Hot dog de lagarto, protagonista inesperado en el Super Bowl

Este platillo fue el preferido entre quienes asistieron al partido

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Foto: Ariel Velázquez

En un Super Bowl en el que la seguridad fue extrema, la fiesta interminable y la atmósfera eléctrica, hubo un héroe inesperado que robó reflectores en el Caesars Superdome: el hot dog de lagarto. Entre la amplia oferta gastronómica del estadio, que incluyó clásicos como jambalaya, gumbo y po’boys, este peculiar platillo emergió como el favorito de los aficionados.

En el corazón de Nueva Orleans, donde la comida es casi una religión, el hot dog de lagarto no fue una simple curiosidad culinaria, sino una declaración de identidad. El lagarto, un ingrediente común en la cocina cajún y criolla, encontró en el pan suave y la parrilla ardiente un nuevo escenario para brillar.

Las imágenes capturan la esencia de este fenómeno gastronómico: una parrilla humeante con largas salchichas de lagarto dorándose al calor, rodeadas de cebollas y pimientos caramelizados. Los cocineros, con sus guantes negros y credenciales de GAMEDAY, fueron soldados de una cocina de guerra, listos para alimentar a una multitud hambrienta de algo más que futbol americano.

Bajo el letrero de Triple B’s Cajun Corner, este  puesto de comida se convirtió en un santuario para los aventureros culinarios. La nevera detrás, repleta de cervezas y bebidas energéticas, dejó en claro que el hot dog de lagarto no se disfrutó solo: cada bocado fue acompañado de un trago helado, en un maridaje improvisado pero perfecto. “Es crujiente, jugoso y tiene un sabor diferente a cualquier hot dog que hayas probado”, comentó Marcus Smith, aficionado de Eeagles

Si bien el partido entre Chiefs e Eagles fue la atracción principal, el verdadero duelo en las gradas fue el de los paladares. ¿Jambalaya o gumbo? ¿Po’boy o crawfish pie? Pero al final, el hot dog de lagarto se llevó la victoria. En una ciudad que nunca hace nada a medias, ni el juego ni la comida fueron la excepción.

El Super Bowl LIX pasará a la historia por muchas razones, pero en los pasillos del Caesars Superdome, donde el olor a pollo frito  y especias se mezcló con el rugido de los aficionados, quedará un recuerdo imborrable: el sabor inesperado del hot dog de lagarto, la estrella gastronómica de la gran noche.

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cva