¿Cómo lograr una relación sana?; sigue estos pasos
El objetivo primordial es alcanzar una satisfacción mental, emocional y física con tu pareja sin dejar de ser tú

Las relaciones de pareja constituyen uno de los aspectos más significativos y complejos de la experiencia humana, involucrando un intrincado proceso de crecimiento personal y mutuo a lo largo del tiempo. Este viaje compartido, lleno de desafíos y recompensas, demanda de los individuos no solo el descubrimiento y la elección de un compañero compatible sino también el desarrollo de una profunda conexión emocional, intimidad y compromiso duradero. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, sugiere que la elección de pareja refleja nuestras propias percepciones internas, deseos y aspectos que valoramos o aspiramos para nosotros mismos, lo que subraya la profundidad psicológica de nuestras conexiones amorosas.
A lo largo de esta odisea, las parejas atraviesan diversas etapas, desde el encantamiento inicial del enamoramiento, pasando por el inevitable choque con la realidad, hasta alcanzar una transformación conjunta que cimienta una base sólida para una relación saludable y sostenible. Cada fase presenta sus propios desafíos y oportunidades para el crecimiento personal y como pareja, donde la comunicación, la reciprocidad y la satisfacción mutua juegan roles cruciales. La evolución de la relación depende en gran medida de la capacidad de cada individuo para mantener su identidad mientras se forja una unidad compartida, equilibrar la intimidad con la independencia, y enfrentar juntos los aspectos prácticos de la vida, como la sexualidad y la economía.
Este artículo explora el complejo viaje de formar y mantener una relación de pareja saludable, destacando los pasos críticos que los involucrados deben atravesar y las estrategias para superar los obstáculos comunes. A través de este análisis, buscamos ofrecer una comprensión más profunda de lo que se requiere para construir un vínculo amoroso duradero, enriquecido por la satisfacción mutua y el crecimiento conjunto.
Por Maite Sainz*
Ya que los involucrados deben atravesar varias etapas e ir creciendo juntos a lo largo de este camino. Deben trabajar en varios factores como mantener el amor, la intimidad y el compromiso, y así lograr una relación de pareja saludable.
Paso 1: selecciona Este proceso inicia a la hora de encontrar y elegir una pareja, lo cual está muy ligado a lo que cada uno lleva dentro.
El padre del sicoanálisis Sigmund Freud dice que la elección de una persona se basa en la relación con uno mismo, es decir, en lo que uno ama de sí mismo, en lo que quisiera haber sido o en la cualidad que uno quisiera tener.
Por ello, muchas veces amas o te sientes atraído hacia aquel que te alimenta el corazón y te protege.
Paso 2: enamórate Una vez que tienes y formas una pareja, comienza la primera etapa a la que se le conoce como el enamoramiento o la “luna de miel”, ya que es una época llena de sueños, ilusiones y detalles hacia el otro.
Durante esta etapa se tiende a idealizar al compañero y a la felicidad que éste brinda. Es un periodo muy bonito y emocionante, lleno de afectos, emociones y sorpresas; es aquí donde la pareja se empieza verdaderamente a conocer en todos los sentidos.
Existen dos características fundamentales en la formación de una pareja, las cuales son esenciales para que una relación se pueda consolidar adecuadamente.
Estas características son la base para lograr una relación saludable.
La primera es la reciprocidad, la cual se refiere a que cada uno encuentre en su pareja alguna ventaja sicológica en la relación que establecen.
Lo ideal es encontrar a alguien con quien te sientas amado, valioso e importante. Otra característica muy importante es la satisfacción, la cual habla de que debes buscar a alguien que te ayude a lograr un equilibrio respecto a tu personalidad, es decir, que te apoye con tus debilidades, aceptando y tolerando tus fallas y limitaciones, permitiendo que te sientas bien.
Paso 3: crecer o separarse Luego sigue la vuelta a la realidad o el tantas veces mencionado: ¡No era lo que yo esperaba!. Se le llama así al momento de la relación donde la pareja empieza a experimentar sentimientos de frustración, enojo o dudas ante el otro, ya que, finalmente, se enfrenta con las demandas del compañero y de la vida real.
Cuando se llega a este punto, si la pareja no está bien consolidada se puede dar una ruptura; sin embargo, en caso contrario, y si cuenta con buenas estrategias de comunicación y tolerancia, saldrá adelante a pesar de los problemas que pudiesen llegar a tener.
Este es el punto de crecer juntos o separarse.
