Familias de Erick y Alfonso pasan las horas entre la vida y esperanza

Ambos fueron víctimas de la explosión y quedaron envueltos por las llamas; sin embargo, el pronóstico es distinto para cada uno de ellos

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El estallido de una pipa en el Puente de la Concordia dejó una tragedia marcada en decenas de familias, ya que de acuerdo con el censo más reciente, la cifra asciende a 13 personas fallecidas, 30 dadas de alta y 40 aún hospitalizadas en distintos centros médicos del Valle de México.

Entre los heridos que luchan por sobrevivir se encuentran Erick Acevedo Romero, de 33 años, conductor de un microbús y padre de un hijo; así como Alfonso Pérez Gómez, de 53 años, albañil y padre de tres hijos. Ambos permanecen internados en el Hospital General Rubén Leñero, donde sus familias no pierden la esperanza.

La historia de Erick Acevedo ha conmovido tanto a su familia como a quienes lo conocen.

Mi sobrino está luchando entre la vida y la muerte, está al cien por ciento quemado por dentro y por fuera y no nos dan esperanzas, lo único que queda es la voluntad de Dios”, dijo en medio del llanto su tía, Victoria Juárez.

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Erick iba al volante de su microbús rumbo al paradero de Santa Martha Acatitla cuando ocurrió la explosión. De acuerdo con lo narrado por testigos y sus familiares, tuvo la valentía de advertir a sus pasajeros para que se bajaran antes de que el fuego alcanzara la unidad.

Lo que yo escuché es que cuando vio que se vino todo el humo, les avisó a su pasaje que se fueran porque no sabía qué estaba pasando y se bajaron. Él se quedó al último, esperó a que todos se bajaran y estuvieran a salvo. Él hizo lo de un héroe”, expresó su tía.

Búsqueda por varios hospitales

Las primeras horas tras el siniestro fueron de incertidumbre, su prima Edith Albarrán relató que la familia pasó la noche recorriendo hospitales sin dar con su paradero.

Cuando llegaron al lugar ya no lo encontraron, se fueron hospital tras hospital, pero no daban con él. Hubo mucha confusión, pero finalmente lo reconocieron por un tatuaje de un rosario en la mano y una fisura en el diente. Así fue como lo identificamos, pero hasta al día siguiente, después de recorrer creo que más de diez hospitales”.

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El diagnóstico es desolador. “Él está muy grave, eso es lo que nos dicen. Se quemó al cien por ciento. Lo quiero mucho y yo quisiera que se hiciera todo lo posible porque se salvara”, añadió Edith, visiblemente afectada.

Mientras tanto, sus familiares han recibido apoyo de la comunidad que se ha solidarizado afuera del hospital; sin embargo, solicitan que sea trasladado a un centro especializado en quemaduras.

Aquí tenemos el apoyo de todas las personas que están donando comida, cobijas y lo que se necesita, pero lo que pedimos es un centro especializado donde él tenga lo que necesita para recuperarse pronto”, insistió su tía Victoria.

Alfonso iba rumbo a la CDMX

Otra de las víctimas es Alfonso Pérez, de 53 años, quien también se encuentra internado en el Rubén Leñero. Su hermana, Griselda, narró la angustia que vive la familia desde el accidente: “La verdad ha sido muy feo para nosotros, hemos estado viviendo una angustia y lo que queremos es que él esté bien”.

Alfonso se dirigía a la Ciudad de México para recoger a su pareja cuando ocurrió la tragedia. “Él venía arriba del puente, traía el vidrio abajo y cuando explotó la pipa la lumbre lo envolvió. Lo que hizo fue pensar en bajarse, abrir el carro y correr, pero en medio de las llamas gritaba ‘¡Auxilio!’ ‘¡Auxilio!’ hasta que una combi se detuvo y le abrió la puerta”, relató Griselda.

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A pesar de sus heridas, el instinto de Alfonso lo llevó a regresar por su celular. “Todavía tuvo el valor de regresar por el teléfono para comunicarse con su familia. Eso habla de la fuerza que tiene y de que estaba pensando en nosotros incluso en medio del peligro”.

Su evolución, según la familia, ha sido lenta pero positiva. “Él está evolucionando bien y de alguna manera las heridas día a día están cambiando. Lo único que pedimos son los recursos para que le sigan dando la atención, porque él trabaja por su cuenta como albañil y no tiene otra forma de solventar los gastos”, dijo su hermana.

La tragedia compartida

Ambas familias viven entre la esperanza y el dolor, con la incertidumbre de no saber qué pasará en las próximas horas. Mientras unos ruegan por un traslado especializado para Erick, otros agradecen que Alfonso muestre señales de recuperación.

Antenoche no dormimos, tratando de buscarlo en todos los hospitales, corriendo sin encontrarlo. No dejaron que mi cuñada y mi hermana pasaran a identificarlo y estábamos todos destrozados, no se reconocía”, recordó Victoria sobre las primeras horas tras la explosión.

El accidente en el Puente de la Concordia no solo dejó pérdidas irreparables, sino que también reveló actos de valentía como el de Erick, que protegió a sus pasajeros antes de pensar en sí mismo, y el de Alfonso, que en medio del fuego pensó en su familia. Hoy, ambos simbolizan la resistencia de quienes pelean por su vida tras una de las tragedias más dolorosas de los últimos años.

*DDR*