¿Qué es el cloro? Conoce cómo sí y cómo no debes usarlo en casa
Descubre qué es el cloro, cómo usarlo de forma segura en casa y cuáles son los errores que debes evitar para proteger tu salud y la de tu familia.

Uno de los ingredientes que nunca falta en casa a la hora de limpiar es el cloro, este elemento se utiliza para el aseo de diversas partes; desde el lavado de trastes y hasta la limpieza del baño. Conoce más sobre qué es el cloro y cuál es la forma correcta de usarlo.
¿Qué contiene el cloro?
El cloro es un elemento químico ampliamente utilizado en productos de limpieza y desinfección. En su forma doméstica más común, se encuentra como hipoclorito de sodio (NaClO), un compuesto líquido de olor penetrante, color amarillo pálido o transparente, que se disuelve fácilmente en agua.
En el hogar, el cloro se ha convertido en un aliado esencial para eliminar microorganismos peligrosos como bacterias, virus, moho y hongos, siendo uno de los desinfectantes más potentes y accesibles del mercado.
Aunque su uso se remonta a finales del siglo XIX, fue durante el siglo XX cuando comenzó a utilizarse de forma masiva para la purificación de agua potable y la limpieza doméstica.

¿Para qué sirve el cloro?
Estos son los usos más comunes del cloro en casa:
Desinfección de baños y cocinas: elimina gérmenes de lavabos, regaderas, tazas del baño y superficies donde se preparan alimentos.
Limpieza de pisos y paredes: ideal para mantener las superficies libres de virus, especialmente en temporadas de gripe.
Desinfección de frutas y verduras: en proporciones muy específicas (unas gotas por litro de agua), se utiliza para sanitizar alimentos crudos.
Eliminación de moho: muy efectivo en azulejos, juntas y zonas húmedas donde proliferan los hongos.
Purificación de agua: en emergencias o zonas rurales, el cloro diluido puede servir para potabilizar agua para consumo humano.

¿Cómo usar el cloro de forma segura en casa?
Aunque el cloro es efectivo, su uso debe ser cuidadoso. Muchas personas lo emplean sin conocer las proporciones adecuadas o sin protección, lo que puede tener consecuencias para la salud y el entorno doméstico.
Recomendaciones para usar el cloro correctamente:
- Diluir siempre en agua: no se debe aplicar directamente. Una solución común es mezclar 1 taza de cloro en 4 litros de agua para superficies duras.
- Usar equipo de protección: se recomienda utilizar guantes, lentes y mascarilla al manipularlo, especialmente en grandes cantidades.
- Ventilar el área: al usar cloro en baños o cocinas, asegúrate de abrir puertas o ventanas. Sus vapores pueden causar irritación en ojos y vías respiratorias.
- Aplicar con utensilios adecuados: usa un trapo o atomizador exclusivo para productos con cloro, y no mezcles estos utensilios con los de otros limpiadores.
- Evitar el contacto directo con la piel: si llega a tocarse con cloro concentrado, se recomienda enjuagar de inmediato con abundante agua.
- Lavar y enjuagar áreas sensibles: en superficies donde se colocan alimentos o en utensilios, es importante enjuagar después de limpiar con cloro para evitar ingestión accidental.
- Guardar en lugar seguro: mantén el cloro fuera del alcance de niños y mascotas, y siempre en su envase original con etiqueta visible.

Errores comunes al usar cloro
Pese a su eficacia, el mal uso del cloro puede ser peligroso o contraproducente. Estos son algunos errores que debes evitar en casa:
- Mezclar cloro con otros productos: uno de los errores más graves es combinar cloro con productos que contienen amoníaco, vinagre, alcohol o limpiadores ácidos, ya que esta mezcla produce gases tóxicos como cloramina o gas cloro, que pueden provocar desde náuseas hasta problemas respiratorios graves.
- Usar cloro en exceso: no por usar más cloro se logra una limpieza más efectiva. Las dosis excesivas pueden deteriorar superficies, dañar tejidos, causar decoloraciones y generar residuos tóxicos en el ambiente.
- Guardar en envases sin etiqueta: nunca trasvases cloro a botellas de refresco o frascos sin marcar. Esto aumenta el riesgo de accidentes por ingesta accidental, especialmente en niños.
- Aplicarlo en textiles sin precaución: el cloro puede debilitar fibras textiles y manchar ropa permanentemente. Si vas a blanquear ropa, hazlo con agua y verifica si el material lo permite (por ejemplo, evita en lana o seda).
- Limpiar sin ventilación: inhalar cloro en un baño cerrado puede irritar la garganta, nariz y ojos. Algunas personas también presentan dolores de cabeza o mareos por exposición prolongada.
Alternativas al cloro para la limpieza
Aunque el cloro es útil, no siempre es la única opción. Existen alternativas más suaves y ecológicas que puedes considerar para ciertas tareas del hogar, especialmente si tienes niños pequeños, mascotas o padeces alergias.
- Vinagre blanco: tiene propiedades antimicrobianas suaves y sirve para eliminar grasa, desinfectar lavadoras, eliminar malos olores en la cocina y limpiar vidrios. No sustituye al cloro para eliminar virus o bacterias peligrosas, pero es útil para mantenimiento general.
- Bicarbonato de sodio: es un excelente abrasivo natural que ayuda a quitar manchas difíciles en superficies como estufas, hornos y lavabos. Puede mezclarse con vinagre para potenciar su efecto, pero nunca con cloro.
- Alcohol al 70%: ideal para desinfectar objetos pequeños, electrónicos o superficies de contacto frecuente, como manijas, teléfonos o controles remotos.
- Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno): puede servir como desinfectante en ciertas concentraciones. Se usa en baños, cocinas y para esterilizar cepillos dentales, juguetes o tablas de picar.
- Limón: gracias a su acidez, el limón puede limpiar y aromatizar superficies. Funciona bien para limpiar refrigeradores, microondas o quitar manchas de óxido.
El cloro sigue siendo el mejor aliado cuando se necesita una desinfección profunda, como después de una enfermedad, en superficies contaminadas por residuos biológicos o en zonas propensas a hongos. La clave está en usarlo solo cuando sea necesario y con responsabilidad.

Beneficios y peligros del cloro en casa
Beneficios del cloro:
- Elimina más del 99.9% de virus y bacterias.
- Accesible, económico y fácil de encontrar.
- Aumenta la seguridad en la preparación de alimentos.
- Evita la propagación de enfermedades como salmonela o E. coli.
- Prolonga la vida útil de frutas y verduras al eliminar microorganismos.
Peligros del cloro:
- Irritación en piel, ojos y vías respiratorias.
- Gases tóxicos si se mezcla con otros productos.
- Contaminación del agua si se usa en exceso y sin control.
- Daños en textiles, madera o superficies delicadas.
- Riesgo de intoxicación si se ingiere por accidente.
El cloro es un desinfectante poderoso y un aliado clave en la limpieza del hogar, pero su efectividad depende de aprender cuándo sí usarlo, cómo diluirlo y qué errores evitar. Así, podrás mantener tu hogar limpio y seguro sin comprometer tu salud ni la de tu familia.
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