Margaret Howe Lovatt, la mujer que enseñó a hablar a los delfines
La idea era acercarse como una madre o una maestra le enseñaría a hablar a un niño y para lograrlo debía haber una inmersión en el lenguaje las 24 horas del día

Dicen por ahí que la realidad siempre supera la ficción y esto que te contaremos es una prueba de ello.
TAMBIÉN TE RECOMENDAMOS LEER: Entrenador se vuelve viral por dar fuertes 'llantazos' a sus jóvenes alumnos
Margaret Howe Lovatt tenía 23 años cuando aceptó formar parte de un experimento bastante raro por parte de la NASA a principios de los años sesenta.
¿Cómo inicio todo?
A comienzo de esta década el neurocientífico John Lily y el astrónomo Drake se asociaron para conseguir financiamiento para investigar cómo crear un puente comunicativo entre los humanos y delfines.
Ahí es donde entra Margaret, quien decidió formar parte del experimento. La tarea de Margaret era enseñarle a los delfines a crear sonidos similares a los humanos.
Tanta fue su entrega que incluso comenzó a vivir en el laboratorio. Aunque tenía contacto con varios delfines que vivían ahí, empezó a entablar una relación más estrecha con Peter, un delfín macho que también se interesó en ella.
La idea era acercarse como una madre o una maestra le enseñaría a hablar a un niño y para lograrlo debía haber una inmersión en el lenguaje las 24 horas del día.
Las lecciones se grababan en cintas magnetofónicas para registrar los avances del animal, quien comenzó a tener progresos notables, si bien sus sonidos no eran imitaciones perfectas de la voz humana.
Lo interesante es que se sabe desde tiempos de Aristóteles que los delfines pueden hacer sonidos de forma parecida a los humanos, a través de sus espiráculos (las pequeñas aberturas exteriores de las tráqueas), no por sus bocas”, explicó Christopher Riley, director del proyecto.
Una relación que fue más allá
Peter y Margaret pasaban muchas horas juntos al día, tanto que incluso comenzó a frotar su cuerpo contra Margaret, una clara muestra de afecto sexual.
Cuando ella se dio cuenta, en lugar de alejarlo comenzó a estimularlo.
No fue algo sexual por mi parte, sensual quizá. Me pareció que se estrechaba el vínculo. No por la actividad sexual, sino por tener que seguir rompiendo. Eso es todo lo que era. Yo estaba ahí para conocer a Peter, eso era parte de Peter”, dijo.

Foto Lilly Estate
Andy Williamson, el veterinario que cuidaba a los animales en la Casa del Delfín, aseguró en su momento que “el delfín estaba locamente enamorado de ella”.
Este experimento fue tan polémico que incluso la BBC creó un documental sobre la historia de Margaret, ‘La chica que hablaba con los delfines’.
Este proyecto aspiraba a convertirse en una herramienta de ayuda para la búsqueda de inteligencia extraterreste, por ello la NASA intervino.
Lamentablemente, después de varios años el experimento terminó luego de los rumores sobre contenido sexual.
El proyecto se cerró rodeado de rumores y controversia, y Margaret eligió no hablar de ello durante 50 años”, cuenta Christopher Riley, director del proyecto.
Sumado a esto, John Lily comenzó a experimentar con LSD y lo usaba con animales y miembros de su equipo no estuvieron de acuerdo y abandonaron el proyecto.
Al final, ante la falta de financiación, desmantelaron el laboratorio y enviaron los delfines a otra sede en Miami en condiciones muy lamentables.
Ahí Peter murió poco tiempo después. Según Lily, Peter murió por la tristeza de la separación con Margaret.
***mjpr***