawad, Eduardo Oropeza, Enrique Cervantes, Expedición Cempoala, Familia Álvarez Bravo y Urbajtel, Felipe Teixidor, Hoffmann, Hugo Brehme, Ignacio Rodríguez Monroy, Observatorio Tacubaya y Prehispánica, entre muchas más.