Gustavo, indómito; el padre describe al técnico de las Águilas
Entre libros y recuerdos de su paso por el futbol, Roberto Matosas asegura que su hijo tiene la personalidad para dirigir al América

VERACRUZ, 20 de febrero.- La última vez que el uruguayo Gustavo Matosas se reunió con su padre Roberto fue en la entrega de reconocimientos del sorteo de la Copa Libertadores 2015. Ahí, en Asunción, Paraguay, Gustavo le informó a Roberto que tenía muchas posibilidades de dirigir al América. Su progenitor evitó el consejo, prefirió desearle suerte.
¿Vivir en Veracruz?
Es lo más parecido que hay en México a Montevideo, con la diferencia que aquí siempre hay buen clima. Vivía con Matosas cuando jugaba en el Málaga, me ofrecieron dirigir a los Tiburones y no me volví a ir.
¿Por qué se alejó del futbol?
Fui jugador y luego técnico. Una razón es que no trabajo con promotores y la segunda es que los directivos parece que perdieron mi teléfono. No me volvieron a llamar y como no trabajo con promotores, pues no hubo más. Nunca lo extrañé, porque me dediqué a actividades que ayudan a las personas a desarrollar habilidades.
¿Por qué el reconocimiento de la Copa Libertadores?
En 57 años de la Copa Libertadores, sólo tres familias han tenido el privilegio de que tanto el hijo como el papá ganaron alguna vez ese torneo. Con Peñarol gané la Copa de 1960, contra Olimpia de Paraguay, y en 1961, contra el Palmeiras de Brasil. Gustavo la ganó en 1987.
¿Platicó durante la premiación de su contratación con América?
Teníamos casi un año y medio sin vernos, estuvimos en Asunción, Paraguay. Nunca habíamos platicado de que los dos ganamos la Libertadores y también dijo que tenía muchas posibilidades de ir al América.
¿Cómo era su relación con Gustavo?
Fui un padre futbolista. Era como un taxi, lo llevaba a la escuela, a entrenar, y luego regresaba a buscarlo. Nunca me quedaba a ver, estuve en un partido entre las fuerzas básicas del Toluca y el América. Gustavo dijo: “¿Me podéis ir a ver?”. Fui y a los 15 minutos lo expulsaron. Nunca más volví a otro juego.
¿En qué cree Gustavo ?
Él cree en lo que vivió con Telé Santana y con dos o tres técnicos brasileños más. Lo marcaron. Cree en lo que hizo como futbolista, es decir: jamás dio un partido por perdido, jamás se rindió, y eso lo caracterizó. Gustavo era un jugador necesario por lo que contagiaba. Ahora le pide a sus jugadores que se expresen, jueguen, no es de los autoritarios que limitan. Gustavo pide lo que tuvo: personalidad. No cree en nada más.
¿Qué opina de Gustavo en el América?
No es fácil el reto de dirigir a uno de los dos equipos más reconocidos de México. Más con la obligación de ganar y gustar. Eso no se consigue en todos los partidos. Se han reforzado bien, es un proceso que lleva su tiempo y Matosas está convencido, siempre logra lo que quiere. Lo que consiguió Gustavo en León era muy complicado. Expuso un futbol agradable que hizo que casi todo México le fuera al León. Ésa es la meta en América.
Su hijo dijo que deseaba dirigir a Uruguay.
Si Gustavo lo hace bien con el América puede ser candidato a dirigir Uruguay. Necesita dar un paso de estos, dejar la marca en un equipo que siempre tiene presión. En una selección siempre hay presión, hay que motivar a los mejores jugadores del país y se necesita un técnico que pueda manejar eso. Hay que esperar, está en el camino.
¿A usted le hubiera gustado dirigir al América?
Cualquiera de los equipos grandes me hubiera gustado: América, Cruz Azul, Pumas o Chivas. Siempre estuve acostumbrado a jugar en equipos importantes, con la obligación de ganar y bajo presión, y también sé, sin ninguna duda, que jugador que pasa por mis manos sale distinto.