¡Entre el café y el aula! Así enfrentan las comunidades cafetaleras la deserción escolar

En comunidades cafetaleras de Veracruz, la temporada de cosecha pone en riesgo la continuidad escolar. Modelos educativos flexibles buscan evitar la deserción

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Aulas fueron inauguradas en la comunidad de Poxtla, VeracruzCortesía

Cada año, con la llegada de la cosecha de café, la rutina cambia en decenas de comunidades cafetaleras del país. Las jornadas se extienden, las familias reorganizan su vida alrededor del corte del grano y, en ese reajuste productivo, la escuela suele quedar en segundo plano. Para niñas y niños que crecen en regiones donde el café es el principal sustento económico, el calendario agrícola pesa tanto como el escolar.

Este fenómeno no responde a una decisión aislada, sino a condiciones estructurales que se repiten en distintas zonas rurales de México. La distancia entre las escuelas y las comunidades, la falta de infraestructura educativa cercana y la rigidez del sistema escolar provocan que, durante los meses de mayor actividad en el campo, la continuidad educativa se vuelva frágil.

Poxtla y una dinámica que se repite en el país

Poxtla, una comunidad cafetalera ubicada en las altas montañas de Veracruz, refleja esta realidad. Durante la temporada de cosecha, muchas familias pasan largas jornadas fuera de casa o se trasladan temporalmente a las fincas. En ese contexto, niñas y niños acompañan a sus padres o interrumpen su formación escolar, no por desinterés, sino por falta de alternativas educativas adaptadas a su entorno.

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Veracruz, es uno de los principales productores de café en MéxicoCortesía

El problema no es nuevo. La educación rural enfrenta obstáculos persistentes:

  • Escuelas alejadas o de difícil acceso
  • Grupos multigrado con recursos limitados
  • Escasez de docentes en comunidades dispersas
  •  Calendarios escolares que no dialogan con los ciclos productivos

En regiones cafetaleras, la cosecha marca el ritmo de la vida cotidiana. Cuando no existen modelos flexibles, la deserción escolar se convierte en un riesgo latente, especialmente durante los meses clave de recolección.

Un aula que opera cuando la escuela suele detenerse

Ante este escenario, en Poxtla se habilitó recientemente un aula educativa comunitaria diseñada para operar exclusivamente durante la temporada de cosecha. El objetivo es claro: permitir que niñas y niños continúen con su educación básica sin alejarse de sus familias ni quedar fuera del sistema escolar.

El espacio funciona bajo un modelo de educación básica multigrado, una modalidad común en zonas rurales donde la matrícula es reducida. El acompañamiento corre a cargo de instructores comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), quienes atienden a estudiantes de distintas edades dentro de un mismo salón.

Más que replicar la estructura de una escuela convencional, el aula se adapta a las condiciones reales de la comunidad, tanto en horarios como en dinámicas de aprendizaje.

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Cafetales en una comunidad de Huatusco, VeracruzCortesía

Educación y prevención del trabajo infantil

Además de garantizar la continuidad escolar, este tipo de espacios cumple una función adicional: la prevención del trabajo infantil. Al ofrecer una alternativa educativa cercana y segura durante la cosecha, se reduce la probabilidad de que niñas y niños participen en actividades laborales que, aunque forman parte de la dinámica familiar, pueden afectar su desarrollo y su permanencia en la escuela.

En comunidades donde la línea entre el acompañamiento familiar y el trabajo infantil es delgada, la existencia de un aula activa durante la cosecha actúa como un mecanismo de protección.

Una alianza con múltiples actores

La iniciativa es resultado de una colaboración entre organizaciones civiles, actores del sector cafetalero, autoridades educativas y empresas compradoras de café. Entre ellas se encuentra Starbucks México, que opera en regiones productoras del país y participa como parte de un esfuerzo más amplio que involucra a la comunidad y a especialistas en desarrollo social.

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Las aulas fueron construidas en una comunidad cafetalera de VeracruzCortesía

Durante la entrega del espacio, Sarai Jiménez, directora de Construcción de Marca y Reputación de Starbucks México, señaló que la educación es una herramienta clave para el desarrollo comunitario, subrayando que el objetivo es que la infraestructura funcione como un entorno seguro alineado a estándares de bienestar infantil.

La educación es una herramienta clave para el desarrollo de las comunidades cafetaleras. Con esta aula buscamos crear mejores oportunidades para las niñas y niños de Poxtla y contribuir a un futuro más sólido para las familias de los lugares donde nace el café, señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción de Marca y Reputación de Starbucks México.

La participación empresarial, explican los involucrados, no sustituye la responsabilidad del Estado, sino que se inserta en un esquema de corresponsabilidad ante un problema que rebasa a cualquier actor individual.

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Trabajadores vaciando costales de caféCortesía

Veracruz: café, presión económica y educación en riesgo

Veracruz es uno de los principales estados productores de café en México. A los retos educativos se suman factores que presionan a las familias productoras:

  • Volatilidad del precio internacional del café
  • Plagas como la roya Impactos del cambio climático
  • Temporadas agrícolas cada vez más irregulares

Estas condiciones precarizan el trabajo en el campo y obligan a las familias a tomar decisiones difíciles, entre ellas movilizarse juntas hacia las fincas, lo que vuelve aún más compleja la permanencia escolar de niñas y niños.

La escuela como pieza del futuro cafetalero

En este contexto, la educación aparece como una herramienta de largo plazo para sostener a las comunidades cafetaleras. No se trata únicamente de construir aulas, sino de reconocer que el acceso continuo a la educación forma parte del tejido que sostiene el futuro del café mexicano.

Mientras el grano sigue su ruta hacia los mercados nacionales e internacionales, en comunidades como Poxtla se ensayan soluciones para que la escuela no desaparezca cuando la cosecha comienza, integrándose al ritmo productivo del campo.

bgpa