Nick Kurtz: del jonrón de 447 pies al ponche más ridículo de 2025
Nick Kurtz conectó un jonrón de 447 pies, pero horas después se ponchó ante un lanzamiento de apenas 32 mph.

Nick Kurtz no necesita carta de presentación en la temporada 2025. Con un swing poderoso que ya acumula 29 cuadrangulares, el novato de los Athletics se ha ganado el respeto inmediato de los lanzadores rivales. El sábado en Anaheim, su leyenda parecía seguir creciendo con un cañonazo de 447 pies, proyectado a 110.7 mph, que se perdió en lo más profundo de las gradas. Fue un batazo de esos que hacen sonar la madera como un cañón y obligan a todos en el estadio a girar la cabeza hacia el cielo.
Sin embargo, el beisbol tiene una virtud democrática: el mismo deporte que te encumbra con un swing perfecto puede devolverte a tierra en el siguiente turno. Y así le ocurrió a Kurtz. Después de ese misil, el hombre que ha castigado rectas de 95 millas terminó víctima de un lanzamiento que parecía de liga infantil. Scott Kingery, infielder de los Angels obligado a lanzar en la paliza 17-4 a favor de Oakland, se paró en la lomita y soltó un “efecto especial”: una pelota de 32.5 mph. Increíblemente, Kurtz hizo swing… y se ponchó.
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El contraste no pudo ser más brutal. De un cuadrangular proyectado como uno de los más largos de su joven carrera a un strikeout que se repetirá hasta el cansancio en redes sociales.
Kurtz, que ya roza la marca de 30 jonrones como novato, convivió en el mismo día con los dos extremos del oficio: la intimidación absoluta y la burla involuntaria.
La escena recuerda que en el diamante no hay certezas. Puedes pasar de ser la amenaza número uno en la alineación a convertirte en protagonista del video más compartido del día. Los Athletics festejaron con 21 hits y 4 cuadrangulares, pero lo que quedará en la memoria de muchos es la sonrisa pícara de Kingery al retirar con un strike ridículo al bateador más temido del juego.
En tiempos donde los algoritmos deciden qué jugada se hace viral, Nick Kurtz firmó en la misma jornada dos titulares opuestos: “El jonrón más largo” y “El ponche más ridículo”. Y quizá ahí está la esencia del bEisbol de MLB: en su capacidad de mezclar la épica y lo absurdo en apenas unas horas.
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