Un Azteca sin alma; 20 años de una derrota incurable

Hernán Medford recuerda que aquel sábado el estadio estaba “apagado”, lo que propició que Costa Rica creyera en su victoria

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El momento en que Hernán Medford corre para celebrar con los ticos en el 2001. Fotos: Mexsport

CIUDAD DE MÉXICO.

Unos hombres de Costa Rica se asomaron a la cancha del Estadio Azteca y no les impactó lo que vieron. A algunos, los que estaban por primera vez, les contaron mitológicamente de un lugar inexpugnable en el que era imposible salir con el triunfo.

Ese sábado, sin embargo, había un ambiente de neblina. Convertido el estadio en un cementerio, era un fantasma de sí mismo.

Los hombres de Costa Rica esparaban el inicio nerviosos, aunque uno de ellos  tuvo una sonrisa vagamente cordial que dejaba ver unos dientes fortísimos. Era Hernán Medford, quien en un par de horas sonreiría pero de otra manera, irónico.

Llevaba siete años jugando en México, sabía lo que pesaba el estadio en contra y ese día no tenía alma, la gente estaba a disgusto con la selección por lo que no estaba lleno, calculo unas 70 mil personas y 10 mil de ellas eran ticos”.

Entonces, esos hombres comprendieron que podían ser una jauría y ganar por primera vez en el Azteca por una eliminatoria mundialista.

Medford, quien llegó a México en 1994 para jugar con el Pachuca y que pasó por equipos como León y Necaxa, asegura que esa tarde fue la más fría del inmueble.

A nosotros mismos nos cayó extraño que no estuviera lleno y que aun con las personas que estaban dentro, no se sintiera ambiente. Jugar en este estadio con la afición en contra es lo más complicado, yo mismo pisé canchas de Europa y ninguna pesaba como el Azteca, pues bien, ese día no se sentía nada”.

El resultado, por ende, se puede ir suponiendo. Era el 2001 un año trémulo para la selección mexicana que con la gestión de Enrique Meza en el banquillo daba tumbos.

Venía de ofrecer un papelón en un amistoso ante Inglaterra en Wembley  (4-0) y una retahíla de derrotas en la Copa Confederaciones cuando disputó la eliminatoria mundialista.

México había perdido ocho partidos amistosos en el Azteca antes de que este juego crucial por el pase al Mundial sucediera.  

Hernán Medford asevera que Costa Rica fue capaz de vencer porque la evolución se presentó para ellos desde que participaron en el Mundial de Italia 1990.

Varios jugadores de nuestro país habían salido al extranjero a jugar, entonces escenarios como el Azteca los veíamos con respeto, pero ya no con miedo, eso fue un gran avance para nosotros”.

Medford era de esos arietes a los que les bastaba el instinto porque en su oficio no se piensa, se actúa, quizá por lo mismo y por esa condición de experimentado del equipo dio declaraciones previas sobre que México ya no era el gigante de la Concacaf y se le podía vencer.

Lo dije, pero por el momento que vivían, era justo la oportunidad de ganarles, sin embargo, tergiversaron las cosas, aunque nosotros al final demostramos que pudimos. Ahora bien, eso pasó en esa época, aunque sin duda. México siempre será el favorito de la zona”. Al final, todos le dieron la razón a Medford.

Esa selección de Costa Rica no había envejecido. Parecía ser la misma que en 1997 le arrancó un empate a tres goles a México: “Fue el primer aviso”, cuenta Medford desde San José. “La del 2001 fue la mejor selección tica en eliminatorias en toda la historia del país, así que ya veníamos convencidos de ganar en el Azteca, el que el estadio estuviera sin alma sólo fue algo que nos cayó al dedillo”, asegura.

México empezó ganando el juego con gol de José Manuel Abundis, pero el segundo tiempo fue abrumado y cedió para recibir las anotaciones de Rolando Fonseca y Medford, que con seis minutos en el campo le bastó para destruir toda la épica que tenía el Azteca.

DOS VIEJOS COMPADRES

-La semana pasada, Hernán Medford y Rolando Fonseca, los autores del Aztecazo con sus goles, regresaron a la ciudad de México para revivir este episodio histórico para el futbol de Costa Rica.

