Lo que nunca deberías hacer en la noche del Grito (y todos lo hacen)
Descubre lo que nunca deberías hacer en la noche del Grito de Independencia… aunque todos lo hacen entre antojitos, tequila y fiesta mexicana.

El 15 de septiembre es uno de los festejos más esperados del año. El Zócalo se llena, las casas se decoran con papel picado y la cocina huele a pozole, pambazos y tostadas. Todo es alegría, música y “¡Viva México!”.
Sin embargo, hay ciertas costumbres que se repiten cada año y que, aunque sabemos que no deberíamos hacerlas, todos caemos en ellas. Entre exceso de antojitos, bebidas mal combinadas y bailes improvisados, la noche mexicana siempre deja anécdotas para reír… o arrepentirse al día siguiente.

Una fiesta que une… y también desordena
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Comer como si no hubiera mañana
Uno de los mayores placeres de la noche es el banquete: pozole, tostadas, sopes, pambazos, tamales y, claro, el infaltable chile en nogada. El problema es que solemos olvidar la palabra “moderación”. El típico “solo un plato chiquito” termina en tres repeticiones y un postre doble. Resultado: indigestión, acidez y el clásico “mañana empiezo la dieta”. Comer es parte de la tradición, sí, pero abusar es la primera regla que todos rompemos.
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- Mezclar todas las bebidas
El brindis no puede faltar y siempre hay más de una opción: tequila, mezcal, cerveza, margaritas y hasta pulque. El error está en pensar que podemos con todo. El que empieza con cerveza, sigue con tequila, remata con mezcal y termina con cocteles patrios, suele amanecer con el peor recuerdo del 16: una cruda implacable. Lo que nunca deberíamos hacer es convertir la mesa en una degustación alcohólica… pero es la tentación más común.

- Bailar en donde no se debe
La música mexicana suena fuerte: mariachis, banda, norteño o cumbias, y todos terminan en la pista improvisada. El problema es que la “pista” suele ser la sala, la mesa o incluso el balcón. Subirse a un mueble para dar el “Grito personal” puede sonar divertido en el momento, pero siempre termina en caídas grabadas para TikTok. Y aunque sabemos que no es buena idea, cada año alguien se convierte en la estrella del video viral.
- Encender cohetes sin precaución
La pirotecnia es parte del ambiente, pero muchas veces se usa sin cuidado. Luces de bengala dentro de la casa, cuetes en plena calle sin supervisión o cohetones encendidos con copas en mano son accidentes esperando suceder. Es algo que nunca deberíamos hacer, pero que sigue siendo parte del folclore en colonias y fiestas familiares.
- Creer que nadie grabará nada
Entre risas, bailes y brindis, siempre hay alguien con el celular en mano. Esa persona que graba el grito desafinado, la caída en la sala o el karaoke improvisado, y lo sube directo a redes sociales. Lo que pasa en la noche del Grito ya no se queda en la noche del Grito: acaba en Instagram Stories, Facebook o en un trend de TikTok. Lo que nunca deberíamos hacer es confiar en que “nadie va a subir nada”.
- Prometer lo imposible
Con el ánimo patriótico a tope, siempre hay alguien que promete “mañana voy al desfile a las 8 am” o “ya no vuelvo a tomar”. Spoiler: nunca se cumplen esas promesas. El 16 de septiembre es el día nacional de dormir hasta tarde y desayunar recalentado. Las promesas patrióticas de la madrugada casi siempre se rompen.
- Gritar demasiado fuerte
El Grito de Independencia es emocionante, pero muchos lo llevan al extremo: gritar a todo pulmón en plena calle a las 3 de la mañana, despertando a medio vecindario. Aunque es parte del folklore, también es una de esas cosas que todos saben que “no deberían hacer”, pero lo hacen igual porque el ánimo patriótico no conoce de horarios.
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