NASA lanza cohete para investigar los 'espacios oscuros' de las auroras

La misión BaDASS de la NASA investiga los misteriosos espacios oscuros dentro de las auroras boreales

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La NASA mandó un cohete al espacio para estudiar las auroras negrasEspecial

Un cohete de sondeo de la NASA despegó la madrugada desde Alaska como parte de una campaña científica destinada a estudiar uno de los fenómenos menos comprendidos de las auroras boreales: los llamados “espacios oscuros” o auroras negras.

La misión, denominada Black and Diffuse Aurora Science Surveyor (BaDASS), fue lanzada desde el Poker Flat Research Range, ubicado cerca de Fairbanks, transportando instrumentos especializados diseñados para analizar corrientes eléctricas y patrones de ondas dentro de las auroras luminosas.

El objetivo central del proyecto es comprender por qué, dentro de los despliegues brillantes de luz verde, violeta o rojiza, aparecen parches y franjas oscuras que parecen desplazarse a través del fenómeno.

¿Qué son las auroras negras?

La misión es dirigida por la doctora Marilia Samara, del Centro de Vuelo Espacial Goddard, y busca descifrar la mecánica detrás de estas formaciones oscuras que contrastan con el brillo típico de las auroras.

Los científicos sospechan que estos vacíos se producen cuando los electrones que normalmente descienden hacia la atmósfera terrestre invierten su dirección y regresan al espacio, interrumpiendo el flujo energético que genera la luz visible.

En otras palabras, mientras las auroras luminosas se forman por partículas que chocan con gases atmosféricos, las auroras negras podrían ser regiones donde ese bombardeo simplemente no ocurre.

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Mapeo tridimensional de la electricidad auroral

La campaña científica no se limita a BaDASS. Una segunda misión, conocida como GNEISS (Sistema Científico de la Ionosfera en No Equilibrio Geofísico), está programada para lanzarse dentro de su ventana operativa entre el 7 y el 20 de febrero.

Este proyecto utilizará dos cohetes lanzados con apenas 30 segundos de diferencia para construir un mapa tridimensional de las corrientes eléctricas aurorales. Cada vehículo expulsará cuatro cargas secundarias que medirán variaciones eléctricas en distintos puntos mientras transmiten señales de radio a estaciones terrestres.

La doctora Kristina Lynch, investigadora principal de la misión, describió el método como una “tomografía computarizada del plasma”, comparándolo con estudios médicos que permiten observar el interior del cuerpo humano, pero aplicado al entorno espacial.

Lanzamiento en medio de alta actividad solar

Las misiones coinciden con un periodo de intensa actividad solar. A inicios de febrero, el Sol emitió seis llamaradas de clase X —la categoría más potente— incluyendo una X8.1 el 1 de febrero y una X4.2 el día 4.

Estas explosiones liberan enormes cantidades de energía y partículas cargadas que viajan hacia la Tierra, incrementando la intensidad y frecuencia de las auroras. Para los científicos, estas condiciones representan una oportunidad ideal para recolectar datos directos del fenómeno en tiempo real.

¿Cómo se forman las auroras?

Las auroras boreales se producen cuando partículas del viento solar colisionan con gases de la atmósfera superior siguiendo las líneas del campo magnético terrestre, particularmente cerca de los polos. Estas interacciones excitan átomos de oxígeno y nitrógeno, generando emisiones de luz que forman los arcos y cortinas luminosas visibles desde la superficie.

Investigaciones recientes han identificado que las ondas de Alfvén, un tipo de onda de plasma, actúan como una especie de batería espacial que acelera electrones hacia la atmósfera, intensificando el brillo auroral.

Implicaciones más allá de la observación

El estudio de las corrientes eléctricas aurorales no solo responde a curiosidad científica. Comprender el clima espacial tiene efectos prácticos sobre infraestructura tecnológica terrestre.

Según el Dr. Robert Clayton, colaborador de la misión GNEISS, estas investigaciones permiten mejorar la predicción de impactos sobre:

  • Satélites.
  • Redes eléctricas.
  • Sistemas de comunicación.

Las tormentas solares intensas pueden generar interferencias, apagones y fallos en navegación satelital, por lo que mapear estos procesos resulta estratégico.

Observaciones desde el espacio y desde dentro

La campaña actual se complementa con datos del satélite EZIE, lanzado por la NASA en marzo de 2025 para estudiar corrientes eléctricas aurorales desde la órbita terrestre.

Sin embargo, los cohetes de sondeo ofrecen una ventaja única: pueden atravesar directamente el fenómeno y tomar mediciones in situ, algo que los satélites no siempre logran con la misma resolución.

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