Cartas inéditas develan amistad entre Salvador Novo y Rodolfo Usigli
La investigadora Dayna Díaz Uribe trabaja en la publicación de 14 misivas que hablan sobre el respeto y la admiración que hubo entre ambos autores, su camaradería y la corrección implacable de sus textos

Catorce misivas hasta ahora inéditas, intercambiadas entre Rodolfo Usigli y Salvador Novo, entre 1933 y 1936, saldrán a la luz en 2027, como parte de una edición crítica que publicará Dayna Díaz Uribe, del Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM).
Dichas cartas revelan la amistad que sostuvieron ambos autores en su juventud, así como las lecturas que se recomendaban y las correcciones que hacían de sus textos, adelanta a Excélsior la especialista en literatura hispanoamericana.
Y, como ejemplo, comparte el siguiente fragmento de una carta que Usigli envió a Novo referente a su poemario Seamen Rhymes, fechada el 17 de enero de 1934, en la que se lee:
No le escribo para elogiar este viaje por los marineros, Salvador. Me parece, al contrario, que voy a criticarlo, no por la prensa, sino aquí. Su marinero es de película, es vulgar, es amor; nada más. Es lo mismo que la muchacha de mis peores versos, aunque resulte menos común”.

La camaradería epistolar y la ruptura tras El gesticulador
De acuerdo con la investigadora, dicho fragmento es una evidencia de la sinceridad que existió entre Usigli y Novo, y es testimonio de la amistad que se borró de la historia de la literatura mexicana con la polémica presentación de El gesticulador en el Palacio de Bellas Artes, en 1947.

Con esta breve correspondencia entre los dos pilares del teatro mexicano podemos recrear y ser testigos de esa amistad que, aunque se duda, en un inicio estuvo llena de admiración y de respeto mutuo. El intercambio epistolar va de 1933 a 1936, mientras Usigli estaba estudiando en la Universidad de Yale y Novo era jefe del Departamento Editorial de la SEP, aunque, posteriormente, se dedicó a la publicidad”, explica.
Sobre el distanciamiento de ambos autores, la investigadora cuenta que esto ocurrió cuando Novo, entonces jefe de Teatro de Bellas Artes, le notificó a Usigli que las funciones de El gesticulador debían suspenderse por instrucciones de Gobernación, discusión que terminó a cachetadas entre los escritores.
Y años después, indica Díaz Uribe, “cuando Usigli publicó parte de sus memorias en Voces (1967), advirtió en el prólogo la eliminación de algunos nombres que no quería mencionar. En esas memorias habla de los años 30, donde, efectivamente, no aparece el nombre de Novo”.
¿Tuvo acceso a más documentos inéditos?, se le pregunta a la investigadora.
La hija de Usigli, Lavinia Usigli, me dio acceso a un diario inédito de ocho páginas, en donde se observa un intento de Usigli por dar continuidad a Voces y en el que narra su vida durante los años 30. Después, en los 60, un poco antes de que muriera, él empezó a escribir una especie de autobiografía, pero la dejó a la mitad y hoy es parte del archivo que preserva su hija”, comenta.
En otra de las misivas recién descubiertas, Usigli le escribió a Novo: “Me proponía, por lo demás, enviar a usted una copia de mi artículo desde que supe que no aparecería en (la revista) El Libro y el Pueblo por encontrarlo inconveniente el señor Lic. Colín, jefe del Departamento de Bibliotecas. Ya usted sabe que no dispongo de otros periódicos y esto me hace temer que el artículo no se publique nunca. Buena fruta es su interés, que saboreo y agradezco, esperando sólo no defraudarlo ni en el elogio ni en la crítica que la lectura de ‘Jalisco- Michoacán’ me ha dictado”.
Así lo escribió el dramaturgo el 29 de agosto de 1933, sobre uno de sus textos. Sin embargo, dicho artículo nunca se publicó y se sumó a los inéditos que el autor de Ensayo de un crimen escribió y que preserva su hija.
Previamente, Novo le preguntó a Usigli, en su carta del 28 de agosto de 1933, por el artículo sobre ‘Jalisco-Michoacán’, el cual tiene deseo de leer.

Diálogo juvenil que va de la poesía a la publicidad
Respecto al conjunto de cartas inéditas, Díaz asegura que, en ese diálogo juvenil, además de las cátedras de literatura francesa e inglesa y de cómo Usigli la pasaba en la Universidad de Yale, hablaban de poesía, teatro y de la corrección de sus textos.
Podemos ver que tenían el mismo humor, eran personas difíciles y en las cartas se corrigen sin pudor, pero siempre con la camaradería de no hacerlo público, de enmendar la plana en la intimidad y no en una reseña”, detalla.

Otro tema que tratan en las misivas es cómo el autor de La estatua de sal batalló para escribir durante sus años como publicista.
Novo dejó de escribir poemas y Usigli le reclamó esa pausa, porque, en algún momento, pensó que él se retiraría de la poesía para dedicarse de lleno a la publicidad, oficio que le dejaba mucho más dinero que la literatura”, apunta la especialista.
Así que el 10 de febrero de 1936, le confiesa sus dudas como publicista:
Es terrible, querido Rodolfo, haber hecho una reputación de humorista y tener que vivir up to it (estar a la altura). Ahora que me gano la vida con la máquina me solicitan cosas ligeras y graciosas que antes de los treinta años se me ocurrían muy corrientemente, pero que ahora me cuesta trabajo discurrir”, escribió Novo a Usigli.
Por último, la investigadora asegura que dicho intercambio epistolar inédito también llena otro hueco en la historia de la literatura mexicana: el diálogo que hubo entre Usigli, Novo y Xavier Villaurrutia.