Paso a paso de lo sucedido en la violencia de Independiente -U de Chile

800 policías no pudieron controlar una de las peores escenas de violencia mientras el presidente de Chile Gabriel Boric condena lo sucedido.

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Violencia extrema ayer en la cancha de Independiente

La noche en Avellaneda quedó como una postal del horror.

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La violencia en la cancha de Independiente rebasó los límites de la tolerancia y ha vuelto a poner en jaque a la Conmebol y sus sistemas de seguridad, casi siempre evidenciados en todos sus partidos.

Esta vez, la crisis y los problemas pasaron a un realce de preocupación. Unos 3 mil aficionados de la Universidad de Chile se desplazaron a Argentina para el juego de la Copa Sudamericana. El ambiente ya estaba enrarecido desde antes.

Se encomendó la custodia de los visitantes a 800 policias, que durante el clímax de la trifulca desaparecieron y cuando tuvieron de cerca a los aficionados chilenos, golpeados y desnudos, cual si fuera una tetrica represión política, los atraparon.

El presidente Gabriel Boric ejuició la organización del evento y la poca seguridad que hubo para los aficionados chilenos. 

ACTO I

A los 15 minutos de iniciado el partido empezaron los problemas. Los aficionados de la U. de Chile, localizados en la tribuna superior comenzaron a aventar butacas que arrancaron y objetos de peso sobre las familias y aficionados del Rojo.

En el medio tiempo, los chilenos, encontraron un deposito de basura y entonces arrojaron botellas, piedras, cascos de policia y más butacas a la gente de abajo que en su mayoría eran viejos, niños y mujeres.

La megafonía del estadio pidio que se replegaran y salieran del estadio, pero pocos de la U. de Chile obedecieron. A estas alturas, la policía seguían sin  prevenir un problema que se agigantaba. 

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ACTO II

El árbitro, el uruguayo Gustavo Tejera no tuvo el tacto de suspender el partido cuando estaban pasando los actos de violencia de los chilenos contra los argentinos y arrancó la segunda parte. Ni dos minutos progresaron cuando la barra de Avellaneda se fue a la tribuna alta por sus enemigos. Un video exhibe cómo empiezan a forzar las rejas mientras los chilenos se arrinconan en una esquina.

De los tres mil chilenos que había, quedaron una centena que pasaron lo peor. Golpes con palos en la nuca, patadas, botellazos y tortura. Los desnudaron y obligaban a pedir perdón. Unos prefirieron saltar de más de 20 metros a ser golpeados. Otros quedaron inconcientes, golpeados y sangrados en las tribunas. 

Las ambulancias comenzaron a entrar y salir. Se reportan 12 heridos, uno de gravedad, sin que hayan muertos. Se detuvieron a 111 aficionados de Chile. Mientras tanto, varios siguen sin aparecer. El grito de ayuda es en redes sociales para encontrar a sus familiares.

Por increíble que parezca, el presidente de Independiente, Néstor Grindetti expresó apoyo a su barra brava.

“Nosotros preferimos darles una tribuna completa para se mezclaran los hinchas. Y realmente, ¿qué se puede hacer para prevenir que alguien vaya a un baño, saque los inodoros y se los tire en la cabeza a los que están abajo? Lo que venimos a defender son los derechos de Independiente", finalizó el dirigente.