Es aquí donde la pareja debe trabajar más en la relación; es decir, deberá comunicarse al máximo; generar confianza, aprender a negociar y hacer acuerdos mutuos según las necesidades de la relación, sin olvidar el respeto a los espacios del otro y, al mismo tiempo, buscar actividades en común que los dos puedan disfrutar, cuidando siempre no caer en la monotonía o el hartazgo.
Paso 4: transformación A partir de lo anterior, se logra la transformación y el crecimiento de la pareja de ambos integrantes por igual); es decir, la etapa en la que el amor es más que sólo sentimientos. En este momento, la relación tiene ya una base sólida y estable, gracias al camino que han recorrido juntos que los ha llevado a comprometerse, aceptarse, respetarse y a ayudarse.
Es de gran importancia que cada uno renuncie a la falsa creencia de que el otro es el que satisface todas sus necesidades, al igual que al error de pensar que se es feliz gracias al otro. Una relación patológica o enferma, está permeada de estas falsas expectativas en relación al otro y a sí mismo.
Paso 5: estabilidad Estabilidad e intimidad es la siguiente fase por la que atraviesa una pareja. Esta etapa tiene como característica principal el sentimiento de participar en algo en común, de haber creado una intimidad adecuada en la que ambos se sienten cómodos y disfrutan tanto de pasatiempos como de amigos en común.
En una pareja saludable éste sería el momento idóneo para pensar en el siguiente paso, que puede ser casarse, vivir juntos o formar una familia. Cada pareja es distinta, de acuerdo al desarrollo individual, a la historia en común, a la personalidad y a los intereses; sin embargo, hay ciertas claves como son la comunicación, el respeto, la seguridad, el amor y el compromiso, que harán que ambos puedan disfrutar de una relación saludable.
4 puntos clave
Para que tu relación esté fuerte, no olvides estos cuatro grandes aspectos:
-Identidad: se refiere a la constante reorientación interpersonal en donde se fortalece el desarrollo de la personalidad, el sentimiento de ser pareja (una misma unidad), sin perder la propia identidad.
-Sexualidad: es muy importante que la interacción sexual complemente el aspecto físico y emocional de cada uno, disfrutando de la relación, siempre manteniendo la comunicación y el respeto.
-Economía: la pareja debe hablar de este tema, para así buscar una estabilidad, complementar gastos y tomar decisiones juntos.
-Fortalecimiento del yo: se requiere de ayuda mutua para establecer el rol que tiene cada quien, además de procurar siempre la libertad para expresar la propia personalidad, la interacción social y laboral, para satisfacer las propias necesidades físicas, sociales y emocionales.
* Integrante de la Sociedad Psicoanalítica de México
En el transcurso de este análisis, hemos navegado a través de las complejidades y las bellezas inherentes al desarrollo de una relación de pareja. Desde la elección inicial basada en nuestras propias necesidades y deseos internos, pasando por el deslumbrante período de enamoramiento, hasta el encuentro con la realidad que pone a prueba la fortaleza y la adaptabilidad de la pareja. Hemos explorado cómo el éxito de una relación no solo depende de la intensidad del amor inicial, sino también de la capacidad de ambos individuos para crecer juntos, enfrentar adversidades y evolucionar hacia una unidad que respete tanto la individualidad como el vínculo compartido.
Las etapas descritas —elección, enamoramiento, confrontación con la realidad, crecimiento conjunto y estabilidad— ilustran un viaje que, aunque universal en sus contornos, es profundamente único para cada pareja. La reciprocidad, la satisfacción mutua, la comunicación efectiva y el respeto por la identidad individual dentro de la relación emergen como pilares fundamentales para la construcción de una relación duradera y enriquecedora.
Mientras avanzamos hacia el futuro, es crucial recordar que las relaciones saludables requieren esfuerzo, dedicación y un compromiso inquebrantable con el crecimiento mutuo. La estabilidad y la intimidad alcanzadas en las etapas finales no marcan el fin del viaje, sino más bien un nuevo comienzo, donde la pareja puede explorar profundidades mayores de conexión, enfrentar juntos nuevos desafíos y continuar construyendo una historia común basada en el amor, el respeto y la comprensión mutua.
Este recorrido compartido, con todas sus vicisitudes, ofrece a las parejas la oportunidad invaluable de aprender, adaptarse y, sobre todo, amarse más profundamente con cada experiencia compartida. La salud de una relación de pareja, entonces, no se mide solo por la ausencia de conflictos, sino por la capacidad de superarlos juntos, fortaleciendo el vínculo y profundizando la intimidad a lo largo del tiempo.
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