Cuarteto Latinoamericano se despide con emotivo concierto en Bellas Artes
El legendario Cuarteto Latinoamericano se despidió en el Palacio de Bellas Artes tras 44 años de éxito. Revive algunos detalles de su emotivo concierto en esta gira que pone fin a su aventura sonora de más de cuatro décadas

Entre nostalgia, lágrimas y aplausos, el Cuarteto Latinoamericano se presentó la noche del sábado en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes para cerrar una aventura sonora de 44 años con el concierto La última y nos vamos, con obras de Luigi Boccherini, Samuel Barber, Javier Montiel y Robert Schumann, y el acompañamiento del pianista Rodolfo Ritter.
Pero antes de tomar los instrumentos, el violonchelista Álvaro Bitrán se acercó al micrófono y leyó un mensaje que retrató algunos momentos esenciales de la agrupación.
A medida que se acercan los últimos conciertos del cuarteto —sólo restan cuatro recitales en Estados Unidos y Canadá, y tres más en México: en Monterrey (21 de mayo), Jalisco (21 de junio) y la Sala Nezahualcóyotl (28 de junio)—, siento la necesidad de dejar por escrito algunas reflexiones y tratar de salvar algunas migajas del implacable remolino del olvido.

¿Cómo resumir 44 años de carrera?, ¿cómo intentar escribir una aventura de esta magnitud?, ¿cómo seleccionar de tantos conciertos, viajes, ensayos, trenes, sol y nieve?, ¿cómo hablar de tantas prisas, complicidades y lágrimas compartidas?”, expresó.
Una forma sería a través de los más de 100 discos grabados y de las decenas de compositores interpretados, como Janos Starker, Manuel Barrueco, Narciso Yepes y Philip Glass y Eduardo Mata.
Desde mi punto de vista, lo más relevante que logramos fue grabar todos los cuartetos de los más importantes compositores clásicos latinoamericanos”, como Heitor Villa-Lobos, Alberto Ginastera, Carlos Chávez, Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas, por nombrar algunos”, apuntó.

Un legado de música latinoamericana
Álvaro Bitrán también destacó los 15 años de relación que el ensamble sostuvo con la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, ciudad en la que, incluso, nacieron tres de los 10 hijos de los integrantes del cuarteto.
A lo que sumó la faceta académica de la agrupación en instituciones mexicanas y en otros países. “Sobre todo en EU y Venezuela, donde creamos la Academia Latinoamericana para Cuartetos de Cuerda. Gracias a ese proyecto tuvimos el placer de enseñar, durante 15 años, a una generación maravillosa de músicos venezolanos que ocupan hoy (lugar) en muchas de las mejores orquestas del mundo, incluyendo, por cierto, al gran Gustavo Dudamel, que entonces era un joven violinista”.

Bitrán también destacó la sala de conciertos que más le impresionó: el Palacio Esterházy, en Austria, “no sólo por su belleza y acústica, sino porque ahí trabajó casi toda su vida Franz Joseph Haydn y lo han mantenido lo más fiel posible a su estado original.
Otra sala impresionante, desde luego, es esta sala del Palacio de Bellas Artes, donde estamos hoy reunidos. Aquí hemos tenido la oportunidad de presentarnos en diversas ocasiones, destacando aquellas relacionadas con los aniversarios del cuarteto”, dijo.

El violonchelista también destacó el cúmulo de partituras que hereda el Cuarteto Latinoamericano a los músicos de nuestro tiempo.
Por esa razón decidimos crear una biblioteca virtual en nuestra página web, desde la cual se puede descargar, de manera gratuita, gran parte de nuestro repertorio o, en su defecto, encontrar la liga para comprarlas”, comentó.
Luego habló de los viajes, la soledad de los hoteles, el rigor de los conciertos, los desvelos, las ausencias, la culpa, los paisajes, los conciertos y las vivencias que “se difuminan en la niebla de la memoria”; los chistes, las anécdotas, las enfermedades y los conflictos personales y familiares.

El adiós a los escenarios
Aseguró que esta etapa la despedida llega con alegría porque el ensamble logró más de lo imaginado. “Me consuela la alegría de haber sido partícipe de un largo fantástico viaje por la senda del tiempo, un viaje que nos vio mudar de la juventud a las canas, de los cuartetos tempranos de Mozart, a los de Revueltas y del ímpetu al cansancio”.
Al final, Álvaro Bitrán redondeó con la voz quebrada: “¡Qué bien nos la pasamos en estos 44 años de cuarteto! ¡Cuántas anécdotas!, ¡cuántas risas!, ¡cuántas alegrías! Brindo por todo el mundo, por tanta música y por haber vivido esa aventura mágica con mis tres colegas maravillosos”.
El concierto, que en la segunda parte contó con la participación del pianista Rodolfo Ritter, transcurrió entre aplausos y vivas. También tuvo la caída inesperada de una de las partituras del violonchelista y una pausa a medio encore para afinar la viola, y aunque al final el público clamó por una pieza más, los instrumentistas, quizá agotados, ya no cumplieron la petición.

Fundado en México, en 1982, el Cuarteto Latinoamericano está integrado por Saúl, Arón y Álvaro Bitrán, y Javier Montiel. En su historia, la agrupación ganó en dos ocasiones del Grammy Latino, en 2012 por su disco Brasileiro, works of Francisco Mignone y en 2016 por El Hilo Invisible.