Sebastián Castro, un halcón mexicano en el Combine
El defensivo profundo busca abrirse un lugar en la NFL mostrando sus habilidades a los cazatalentos de la liga

El sonido de los tacos pisando el pasto artificial resuena en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis como un primer eco de una aventura profesional. Cada centésima de segundo cuenta, cada movimiento es diseccionado por los ojos agudos de los cazatalentos de la NFL. Ahí está Sebastián Castro, defensivo profundo egresado de la Universidad de Iowa, quien está decidido a dejar su huella en el Combine.
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Para muchos, Castro es sólo el último gran producto de la escuela defensiva del programa de Hawkeyes, esa fábrica inagotable que ha forjado jugadores como Riley Moss, Amani Hooker y el reciente campeón del Super Bowl LIX, Cooper DeJean. Pero para Castro, este momento significa mucho más que una prueba atlética: es la continuación de un viaje que inició en Oak Lawn, Illinois, y que tiene sus raíces en tierras mexicanas.
UNA HISTORIA ESCRITA CON SACRIFICIO Y PACIENCIA
La historia de Castro está escrita con sacrificio, paciencia y familia. Criado en un hogar donde las dificultades fueron tan cotidianas como los amaneceres, Sebastián creció rodeado por tres generaciones en una casa donde el español se mezclaba con el inglés y donde el espíritu de lucha se transmitía como un legado. Su madre, Ruby González, tuvo que enfrentar la vida sola con dos hijos cuando Sebastián apenas tenía un mes de edad. Su padre fue enviado a presión. Como sucede en muchos hogares mexicanos, sus abuelos, Teresa y José González, inmigrantes de Zacatecas y Guadalajara, fueron el ancla que mantuvo unida a la familia.
En una calle sin salida en Oak Lawn, Illinois, fue donde Sebastián descubrió el futbol americano. Al lado de su hermano Roque, quien también jugó en la universidad, se formó en un ambiente de tacleadas sin protección, partidos hasta el anochecer.

No tenían lujos, pero tenían algo que los impulsaba cada día: el sueño de construir algo mejor para su familia.
EL HALCÓN MEXICANO, LISTO PARA EL SIGUIENTE NIVEL
Castro no tomó el camino fácil en su andar universitaria. Jugó tanto de safety como de cornerback, lo que en ocasiones obstaculizó su desarrollo, pero también le permitió convertirse en un jugador más versátil que ahora es su mejor carta de presentación. Su habilidad para detectar el balón, su instinto para la tacleada y su agresividad controlada lo convirtieron en una pieza clave de la defensa de Hawkeyes. En sus 53 partidos con Iowa, registró 163 tacleadas, 14 para pérdida de yardas, 14 pases defendidos y cuatro intercepciones.
Su actuación en el Senior Bowl fue la confirmación de lo que muchos ya sabían: Sebastián Castro está listo para el siguiente nivel. Este fin de semana en el Combine, tiene la oportunidad de mostrarle a los equipos de la NFL que su historia, forjada entre el calor familiar y las batallas defensivas, merece un nuevo capítulo.
Mientras espera hoy su turno en el segundo día de actividades de campo, Castro sabe que no está solo. Su madre, su hermano y su tía Victoria han viajado para apoyarlo, como lo han hecho desde sus primeros partidos en Iowa. Su abuelo, aquel hombre tranquilo que trabajó en la construcción, aquel que le enseñó la importancia del trabajo duro, está en su mente.
Todo esto es por mi familia. Ellos han estado conmigo en cada paso”, dijo Catro a los medios.
El Combine es sólo el siguiente paso en un camino que comenzó en una casa llena de amor en Illinois y que, si todo sale bien, lo llevará a convertirse en el próximo jugador de origen mexicano que alcanza la NFL.
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*mcam
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