El dolor de Inés Escobedo se va cuando boxea; historia de vida y fuerza
Inés Escobedo debutó a los 37 años luego de pasar crueles pruebas que hubieran doblegado a cualquiera. Sus puños la salvaron

Inés Escobedo, describe su historia de vida “dura y cruel”. A sus 37 años sólo recordar lo que vivió de niña le quiebra la voz, pero no las ganas de ser una campeona de Box.
Ella es originaria de Huajuapan de León, Oaxaca, pero no le gusta aferrarse a su pasado. A los 8 años fue víctima de violación ¿Sus agresores? Sus tíos paternos.
Imagen Noticias de la Noche platicó con la valiente mujer que encontró en el pugilismo una terapia emocional que alivia su ser y alma. “Fui señalada, menospreciada, lo peor de todo eso, es que decidí hablar y no me creyeron”. ¿A quién le contaste?, se le cuestiona. “A mi padre que no me creyó, él dudaba mucho que sus hermanos hubiesen hecho eso”, relató entre lágrimas Inés.
Uno de los hermanos de su papá siguió agrediéndola por años, hasta que decidió escapar de la violencia que sufría, pues nadie le creía.
“Si mi padre, que era la persona que se supone me tenía que cuidar, proteger - en este caso- no lo pudo hacer. Debió creerme, debió investigar, debió hacer algo y no lo hizo”, enfatizó.
Por años, primero la violentó su familia, después, sus parejas. Hace 10 años decidió darle un gancho a su vida y llegó con sus tres hijos a la Ciudad de México. “Llegué sin nada, como dice un dicho, con una mano adelante y una atrás. Literal, imagínense saliendo del Metro a una señora con tres niños chiquitos de 7, 8 y 12 años, ver para todos lados y preguntarse ¿A dónde vamos, con quién vamos, ¿Qué vamos a hacer?, dijo.
Ya en la Ciudad, Inés se acercó al deporte y eligió el box. Colgó su pasado y sacó los guantes para aprender a dar derechazos y defenderse.
“Cada que tiro un golpe proyecto ese dolor que hay dentro de mí. Cuando hay algo que te duele, lo platicas, lloras, y tu alma se alivia, tu alma se tranquiliza. Es lo mismo en el costal”, aseguró.
Pero fácil no ha sido, dietas estrictas para mantener su peso de 48 kilos, 14 horas de entrenamiento a la semana y el sacrificio de pasar menos tiempo con sus hijos.
Debutó profesionalmente a los 37 años, una edad nada habitual para esta disciplina. Pero, eso no la detiene su sueño es ser una campeona. “Lo más difícil de vencer es tu mente, si tu creas, confías y lo plantas y los siembras y lo cultivas y lo cuidas en tu mente, es un hecho que lo puedes hacer”, señaló.
Inés es conserje en un edificio, por las tardes entrena y dedica sus noches a estudiar la preparatoria. Hoy, en la categoría de peso átomo, está en busca de su próxima pelea que, espera, sea el inicio de muchos combates.
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