Del héroe romántico al estandarte político: las múltiples vidas del Quijote
En La tiranía de los Quijotes, Armando González Torres rastrea las distintas interpretaciones de la obra de Cervantes y su transformación en símbolo de la libertad, la dignidad, la identidad y las causas políticas.

Aunque el Quijote nació como un personaje de ficción, ideado por un afantasmado Miguel de Cervantes Saavedra, ha mutado a lo largo de la historia como personaje cómico, arquetipo de la libertad y de la dignidad humana, símbolo de necedad, lunático imprudente, imagen de la identidad hispanoamericana e, incluso, estandarte político.
Así lo detalla a Excélsior el escritor Armando González Torres, recién elegido como miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), quien publica La tiranía de los Quijotes, divertimento literario que rastrea la interpretación del Quijote y su curiosa metamorfosis.
Cervantes pensó en El Quijote como un divertimento o un libro cómico, y así se leyó en un primer momento, aunque a partir del romanticismo se convirtió en un héroe y en prototipo del delirio heroico, del irrealismo virtuoso, un portavoz de las virtudes y los valores románticos”, expuso.

Por ello, el autor decidió compilar en este libro algunas de las manifestaciones más pintorescas y excéntricas del culto al Quijote entre la clase intelectual y política de América Latina, desde Simón Bolívar hasta el Che Guevara y el subcomandante Marcos.
“Hubo un Quijote representante de los valores cristianos y conservadores que impulsó Francisco Franco en España; también hubo un Quijote peronista que impulsó (Juan Domingo) Perón en Argentina; y Fidel Castro y el Che Guevara fueron grandes lectores explícitos del Quijote. Esa huella en la cultura y la política latinoamericana es lo que rastreo”.
Y añadió: “Uno de sus lectores más ilustrados e imaginativos fue el subcomandante Marcos, quien adoptó los personajes y los símbolos del Quijote para hacer una reflexión y un ejercicio de creación propio, así que en esta deriva política se pueden encontrar joyas muy pintorescas”.
Pero en su libro, González Torres también disecciona a Cervantes y lo retrata a partir de sus peripecias, como cuando se casó y abandonó a su mujer, o cuando dejó de escribir para emplearse como comisario de abastos y recaudador de impuestos, oficios con mala reputación en la época, lo que lo llevó a enfrentar penurias burocráticas, incomodidades de un viajero pobre, intrigas y celos de la baja burocracia que lo hicieron caer en la cárcel. Y después de todo esto, escribió El Quijote.
“De alguna manera resulta tan entrañable El Quijote porque puede ser una especie de alter ego de Cervantes; es un héroe ya provento a quien le va muy mal, y Cervantes: se identifica con sus actos fallidos, sus aventuras, con las palizas que sufre y eso le da su extraordinaria humanidad al personaje”.
Por último, el autor habló sobre su próximo ingreso a la AML. “Estoy muy contento, sorprendido y muy honrado de ser elegido, porque la AML reúne a personas del más alto nivel dentro de sus especialidades y constituye un foro extraordinariamente plural y rico, en el que se dan cita las más distintas disciplinas del pensamiento, así que me llena de entusiasmo y me honra haber sido propuesto y electo”.

¿De qué sirven organismos como la AML?
Las academias son un órgano que tiene su origen en el Renacimiento, como una forma de recuperar la cultura clásica. Era una reunión de humanistas que agrupaba a personas de todas las profesiones y confesiones, en la que conversaban en torno al legado de la cultura grecorromana para recuperar textos, rendir homenajes y era un oasis en un entorno conflictivo ante las querellas religiosas y políticas.
“Así que este espacio de diálogo se preserva en las academias modernas. Pienso que suele haber un arquetipo de la academia como una institución conservadora, pero en muchos sentidos es lo contrario, porque acompaña, la evolución de la lengua y, en el caso de la AML, tiene una extraordinaria labor en discernir e identificar la manera tan rica en que se habla el español de México, además de estudiar la relación del español con nuestras lenguas originarias”, explicó.
¿Cómo observa la dinámica del lenguaje en el mundo digital? “El lenguaje es un cuerpo muy dinámico que, con la evolución tecnológica y la profusión de las redes sociales, enfrenta un cambio más retador y acelerado, y creo que la AML es muy viva ante esa percepción del lenguaje. Me parece que la Academia mantiene reflejos muy veloces para entender y captar los cambios del lenguaje”, concluyó.