Tradiciones congregaron visitas internacionales en Mixquic

Ayer, en el Día de Muertos, las calles de San Andrés Mixquic se llenaron de vida

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Mixquic

Ayer, en el Día de Muertos, las calles de San Andrés Mixquic se llenaron de vida.

Locales y cientos de turistas, incluso extranjeros llegados de Asia, Europa o Sudamérica, visitaron este pueblo originario ubicado en el extremo oriente de la Ciudad de México.

“Espectacular. Es algo hermosísimo; estamos súper encantados, nos ha gustado todo. Estamos esperando acá para ensayar el rosario, la eucaristía y a ver si nos encontramos con nuestros seres queridos”, dijo Clara Benítez, proveniente de Argentina.

“En Japón muerto es algo muy triste, pero aquí en México muerto es algo feliz y me encanta toda la costumbre y cultura”, agregó Lyn, una joven turista japonesa.

Los extranjeros consultados dijeron que les gustaría que en sus países se replicaran las tradiciones mexicanas.

“Impresionante; me encantó. Llegamos hace ratito y me encanta. Las costumbres, las vivencias, primera vez en México y es increíble”, dijo Alejandra Carbajal, otra turista también procedente de Argentina.

“Hasta ahora me ha encantado; me alegra mucho y me da mucha emoción”, expresó Stefany, una visitante francesa.

Hubo ofrendas multicolores, música y actividades culturales como parte del Festival Internacional de Día de Muertos.

Los pobladores prepararon las tumbas del panteón para recibir a sus difuntos y los visitantes apreciaron las costumbres milenarias del lugar.

“Es como lo católico: se lleva en el alma, aunque haya mucha gente o no haya, nuestra fe es la misma, nuestro pan, nuestras ceras, todo es independiente a la gente, pero uno lo hace con amor y toda la gente del pueblo lo hace con ese gusto, con esa creencia que de veras vienen nuestros seres queridos”, dijo Fernando Galicia, un nativo de San Andrés Mixquic.

“Aquí visitando a nuestros finados, es la creencia de este día, el día primero los chiquitos y luego el día dos entraron éstos y ya hoy se hace la alumbrada”, agregó Lucía Galicia, otra habitante del lugar.

De esa manera transcurrió uno de los días más importantes de las tradiciones mexicanas en uno de los pueblos más místicos que se conservan en la Ciudad de México.