Orquesta Filarmónica de CDMX presenta su temporada 2026 con estrenos y nuevas voces
La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México apuesta en 2026 por estrenos, mujeres creadoras y músicos de casa como solistas

La temporada 2026 de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México parte de una premisa poco habitual dentro del circuito sinfónico. La nueva línea curatorial busca que los programas dialoguen entre sí, combinando estrenos contemporáneos, música de cámara y grandes sinfonías sin que estos universos se presenten como compartimentos aislados.
Así lo explicó Dalí Estrada, directora operativa de la orquesta, para Excélsior quien detalló que la programación de 2026 se sostiene sobre una estructura conceptual clara que atraviesa toda la temporada, desde el concierto inaugural hasta las actividades paralelas.
Tres ejes que articulan la temporada
La temporada 2026 se organiza a partir de tres grandes ejes curatoriales, que Dalí Estrada definió de manera puntual en entrevista:
- El fortalecimiento y el impulso a las mujeres en la batuta
- La visibilización de las mujeres compositoras, especialmente latinoamericanas
- La participación de los propios músicos de la orquesta como solistas
Aunque estos principios ya se dejaban ver en temporadas anteriores, en 2026 se convierten en una estructura explícita que define la identidad del proyecto artístico.
Un programa inaugural como declaración de principios
El concierto inaugural funcionó como una síntesis de la temporada completa. De acuerdo con Estrada, fue concebido como un “guiño” que adelanta lo que el público encontrará a lo largo del año: una directora invitada, un estreno mundial y músicos de la propia orquesta ocupando el rol de solistas.
La dirección estuvo a cargo de la maestra británica Catherine Larsen-Maguire, quien debutó al frente de la Filarmónica de la Ciudad de México. Su presencia reforzó el primer eje de la temporada, enfocado en ampliar la participación de mujeres directoras dentro de la programación sinfónica.

Un estreno mundial con lectura contemporánea
Uno de los momentos centrales del programa fue el estreno mundial de Tríptico Fluvial, obra de la compositora mexicana Non Estrada. La pieza aborda la contaminación del agua, un tema que la directora operativa consideró especialmente relevante para la Ciudad de México.
En términos narrativos, Estrada explicó que la obra describe el proceso mediante el cual un río sano se transforma progresivamente en un vertedero, utilizando el lenguaje sinfónico para construir una metáfora ambiental. El estreno no solo cumplió una función artística, sino que también dialogó con problemáticas contemporáneas del entorno urbano.
Clásicos y nuevos lenguajes en un mismo programa
El concierto inaugural también incluyó obras de Wolfgang Amadeus Mozart y un formato de concierto con solistas —con ajustes de último momento—, lo que permitió que el repertorio clásico conviviera con una obra contemporánea y con la exposición de músicos de casa como protagonistas.
Esta convivencia forma parte de una estrategia deliberada: evitar que lo nuevo quede relegado a espacios marginales y permitir que dialogue directamente con el canon.
Inclusión como práctica, no como efeméride
Uno de los puntos centrales de la temporada es la manera en que se aborda la perspectiva de género. Estrada subrayó la importancia de que la inclusión no funcione como una cuota simbólica ni como un gesto limitado a fechas conmemorativas.
“Para mí es muy importante que la inclusión no se limite a una fecha conmemorativa… sino que se vuelva algo que podamos normalizar dentro de la programación”, explicó.
En la primera etapa de la temporada, que se extiende hasta el 29 de marzo, la Filarmónica contempla 10 programas sinfónicos y 2 programas de cámara. Dentro de esos programas sinfónicos, habrá 4 directoras huéspedes y 11 compositoras mujeres, de las cuales 7 son mexicanas. Para el resto de 2026, se sumarán 8 compositoras más, 5 de ellas mexicanas.
La intención, insistió Estrada, no es cumplir con una numeralia, sino integrar estos nombres de forma orgánica al repertorio, conviviendo con figuras consolidadas como Gabriela Ortiz y con compositoras jóvenes que presentan estrenos recientes.
Programar lo nuevo como una política de riesgo
La inclusión de obras contemporáneas implica retos en varios niveles. Según Estrada, se trata de un desafío para los músicos, que enfrentan nuevos lenguajes; para los directores, que trabajan con partituras que no tienen un historial interpretativo amplio; y para el público, que se enfrenta a experiencias sonoras desconocidas.
La apuesta, sin embargo, busca generar curiosidad más que certezas. Para la directora operativa, el impacto de un estreno no se mide solo en asistencia, sino en la capacidad de abrir preguntas.
Un ejemplo de ese efecto ocurrió tras el estreno de Tríptico Fluvial: la directora invitada manifestó interés en llevar la obra a otros programas y escenarios, lo que abre la posibilidad de una circulación internacional para la pieza.
Música de cámara gratuita y cercanía con el público
La temporada 2026 también contempla conciertos de cámara de acceso libre en el vestíbulo, concebidos como antesala del concierto sinfónico. Estos espacios permiten un contacto más cercano entre músicos y público, con ensambles pequeños y una atmósfera menos protocolaria.
Un rasgo distintivo es que el repertorio lo eligen los propios instrumentistas, lo que refuerza el tercer eje de la temporada y contribuye a romper la formalidad tradicional de la sala.
Una orquesta dentro del ecosistema cultural
Desde una perspectiva de política cultural, Estrada sostuvo que la Filarmónica no debe entenderse como una alternativa excluyente frente a propuestas comerciales. Su papel, explicó, es complementar la experiencia del público y desmontar prejuicios sobre costos y exclusividad.
La diversidad de la programación, concluyó, también construye pertenencia: escuchar obras actuales de compositoras mexicanas genera identificación y amplía la noción de quién puede verse reflejado en una orquesta sinfónica.
EL EDITOR RECOMIENDA



