Isaac Terrazas y Roberto Osuna, con el deporte en la sangre
Ambos deportistas heredan y heredaron la misma pasión

CIUDAD DE MÉXICO.
Terrazas
Aarón es un golfista frío y calculador, contrario al sello de su papá en los campos de futbol
Isaac Terrazas no podrá tener mejor regalo en el Día del Padre que el trofeo que le entregó su hijo mayor, Aarón, hace una semana.

Aarón Terrazas, de 19 años, ganó en Campeche el Campeonato Nacional de Aficionados, lo que le dio un pase directo al US Amateur, el torneo más importante en el mundo para golfistas no profesionales.
“Estoy feliz por ese triunfo porque viene el Día del Padre y la verdad me dio un buen regalo, y le agradezco mucho”, dijo Isaac a Excélsior.
“El US Amateur es el más grande del mundo a ese nivel. Ahora tendrá la oportunidad de jugarlo y me da gusto porque el enano no se achica, va por su tiro y tiene en la mente la estrategia sin importar la nacionalidad, la edad. Tiene hambre de competir, y esa parte de ver a Aarón pelear por lo que quiere me deja satisfecho”, agregó el ex defensa del América, Irapuato, Veracruz y de la Selección Nacional.
“(Para celebrar hoy) seguramente vamos a hacer un asado en la casa, algo que nos encanta, un par de copas de vino tinto con mi mamá y mi papá un Fernet”, dijo Aarón. “Seguramente vamos a estar ahí y es tiempo de disfrutar, pero luego a seguir trabajando porque nadie ha trabajado más fuerte que yo para poder ganar el Nacional de Aficionados”.
Si a Isaac se le recuerda como un jugador fuerte tanto en lo físico como en lo emocional, Aarón es todo lo contrario.
“Yo soy muy diferente a mi papá en cuanto a la actitud, soy más frio, más sereno, no expreso mis sentimientos tan fácilmente y eso es una diferencia que tengo con él”, aseguró Aarón, quien comentó que la relación con su padre es buena e incluso divertida. “Nos reímos mucho, hay más pláticas de risa que pláticas serias entre mi papá y yo, y es algo que se da poco en las familias... eso me ha hecho muy feliz y a mi familia también”.
Aarón radica en Estados Unidos desde los 13 años, cuando fue invitado a ser parte de la International Junior Golf Academy (IJGA), en Carolina del Sur, luego de ser descubierto como un talento a desarrollar por Hank Haney, quien fuera coach de Tiger Woods en su mejor época.
Desde hace un año, Aarón tiene beca completa en la Universidad de Oklahoma, donde estudia la carrera de Administración de Negocios.
Aunque Aarón tiene un gran talento para jugar al futbol, el golf “lo envenenó”, dijo su padre.
“Jugaba bien, era derecho, ofensivo... a los 13 años practicaba futbol y golf todo el día... era un gran jugador, te lo juro, un quiebre de él te pone a pensar en por qué no siguió en el balompié”, aseguró Isaac.
“En la casa siempre hubo disciplina. No eran regaños sino llamadas de atención, pláticas de superación y eso me marcó”, remarcó Aarón, quien dice gustarle mucho el futbol, pero asegura tener una verdadera pasión por el golf.
Osuna
Roberto dejó la escuela y su padre le permitió seguir su sueño beisbolero: el destino les sonrió
No era sencilla la decisión que debía tomar Roberto Osuna Escalante: su hijo, un pequeño pelotero con un buen brazo, había sido seleccionado para integrar un equipo que iría a Japón, pero en la secundaria no le daban permiso de ausentarse.

El resto de la familia presionaba: la escuela es primero, decían. Sin embargo, ante la insistencia de Robertito, su padre accedió. “Yo sabía lo dura que es la vida de un pelotero, que a veces se te puede acabar en un ratito, pero él estaba muy entusiasmado y, ¿la verdad?, nunca le gustó ir a la escuela”, dijo el padre del ahora cerrador de los Azulejos de Toronto en las Grandes Ligas.
Aquel fue el momento que marcó el destino de Roberto Osuna Quintero, el derecho con un brazo de trueno. A su regreso dejó definitivamente la escuela y se dedicó al beisbol. Tenía 13 años, por lo que su padre recibió críticas... hoy el tiempo ha validado aquella intuición y, recientemente, un instante bastó para darle paz a Osuna Escalante.
El 8 de abril del año pasado vio a su pequeño debutar en las Ligas Mayores y lo hizo ponchando a Alex Rodríguez, uno de los mejores bateadores de todos los tiempos. “Se borró todo eso... todas esas críticas porque no estudió se volvieron felicitaciones. Es un riesgo, pero si le metes empeño, como yo se lo veía a mi hijo, te va bien, y después del sacrificio viene la recompensa”, señaló Osuna Escalante, quien orgullosamente celebra hoy el Día del Padre.
Roberto junior fue un niño muy deseado, ya que tuvieron que pasar varios años de matrimonio entre Osuna Escalante y Guadalupe Quintero, para poder concebirlo. “Batallamos mucho para tener hijos. Cuando Robertito llegó fue muy especial, y yo no me quise separar de ellos, a donde yo iba a jugar ellos iban”, recordó Osuna, quien militó más de 15 años en la Liga Mexicana.
“Desde chiquito me lo llevaba al estadio, lo metía al campo; ya a los dos años tiraba muy bien y para los tres daba buenos batazos. Siempre le gustó mucho el beisbol”.
Cuando la familia creció, con los tres hermanos de Roberto, los viajes para seguir a su padre terminaron, y a la hora de su retiro, la economía hizo agua. El joven tuvo que ayudar en el campo, recolectando legumbres y, sólo en el tiempo libre, jugar beisbol.
El camino de Osuna a las Mayores fue corto, pero duro. Una lesión en el codo y una cirugía de reconstrucción hicieron que él mismo dudara de su futuro. “Estaba muy agüitado, pero yo le dije que iba a salir, que tenía el carácter, y fue lo que mostró. Siempre me ha pedido consejos y yo lo ayudo, hay detalles que le conozco con tantos años viéndolo jugar”, explicó.
Roberto Osuna presume hoy 33 salvamentos en año y medio en Grandes Ligas; ello le da orgullo a su progenitor y, como él mismo dice, mucho menos vicisitudes económicas: “Siempre me envía un dinerito para festejar el Día del Padre”.
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