¿Cuál es la pulquería más antigua de la CDMX? Más de 100 años operando
Descubre cuál es la pulquería más antigua de la CDMX, su origen, cómo funcionaban estos espacios y por qué siguen siendo parte esencial de la identidad capitalina.

El pulque es una bebida ancestral fermentada a base de aguamiel de maguey, ha sido parte fundamental de la cultura mexicana desde tiempos prehispánicos. Considerada una bebida sagrada entre mexicas y otras civilizaciones del altiplano, el pulque era utilizado en ceremonias religiosas y reservado para los sacerdotes, nobles y ancianos.
Con la llegada de los españoles, el pulque perdió parte de su carácter sagrado, pero encontró su lugar como bebida popular. Ya en la época virreinal, surgieron las primeras “pulquerías”: locales donde se vendía esta bebida de manera abierta al público.
¿Cómo funcionaban antes las pulquerías?
Durante los siglos XIX y XX, las pulquerías se convirtieron en auténticos centros sociales, sobre todo en barrios obreros y rurales de la Ciudad de México. A finales del siglo XIX, había más de mil pulquerías registradas en la capital.
Estos establecimientos no eran únicamente cantinas: eran espacios de reunión, conversación, música y hasta debate social. En sus mejores años, una pulquería funcionaba como un centro comunitario, el cliente podía acudir diariamente, ser atendido por su nombre y beber su jícara de pulque acompañado de música o botanas caseras.
En los primeros años del siglo XX, el acceso de las mujeres estaba limitado, tanto por normas sociales como por permisos de operación. En muchos casos, solo podían entrar si eran acompañadas de un varón.

Algunas pulquerías, incluso, tenían una segunda entrada o sala reservada para mujeres, separada del área común. Esta división reflejaba las normas morales de la época, que veían el pulque como una bebida ruda, más relacionada con lo masculino.
Además, estos lugares tenían horarios específicos, casi siempre cerrando antes de las 7 u 8 de la noche. Se exigía que no hubiera disturbios, y era común ver letreros que prohibían discutir política, religión o pelearse, para mantener el orden, con frases como “Prohibido escupir” o “El que escandalice será echado”.
Antes, el consumo de pulque estaba profundamente ligado al orden masculino: eran lugares donde los hombres podían beber, conversar, cantar e incluso cerrar tratos laborales.
¿Cuál fue la primera pulquería en la CDMX?
Fundada en 1903, la pulquería La Risa es considerada la más antigua en funcionamiento de la Ciudad de México. Ubicada en la calle Mesones número 71, en el corazón del Centro Histórico, este local ha resistido más de 120 años de historia, transformaciones urbanas, crisis económicas y cambios de generación.

Su fachada es discreta, pero una vez dentro, el ambiente tradicional atrapa de inmediato. La Risa conserva muchos de los elementos clásicos de las pulquerías del siglo XX: largas barras metálicas, bancas de madera, pisos antiguos y una decoración que mezcla retratos antiguos y frases populares.
Durante décadas fue punto de reunión para trabajadores del centro, voceadores, empleados públicos y vecinos de barrios como Tepito, La Merced y la Colonia Doctores. Hoy en día, ha experimentado un resurgimiento entre jóvenes que buscan experiencias auténticas y un regreso a las raíces mexicanas.
Además de su pulque natural, La Risa ofrece curados tradicionales preparados diariamente. Entre los sabores más populares se encuentran guayaba, avena, piñón, apio y nuez. El proceso de elaboración es artesanal, y cada lote de curado se sirve en grandes vitroleros que permiten ver su color y consistencia antes de probarlo.
Aunque el ambiente se ha relajado con los años y ahora es común ver a mujeres, turistas y jóvenes en el local, La Risa sigue siendo un bastión del pulque tradicional, fiel a su historia.
Las pulquerías antiguas como La Risa ofrecen una ventana directa al pasado. No solo conservan la bebida en su forma más pura, sino también muchas de las costumbres sociales que les daban identidad.

Lo que hace especial a esta pulquería es su capacidad de mantener viva esa herencia cultural sin convertirse en un museo: aún hoy se sirve el pulque en vasos de vidrio grandes, se escucha música ranchera, y se conversa con extraños como si fueran vecinos de toda la vida.
Aunque La Risa ostenta el título de la más antigua, existen otras pulquerías que también forman parte del legado cultural de la capital y merecen una visita:
- La Hija de los Apaches (Iztapalapa): fundada en 1907, es una de las más conocidas del oriente de la ciudad. Famosa por su ambiente musical y sus curados exóticos, sigue siendo atendida por descendientes de su fundador.
- Las Duelistas (Colonia Centro): ubicada en la calle Aranda, se ha hecho popular entre los jóvenes gracias a su decoración vibrante y murales prehispánicos. Aunque su historia no es tan antigua, respeta las tradiciones.
- Pulquería Insurgentes (Colonia Roma): este local combina lo moderno y lo clásico. Sirve pulque de calidad en un espacio de varios pisos, donde también se organizan conciertos y eventos culturales.
Cada una aporta su propio enfoque, pero todas comparten la misión de mantener viva la cultura pulquera, hoy considerada parte del patrimonio inmaterial de México. La Pulquería La Risa no solo es la más antigua de la CDMX, es un símbolo vivo de una tradición que ha resistido gobiernos, modas y transformaciones urbanas.

Beber un curado en sus mesas es hacer un viaje al pasado, donde el pulque era el centro de la vida social del barrio. Hoy, más de 120 años después de su fundación, sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones, una cápsula del tiempo en pleno Centro Histórico. Si quieres conocer la esencia del pulque y vivir una experiencia auténticamente mexicana, La Risa es una visita obligada.
No te pierdas este video:
EL EDITOR RECOMIENDA



