Héctor Moreno, madurez en la defensa
El central mexicano llega disminuido al Mundial, pero como uno de los jugadores con más participaciones en la era de Juan Carlos Osorio

CIUDAD DE MÉXICO.
Las comparaciones y la etiqueta de sucesor de Rafa Márquez persiguieron el arranque de la carrera de Héctor Moreno (Culiacán, Sinaloa, 1988).
Su sobresaliente papel con la Selección Mexicana sub 17 campeona del Mundo en 2005 llamó la atención. Apareció en el mapa como el mandamás de la zaga en la generación de futbolistas posterior a la del capitán del representativo absoluto, pero una lesión quebró lo que habría sido su mayor oportunidad en Europa.
A los 15 años, Moreno cerró la puerta al futbol en Atlas. Su madre lo obligó a abrirla de nuevo, en Pumas, donde se quedó durante cinco años, dos en Primera División para vivir ahí los mejores momentos de novel carrera. En 2006 debutó con los universitarios, pero su paso en el primer equipo fue breve.
En 2008 el AZ Alkmaar se lo llevó a Europa, a Holanda, para jugar bajo las órdenes de Louis van Gaal, quien llevó al título al equipo con el mexicano como titular indiscutible.
Me obligó a aprender holandés (…). Como técnico era muy exigente. No podías fallar un pase, un control. Siempre lo tenías encima. No valía entrenarse a medio gas. Al principio cuesta, pero después creces sin darte cuenta. Además, tenía un estilo de juego que obligaba a los centrales a sacar el balón controlado y eso me hizo crecer mucho”, recordó el sinaloense en entrevista con el Diario Vasco de España.

El salto al futbol español se dio a un club de media tabla. Al Espanyol llegó en 2011, un año después de disputar su primer Mundial, en Sudáfrica, donde compartió la zaga con el capitán Márquez.
Con los Periquitos nadie lo movió. La pareja que formó con Diego Colotto en la central aún se recuerda en el estadio Cornellà-El Prat. Ahí se hizo consentido de la afición y también de Miguel Herrera para ser parte de la columna vertebral del Tricolor en el Mundial de 2014, nuevamente junto a su ejemplo: Márquez.
A Brasil llegó con cartel y varias ofertas sobre la mesa, invitaciones de equipos importantes en Europa. Era el momento de emular a su compañero en la central azteca. El gran nivel por los campos de España lo manifestó en el país amazónico, hasta que en octavos de final contra Holanda, junto al sueño del quinto partido se fracturó el peroné de Moreno y sus ilusiones de ir a un club de renombre.

Se recuperó y volvió para después ir a un club grande en una Liga que ya conocía. El PSV lo adoptó y vivió ahí su etapa más brillante como futbolista. También como ‘granjero’ ganó una Liga y jugó Champions.
La Roma de Italia se lo llevó como una realidad, pero ahí jugó más como lateral, donde no funcionó como sí lo hizo en Holanda. Tan mal le fue que la prensa catalogó como un error su llegada al club capitalino. La Real Sociedad lo rescató y entre lesiones volvió a tener minutos en la recta final de la temporada para no llegar sin actividad al Mundial.
Es un defensa discreto, con oficio. Más que quitar balones, barrer, pelear o ir al choque, Moreno tiene más funciones de líbero, cortar centros, rechazar, tapar disparos con todo el cuerpo, marcar la salida, salvar en la línea. Es el líder en esa línea desde que Rafael Márquez dejó ese lugar para ir al medio campo o no jugar. Para ser central es goleador, con anticipación a primer poste en los tiros de esquina. Un cabezazo de Moreno en el área normalmente va a las redes.

Compartirá la central en Rusia con Hugo Ayala, Carlos Salcedo, Edson Álvarez o el propio Márquez en las rotaciones de Juan Carlos Osorio, quien tiene en Moreno a una pieza clave por el perfil zurdo natural, por el que incluso no sería descabellado verlo en la lateral por ese sector.
Si Bélgica piensa que tienen en Vermalen y Vertonghen a dos defensas zurdos de jerarquía, nosotros tenemos a Héctor (Moreno). Gran técnica. Cuando está para competir juega contra cualquiera. Cuenta con suficiente experiencia. Muy buen inicio de salida de balón y juego aéreo”, detalló el técnico nacional sobre el sinaloense.
Moreno tiene 30 años. Sin hacer ruido, no se le reprocha algún incumplimiento con la selección, salvo la goleada 7-0 contra Chile en la Copa América Centenario, pero esa culpa es compartida. Si Moreno no terminó de ser el nuevo Márquez fue porque el capitán sigue vigente, por la marcada diferencia que hay entre ambos o por la fractura que truncó su llegada al club donde el káiser hizo historia.
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