-Ambos jugaron en México; Hernán Medfor ocho años con Pachuca, León y Necaxa, mientras que Rolando Fonseca sólo un año con La Piedad, justo después de su gol a México.

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Carlos Batres reconoce que falló en dar por el bueno el gol de Medford.

FUE ERROR NORMAL DE UN PARTIDO

Hernán Medford corrió a la esquina del estadio que parecía haber sido devorada por una mancha carmín. Los Ticos se volvieron locos y él descamisado, con los brazos extendidos, parecía el jugador total, el concepto platónico de la victoria.

Sólo que existe un pequeño detalle, su gol fue en fuera de lugar. La jugada la inició el propio Medford en la banda derecha, con un pase para Fonseca que disparó desde lejos, Oswaldo Sánchez la dejó sin custodia y apareció de pronto porque estaba en posición ilegal con respecto a los defensores mexicanos.

El árbitro guatemalteco Carlos Batres se refiere a esa jugada como un error normal de un silbante en un campo de futbol: “Mi trabajo siempre fue honesto, obviamente siempre existen errores, los asistentes evalúan el fuera de juego y esa  vez eligieron mal, yo debía confiar en él porque venía de un rebote, entonces era una jugada difícil”.

En cambio, Hernán Medford se regodea aún con la jugada. Para él, pase lo que pase   en el transcurso de los años no quitará el sabor de su felicidad, pues aduce que todo lo ganaron en la cancha.

Jamás, no es ni siquiera una mancha, no podrán quitarle nada a ese gol. ¿Cuántos partidos en la historia se han ganado por errores arbitrales y no han dicho nada? Si el gol de Maradona valió, ¿por ué el mío no? No hay forma en que lo desestimen”.

Carlos Batres, experimentado en el rubro del arbitraje, aseguró que todo fue una situación fortuita para que Costa Rica consiguiera el Aztecazo.

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Chima Ruiz, en aquel partido ante Costa Rica, en 2001, en el Azteca.

HABÍA JUGADORES QUE NO ESTABAN EN BUEN NIVEL

Le sigue causando dolor el recuerdo a Marco Antonio Chima Ruiz. No importa que hayan pasado 20 años.

Él, un fino centrocampista que participó en aquella derrota ante Costa Rica en el Estadio Azteca, sigue sin comprender las causas exactas de la debacle del equipo que dirigía Enrique Meza.

No tengo una respuesta. Éramos un buen grupo, teníamos calidad, pero de pronto los resultados no se fueron dando y la confianza mermó a tal grado que terminamos perdiendo aquel juego ante Costa Rica”.

No se atravesaban momentos buenos en el equipo nacional cuya base eran jugadores del Toluca como José Manuel Abundis, Víctor Ruiz o David Rangel, que habían sido participantes fundamentales en los tres campeonatos con Enrique Meza. Aunado estaban otros como Luis Hernández, Joaquín del Olmo y Miguel Zepeda, además del portero Oswaldo Sánchez, que tuvo una desafortunada actuación.

Lo cierto es que varios jugadores no estaban en el nivel que se les conocía, no se encontraban en un momento ideal para defender a la selección nacional y por eso sucedió aquello. No había mal ambiente ni mucho menos, al contrario, la salida del estadio ese día fue muy dolorosa para todos, porque veíamos el sufrimiento de Enrique Meza, que es un entrenador excepcional”. aseguró.

Los jugadores del Tri que no respondieron en el campo y arrastraban una serie de derrotas en amistosos y Copa Confederaciones mostraron el apoyo a Meza con unas camisetas que enseñaron luego del primer gol de Abundis.

No recuerdo de quién fue la idea, pero el caso es que intentamos con eso darle una respuesta a Meza, no lo conseguimos porque la única manera de respaldar al entrenador es con resultados”.

Para Chima Ruiz fue doblemente doloroso el mal paso del Tri, ya que eso fue factor para que no pudiera seguir en las siguientes convocatorias una vez que llegó Javier Aguirre al banquillo.

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