¿Cómo desinfectar correctamente las jergas? Tips para eliminar bacterias de los instrumentos de limpieza
Aprende cómo desinfectar correctamente las jergas para eliminar bacterias y evitar que propaguen gérmenes en tu hogar.

Las jergas, esponjas y trapeadores son herramientas esenciales para mantener la limpieza del hogar, pero si no se lavan y desinfectan correctamente, pueden convertirse en un foco de bacterias.
Muchas veces, estos utensilios se utilizan para limpiar superficies de cocina, baños o pisos sin considerar que, si están contaminados, podrían estar ensuciando más de lo que limpian. Conoce cómo desinfectar correctamente jergas, esponjas y trapeadores, y qué consecuencias tiene el mal mantenimiento de estos instrumentos.
¿Por qué es importante desinfectar jergas, esponjas y trapeadores?
Aunque su propósito es eliminar la suciedad, estos utensilios entran en contacto constante con residuos orgánicos, humedad y superficies contaminadas. Esto los convierte en ambientes ideales para la proliferación de bacterias, hongos y malos olores.
Jergas que se usan repetidamente sin lavado pueden propagar E. coli o salmonela, especialmente si se utilizan en cocina y baño sin diferenciación. Esponjas húmedas almacenadas en espacios cerrados pueden albergar millones de microorganismos en solo un día.
Los trapeadores que no se enjuagan ni se secan bien acumulan moho, suciedad del piso y contaminantes que terminan esparciéndose en lugar de limpiarse. Dando como resultado infecciones, contaminación cruzada y un ambiente poco higiénico, aunque el espacio se “vea limpio”.

¿Cómo lavar las jergas y trapeadores?
Jergas de tela: debes lavarlas diariamente con agua caliente y jabón después de cada uso. Desinfectarlas una vez por semana, déjala en remojo durante 30 minutos en una mezcla de: 1 litro de agua caliente, ½ taza de vinagre blanco y 1 cucharada de bicarbonato. También puedes utilizar cloro diluido: 1 cucharada por litro de agua, remojando por 5 a 10 minutos. Enjuaga muy bien para evitar residuos.
Esponjas de cocina: lava bien la esponja, escúrrela ligeramente y métela en el microondas por 1 minuto. El calor mata bacterias, pero ten cuidado de que no tenga partes metálicas. Igual que con las jergas, puedes desinfectarlas dejándolas en una solución de vinagre con agua caliente o agua con cloro. Cámbiala cada 1 o 2 semanas, incluso antes si huele mal o se ve deteriorada.
Trapeadores o mopas: enjuaga de inmediato después de cada uso con agua caliente y detergente. Coloca la cabeza del trapeador en una cubeta con: agua caliente + ¼ taza de cloro o vinagre, y déjalo reposar 15 a 30 minutos, enjuaga y deja secar al sol o colgado en un lugar ventilado.

¿Qué pasa si no se desinfectan correctamente las jergas y esponjas?
No limpiar bien estos elementos puede traer riesgos para la salud y afectar la eficacia de la limpieza en el hogar. Estos son los principales peligros:
- Una esponja puede contener más bacterias que el asiento del inodoro si no se limpia.
- Jergas mal lavadas pueden distribuir microorganismos en vez de eliminarlos.
- Usar la misma jerga para limpiar encimeras, estufa, baño y piso puede transferir gérmenes de un lugar a otro.
- El exceso de humedad combinado con residuos orgánicos genera olores desagradables.
- El moho puede aparecer en trapeadores mal secados o almacenados en lugares húmedos.
- Puede provocar intoxicaciones alimentarias si se usan esponjas contaminadas para lavar trastes.
- Riesgo de infecciones estomacales, respiratorias o en la piel, especialmente en niños o personas inmunodeprimidas.

Tips para mantener limpias tus jergas y esponjas
Para mantener en buen estado tus instrumentos de limpieza, sigue estas recomendaciones:
- Jergas diferenciadas por zona: una para cocina, otra para baño, otra para pisos.
- Usa las esponjas solo para trastes, nunca para limpiar superficies generales.
- Trapeadores dedicados a zonas específicas, como baño o sala.
- No dejes los utensilios húmedos dentro de cubetas o fregaderos.
- Sécalos al aire libre o colgados para evitar hongos.
- Cambia esponjas y jergas cada 1-2 semanas.
- Reemplaza cabezales de trapeador cuando estén deformes, desgastados o con olor persistente.
- Lava frecuentemente las cubetas donde se enjuagan los trapeadores.
- Desinfecta los mangos, escobas y superficies donde se almacenan.
Desinfectar correctamente las jergas, esponjas y trapeadores no es un lujo, es una necesidad para mantener un hogar saludable. Recuerda: una casa verdaderamente higiénica no solo se ve limpia, también se desinfecta correctamente.
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