Primer reconocimiento internacional de México 1968
Alejandro Alvarado y Carreño vivió la aventura olímpica a partir de un boceto que le solicitó el Comité Organizador

CIUDAD DE MÉXICO.
El primer reconocimiento que recibieron los Juegos Olímpicos de México 1968 no ocurrió después de la exitosa Clausura, cuando deportistas y aficionados salieron del estadio de Ciudad Universitaria a festejar por avenida Insurgentes, sino un año antes de que iniciaran, gracias al emblema del Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada de 1968.
Hijo del afamado artista michoacano Carlos Alvarado Lang, quien fuera miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Grabadores, Alejandro Alvarado y Carreño vivió la aventura olímpica a partir de un boceto que le solicitó el Comité Organizador encabezado por Pedro Ramírez Vázquez y antes con el presidente Adolfo López Mateos.
El profesor con una edad de 86 años ha seguido la tradición de su papá y durante 60 años ha dado catedra en la Universidad Nacional Autónoma de México. En ese tiempo de organización olímpica, gustó tanto su diseño que ganó la licitación a otros talleres también de amplio prestigio, después las placas de su diseño se las quisieron comprar y la fábrica de papel estadunidense Hammer Mill le encargó 3 mil hojas membretadas para regalarlas a sus clientes.
Ramírez Vázquez solicitó 10 mil tarjetas personales e hicimos dos bocetos y dos tipos de papelería, me dijeron que jugara con el membrete; la base principal sería el Calendario Azteca y anexara todos los datos que eran necesarios”, recordó el maestro de aquellos días agitados, en la que imprimió más de un millón de hojas tamaño carta.
“Participé en el concurso anual denominado ‘El mejor encabezado de carta del año’, en el cual se presentaron todos los industriales grabadores de Norteamérica. Dos semanas después, me informaron que gané la ‘Copa Cronite’ por el mejor grabado para membrete”, expresó el director técnico de la compañía Alvarado Lang.

Le informó al secretario general del Comité Organizador, Alejandro Ortega San Vicente, sobre dicho reconocimiento entregado por la Asociación de Grabadores de Norteamérica con sede en Washington e hizo entrega a Ramírez Vázquez del Premio que fue exhibido en las oficinas del Comité Organizador, en Avenida Universidad 1330.
En la publicación semanal número 37 se dio a conocer la noticia cuando todavía no se celebraban los Juegos Olímpicos que darían inicio el 12 de octubre de 1968. El 5 de diciembre de ese mismo año, el maestro Alvarado recibió una carta de felicitación del presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage, dónde elogia su trabajo gráfico. El paso del tiempo también tiene sus pausas, son momentos de reflexión y de la propia vida a través de un suceso como los Juegos de la XIX Olimpiada.
La identidad e imagen de México 68 fue reconocida al cuidar todos los aspectos de orden visual y su aporte trasciende en el diseño plasmado en una placa metálica.
El profesor Alvarado y Carreño conserva 50 años después algunas piezas de México 68.
El maestro Alvarado sin meditarlo se anticipó al éxito de México por su aportación cultural.
Esta papelería fue a dar a todo el mundo e incluso me comentan que todavía guardan esas hojas, porque realmente es bonito el diseño”, afirmó Alejandro Alvarado y Carreño, profesor de grabado en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.
El galardón se daba por el mejor membrete de papel para correspondencia realizado en la tradicional técnica de buril y agua fuerte. En ese tiempo no existía la carrera de Diseño Gráfico.
Su primo Pedro Alvarado Castañón se casó con Ruth Rivera, hija del pintor Diego Rivera y eran los responsables de la antorcha olímpica.
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