Empleado de día, taxista de noche y poeta de tiempo completo

Los pasajeros del taxi de don José Luis Jiménez, pueden leer uno de los cuatro libros y claro la oportunidad de tener la firma

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CIUDAD DE MÉXICO. 

En la Ciudad de México existen 139 mil taxis registrados legalmente, un servicio memorable parece algo exótico para miles de usuarios de este sistema de transporte público concesionado. No ocurre lo mismo con los pasajeros del taxi de don José Luis Jiménez, el taxista poeta.

De día trabaja en una empresa dedicada a la venta de equipos para contar billetes y detectar especímenes falsos, sale a las siete de la tarde y se dirige a su casa en la colonia del Valle, tras estirar las piernas y descansar un poco se sube a su taxi para empezar su segundo turno en el sitio de la plaza Pabellón del Valle.

Si yo no hubiera agarrado mi carro, dios me hubiera dicho, tú te la perdiste porque lo que vas escuchar ahí en tu carro no lo vas a escuchar en ningún otro lado y efectivamente esa es una gran verdad, la gente es muy linda cuando yo veo que hay posibilidades de platicar con ellos platico, me presentó, les enseño algunos de mis libros, les pregunto si gustan escuchar alguno de mis CD’s.”

Don José Luis siempre lleva a bordo de su unidad ejemplares de sus cuatro libros publicados hasta el momento, y de sus dos discos donde ha compilado los que considera sus textos más representativos, estos los musicaliza con canciones tradicionales mexicanas. Cuando un pasajero aborda y si no va sumido en su teléfono celular, el taxista le hace la plática y les presume su verdadera pasión: la poesía.

Desde que tenía más o menos trece años me di cuenta que Dios me había dado el don de ser poeta porque fue cuando empecé a escribir mi primer poema, por cierto en un seminario y los religiosos me llamaban la atención y decían esos que andan escribiendo en sus apuntes de latín ya sabía que se referían a mí, yo era el único y pues desde ahí me di cuenta que tenía el don de ser poeta.”

A don José Luis no le gusta decir su edad. “Yo no tengo edad, yo tengo vida, esa pregunta me la hacen mucho muchas veces en el carro porque me ven todavía manejando a las 10 de la noche con una vitalidad que dicen increíble”. Lo que sí comparte orgulloso son los 45 años que tiene de casado con su esposa, la maestra normalista Laura de León García.

Desde novios le empecé a escribir poemas y en esos 45 años ella ha aguantado a un poeta y le agradezco mucho la paciencia, se necesita mucha; no por otra cosa sino porque el ambiente de uno es muy bohemio, imagínese andar diciendo mis poemas por aquí por allá, combinándolos con canciones, presentándome en centros nocturnos.”

Son padres de tres hijas, dos de las cuales aún viven, a su hija ausente don José Luis la recordó cuando Excélsior le preguntó sobre sus autores favoritos. “Más que leer he vivido, y que quiero decir con vivir, vivir es sufrir el dolor más grande, la pérdida de una hija, yo la perdí cuando ella tenía ocho años, un señor me mostraba unas pistolas y se le fue una bala como siempre sucede , yo le dije no quiero eso, pero las cosas suceden y cuando ya suceden, suceden y punto y me quedé sin mi hija le entró por la frente y le salió por la cabecita, me quedé sin mi hija.”

Amor”, “Algo de mí”, “Reyezuelos de papel”, y “El poeta sobre los nacos, la incapacidad de amar, la injusticia y la religión”, son los cuatro títulos que se pueden encontrar en librerías o a bordo de su taxi y un quinto que viene en camino sobre la cultura del amor. 200 pesos cada uno más la tarifa del taxímetro y claro la oportunidad de tener la firma del Poetaxista.

CHIQUILLA (FRAGMENTO DEL PRIMER POEMA DEDICADO A SU ESPOSA)

“Tu que llevas de procrear en tus entrañas la vida, tú que llevas al mirar esa gloria escondida, tú que pequeña llegaste a mi pobre corazón, tú que chiquilla tocaste las puertas de la ilusión, tú la de los ojos lindos, la de mirada serena, tú la de boca pequeña, tu la que sabes llorar, yo que la fe había perdido en ti la pude encontrar.”

HOMBRE (FRAGMENTO DE UNO DE SUS POEMAS MÁS REOCONOCIDOS)

Un soñador no es un hombre si no se esfuerza en realizar lo que sueña, hombre si ante la insistente gota de agua la roca se perfora, ante la tenacidad del hombre la palabra imposible, se evapora, ni Dios, ni arcángel, ni demonio, solo hombre.

mca