Poleana: El juego que nació en la prisión y ahora es 'famoso' en calles de la CDMX
Algunos presos elaboran este juego desde prisión, son trabajos a mano con madera, pintura y cartón, su precio va de los 500 hasta los 3 mil pesos.

"Para mí jugar poleana es el inicio de toda esta travesía porque es lo primero que llegas a jugar cuando entras a prisión", dijo Diego, un preso de la Penitenciaría de la Ciudad de México con 17 años de prisión.

Se juega con un dado y 4 fichas para cada uno de los jugadores.
El objetivo es recorrer todo el tablero hasta regresar al punto de partida intentando en el camino comerse las vidas de lo demás participantes.
"Es un juego de estrategias donde nos retamos los compañeros a ver quién es el mejor ganando, sacando nuestras fichas, es como un juego de policías y ladrones", indicó David, otro preso con 14 años en prisión.
"La Poleana" se creó en los años 30 en la prisión de Lecumberri; está inspirada en la forma en las que se construían las cárceles en México en 1900.

"Tenemos lo que es la barda perimetral que es la barda donde limita la cárcel, tenemos el patio donde todos nos reunimos siempre y estas son las celdas que son los números los juegos, donde tienes que diariamente convivir con tu gente, recorrer cada pasillo, toda la batalla se lleva a cabo aquí porque aquí es donde tiras los dados que te permite y te dice cómo avanzar, un viejo dicho en la cárcel es ‘la cárcel se vive como tú la quieres vivir’ el juego de la poleana lo juegas como tú lo quieras jugar solamente no te equivoques", añadió Diego.
"La vida es como un juego de ajedrez, todos quieren hacerla de a rey, pero es difícil, difícil la primera vez".
En la penitenciaría de la Ciudad de México, donde actualmente se encuentran recluidos 2 mil 960 hombres, quienes ya fueron sentenciados, hay un taller dedicado a su fabricación.
"Actualmente ya no es un juego de la cárcel, a lo largo de los años se ha magnificado y ya hay hasta torneos en la calle de poleana", indicó.
Diego, quien llegó a la prisión cuando tenía 18 años; elabora este juego de mesa por peticiones que le hacen llegar sus familiares cuando lo visitan.
"Yo la verdad no soy un delincuente, me tropecé con esa ficha que se me puso en el tablero poleana y es por eso que caí en este lugar por mi inconciencia y yo le quiero decir a esos jóvenes de ahora que le hagan caso a sus padres y a sus madres, no caigan a ningún vicio, no caigan a la cárcel porque no saben si van a salir algún día”.
A pesar del tiempo que tiene encerrado no cambiaría su vida.
"Yo era una persona inconsciente y lo que he venido a vivir aquí me ha hecho recapacitar, me ha hecho un mejor hijo o hermano, mejor hombre en general. Solamente le puedo decir a mi familia que me perdone por haberlos traído a este lugar", mencionó Diego.
David, salió de prisión, pero fue detenido nuevamente, tras cometer otro ilícito.
"Yo lo único que les pido es que cuando salgamos de aquí nos den oportunidades de trabajar, la primera vez que yo salí solicité trabajos por bien, por la derecha y por nuestros antecedentes penales se nos complicaba mucho poder adquirir un trabajo lo cual nos conllevo a hacer otras malas que al final de cuentas nos trajeron otra vez acá y créanme que no vale la pena", confesó David.
La elaboración de la Poleana les permite ganar dinero para solventar su estancia en prisión. Los trabajos son a mano con madera, pintura y cartón. Su precio va de los 500 hasta los 3 mil pesos.
"Nosotros recibimos recursos para poder vivir aquí para nosotros o cuando vienen nuestras familias poderles invitar algún taco o algo un refresco", finalizó el preso.

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