Las tres caídas; Julio Nava extraña al Rebaño

Nava salió de Chivas cuando despuntaba, pasó por un caso de doping y, hace unos días, sufrió la muerte de su hermano

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CIUDAD DE MÉXICO.

“La vida es así, de bajones, de pérdidas y de retos, pero tenemos que salir adelante”, dice Julio Nava, mediocampista de Jaguares, después de reconstruir su vida una y otra vez.   

“Trato de ser feliz con lo que tengo, con lo que me ha dado la vida. Hay situaciones amargas y siempre te preguntas el porqué, por qué a mí, por qué en ese momento. Sabemos cómo está la sociedad, pero todos vamos para el mismo lugar y al final todos seremos juzgados”, comentó.

Desde que llegó al futbol, tres veces la vida ha intentado hacer tropezar al zurdo de los Jaguares de Chiapas. Creció en Chivas, como promesa en selecciones menores, y un día le mandaron un mensaje de texto en el que le avisaban que estaba fuera del equipo.

“De Chivas tengo mi playera, la del debut, y otras con las que jugué otros torneos como rojiblanco. Mi playera del debut es la más importante, porque representa todos los años de fuerzas básicas, todo lo que dejas como persona, tu familia, tus amigos, todo lo que conlleva ser futbolista. Es un gran valor sentimental, anímico, algo que te da un empujón para seguir y no olvidar nada de lo que haz dejado por estar aquí.

“Siempre se extraña el lugar donde creciste como jugador, Chivas es uno de los equipos más grandes de México y sabía todo lo que conlleva todo eso. Ahora estamos en Chiapas, donde busco hacer las cosas, bien, sacar al equipo de la problemática del descenso y todo lo demás se da sólo”, dijo Julio Nava, días antes de enfrentar a Chivas en el estadio Víctor Manuel Reyna.

Cuando parecía que la carrera de Julio Nava encontraba su cause, se le informó  que debía ser sancionado ocho meses por dopaje.  El joven futbolista había ingerido Betameteasona, sustancia que se encuentra dentro de la lista de sustancias prohibidas publicada por la Agencia Mundial Antidopaje.  Sin importar la apelación de su club y que los doctores de la institución aceptaron que le recetaron el medicamento por equivocación, no se le pudo reducir el castigo.

“Ocho meses para un futbolista son muchos y siempre traté de sacar lo bueno. Afortunadamente se acabó el castigo y todos lo olvidaron, pero yo no. Queda en el recuerdo, y sirve como aprendizaje. Estuve a punto de perder todo.

“Imagina un alto en tu carrera, te privan de lo que te gusta hacer, por lo que vives. Estuve con mi familia, mis amigos, los compañeros del club y la directiva. Es un trago amargo, pero salimos de eso”, recuerda el futbolista que estuvo en la Copa América 2011.

El 12 de enero del 2017, dos años después de la suspensión, Julio Nava volvió a recibir una mala noticia por teléfono. En Veracruz habían encontrado a su hermano Gustavo Nava García muerto. Él era una de las personas que apoyaron al futbolista durante la suspensión de ocho meses.

“Mi familia fue fundamental siempre. Tengo la idea de que las cosas pasan por algo. No se lo deseo a nadie, pero todo tiene una razón. Este año perdí a mi único hermano, fue difícil. A veces la vida te enseña a vivir con esas pruebas, te guía a no derrumbarte y me ha hecho más fuerte. Tengo que recuperar un puesto en el once.

“A mi hermano le quisieron robar, lo golpearon y lo mataron. No hay gran tema de fondo, es lo que sucedió, como le pudo haber pasado a cualquier otra persona. Era muy cercano, éramos él y yo. Es difícil. Este tipo de situaciones se deben de sanar con la familia y con los amigos. Son cosas que pasan”.

En Chiapas, el refugio de Julio Nava es el futbol y un libro, Los Cuatro Acuerdos, que en su primer párrafo empieza con la frase:  “Lo que ves y escuchas ahora mismo no es más que un sueño. En este mismo momento estás soñando. Sueñas con el cerebro despierto”.