El mito del Barcelona

Ladislao Kubala, el hombre que escapó del socialismo en Hungría para ser figura blaugrana, cumpliría hoy 90 años

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CIUDAD DE MÉXICO.

Ladislao Kubala tuvo en su niñez al balón como su mejor amigo imaginario. Esos trapos en forma de pelota que dominaba camino al colegio le hicieron perfeccionar un don que años más tarde lo llevaría a brillar en el futbol mundial. Ya como profesional gustaba de desafiar a sus compañeros en las prácticas, pero no para ver quién metía más goles, sino quién estrellaba más balones en el travesaño de la portería. El húngaro siempre ganaba este peculiar reto y fue parte de la perfección para convertirse en uno de los más grandes de la historia.

Kubala, considerado entre los máximos símbolos de la historia del Barcelona, incluso nombrado por la afición blaugrana como uno de sus mejores jugadores en el siglo XX, y quien fue el genio capaz de motivar a la construcción del Camp Nou, cumpliría hoy 90 años.

Una historia fantástica para un futbolista que enfrentó terribles episodios. Todo un ídolo en España, aunque desconocido en su propio país, por circunstancias que se le presentaron en su vida.

Aún muy joven se vio obligado a escapar de Hungría para salvar su vida, tras la difícil situación por las trágicas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la llegada del socialismo.

Ya como destacado futbolista estuvo, literalmente, a punto de firmar su muerte con el contrato que le ofreció el Torino en 1949, uno de los más grandes equipos del mundo por esos años y que era tricampeón de la liga italiana.

Para sellar el trato, el Torino invitó a Kubala a un partido amistoso que sostendría frente al Benfica en Lisboa. El delantero decidió no asistir, porque uno de sus hijos se enfermó. El avión en el que regresó el equipo se estrelló y murieron todos sus ocupantes en lo que se conoció como la Tragedia de Superga.

En 1950 firmó con el Barcelona, aunque no pudo jugar de inmediato debido a un veto de la Federación de Hungría que lo consideraba un traidor, castigo que se alargó durante un año.

El delantero debutó en junio de 1951 y comenzaría la leyenda. Un físico impresionante y una habilidad extraordinaria con el balón lo convirtieron en uno de los ídolos del equipo catalán.

Pero la desgracia volvió a asomarse en sus mejores años como futbolista. En 1953 enfermó de tuberculosis, lo que puso en peligro su vida, e incluso se dudó que volviera a las canchas. Aunque, una vez más, mostró su fortaleza al regresar y seguir como la gran estrella.

Entre todas sus cualidades fue el primero en cobrar los tiros libres pegándole al balón con la parte interna del pie con lo que el balón desarrollaba un efecto por encima de la barrera para incrustarse en la zona inalcanzable para el mejor de los arqueros.

La magia con el balón lo llevaron a convertirse en el único futbolista en jugar tres diferentes países Hungría, Checoslovaquia y España, aunque nunca llegó a un Mundial.

Los sabios y expertos relatores de futbol de la actualidad ilustran a las nuevas generaciones sobre la calidad de Kubala con un ejemplo claro y preciso: “era el Messi de aquellos tiempos”. También se ha dicho que si hubiera jugado junto a Alfredo Di Stéfano, en el Barça, La Liga había sido de un solo equipo.

Lo único que le faltó conseguir con el Barcelona fue la Liga de Campeones de Europa. Su grandeza quedó plasmada en la escultura que luce afuera del Camp Nou.

En su etapa como técnico, aunque con el Barcelona no pudo triunfar como lo hizo en su etapa de jugador, fue capaz de regresar a España a un Mundial al clasificarlo a Argentina 1978, tras años mediocridad. Estuvo al frente 11 años y logró sentar bases para que se convirtiera en una potencia. Uno de sus mejores pupilos fue Vicente del Bosque.

Ya en sus últimos años dentro del futbol fue entrenador de Paraguay, selección en la que destacaba el delantero José Saturnino Cardozo. Ese equipo venció a México en la Copa América de 1995.

Ya alejado del futbol, Ladislao Kubala  era fanático de los recorridos largos en bicicleta hasta que el Alzheimer comenzó a apagar la gran estrella. Murió el 17 de mayo de 2002 a los 74 años.

Ídolo Culé, genio húngaro

  • Kubala nació en Budapest, Hungría, el 10 de junio de 1927. Jugado en tres selecciones diferentes (con Checoslovaquia en 1946-47, con Hungría en 1948 y con España desde 1953), aunque nunca un Mundial.
  • Con el Barcelona, club al que arribó en 1950 tras ser observado en un equipo de exiliados húngaros llamado Hungaria, ganó cuatro Ligas, cinco Copas y 2 Copas de Ferias.
  • Se suele mencionar en Cataluña que Kubala obligó al Barcelona a salir de su antiguo estadio, Les Corts, para empezar una nueva etapa en el Camp Nou, debido al interés que despertaba en los aficionados blaugranas.