Clara Brugada dejó estela de muerte; granja interactiva de Iztapalapa

Por las malas condiciones del lugar, murió una llama, dos cebras y dos ciervos

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CIUDAD DE MÉXICO.

Tras descubrir en agosto de 2013 que la Granja Interactiva del Parque Ecológico Cuitláhuac era ilegal y sus ejemplares de vida silvestre pueden provenir del mercado negro, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) procedió a asegurar los animales pero sin reubicarlos, dejándolos bajo resguardo de la propia delegación Iztapalapa, lo que causó la muerte de varias especies.

Ignacio Millán, subprocurador de Recursos Naturales de la Profepa, reconoció que se tomó esta decisión mientras se resolvía el procedimiento administrativo, todavía abierto después de casi tres años, porque no tenían a dónde llevar a las 14 cebras, llamas, dromedarios y ciervos rojos del lugar, que no contaban además con un plan de manejo autorizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Los aseguramos, pero en su momento no teníamos dónde depositar a los animales y como todavía no sabíamos si iban o no a acreditar la legal procedencia, preferimos dejarlos bajo custodia de ellos”, explicó.

De esta forma, el maltrato, la falta de alimento, la nula atención médica y las malas condiciones de los encierros en la granja, que iniciaron en la administración de Clara Brugada y siguieron en la de Jesús Valencia, cobraron pronto sus primeras víctimas.

En 2014, una cría de las cebras Rosita y Filomeno murió al siguiente día de haber nacido porque no había personal especializado que la pudiera atender.

En enero de 2015, fue Rosita la que perdió la vida luego de desplomarse súbitamente y sufrir un aparente desnucamiento.

No se realizó la necropsia por la situación legal de los animales, sólo se procedió a enterrar a Rosita en el área de composta”, refiere un reporte elaborado a mano por el médico veterinario zootecnista responsable de su cuidado.

De acuerdo con versiones de trabajadores, la piel de la cebra fue retirada del cadáver y entregada a la administración.

En una nota de mayo de 2015, el que fuera administrador del Parque Ecológico Cuitláhuac advirtió a sus superiores que “los equinos (caballos, yeguas y cebras) que sufren alteraciones nutricionales, presentan episodios de fuertes cólicos y, debido al dolor, los animales llegan a desnucarse por sí mismos”.

Otro reporte refiere que en 2015 falleció ahorcada la llama macho conocida como Julio, por el mal manejo de uno de los empleados.

Fallece el macho Julio debido a que Manuel la sujetó con un laso (sic) y se asfixió”.

Una hembra de ciervo rojo, de nombre Daisy, murió junto con su cría debido a que no tuvo la asistencia debida durante las labores de parto. En este caso se desconoce incluso en qué fecha ocurrió.

Tras conocer estas muertes, Millán amagó con realizar una nueva visita de inspección y presentar una denuncia penal en contra de los responsables.

De ser el caso estaremos fincando responsabilidades en contra de quienes encabezan Iztapalapa y ya ellos tendrán que hacer un deslinde al interior de la administración”, advirtió en entrevista con Excélsior.

El funcionario detalló que cuando un ejemplar causa baja, se le debe hacer la necropsia para establecer la probable causa de muerte y notificar de inmediato a la Profepa.

No se puede disponer de él, de ninguna manera, es decir, no lo pueden regalar, no lo pueden hacer taxidermia, no deben hacer nada. Lo tienen que conservar en refrigeración porque somos nosotros quienes establecemos hacia dónde va a ir ese ejemplar”, sostuvo.

No descartó hacer la exhumación del cadáver de la cebra Rosita para confirmar las causas de su deceso.

Reconoció que la actual delegada, Dione Anguiano, ya tuvo un acercamiento con la Profepa para poner en orden la Granja Interactiva, “mostrando disposición para cumplir con la ley y promover la protección de los animales”.

Por su parte, Antonio Franyuti, director de la organización Animal Heroes, sostuvo que desde un principio los problemas en el Parque Ecológico Cuitláhuac tuvieron nombre y apellido.

En este caso quien inauguró y dirigía en su momento la Granja Interactiva era Clara Brugada, ella es la responsable o tenía responsables, ellos son quienes deben ser castigados; la ley es así, los tiene que perseguir y tiene que hacer cumplir las sanciones, que son fuertes”, subrayó.

Por cada omisión detectada por la Profepa en la Granja Ecológica Cuitláhuac se puede aplicar una multa que va de los 50 a los 50 mil días de salario mínimo, es decir, de los tres mil 652 pesos a los tres millones 652 mil pesos, de acuerdo al Reglamento de la Ley General de Vida Silvestre.