Homenaje a Gerardo Estrada

Humberto Musacchio

Humberto Musacchio

La República de las Letras

Veterano del movimiento estudiantil de 1968, para el cual redactó y firmó con Roberto Escudero el llamado Manifiesto 2 de Octubre, Gerardo Estrada ha desplegado una brillantísima carrera como funcionario cultural, pues en París, donde estudiaba el doctorado en la prestigiosa Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, encabezó la Casa de México en París. En México dirigió Radio Educación, el Instituto Mexicano de la Radio, el Programa Cultural de las Fronteras, el Instituto Nacional de Bellas Artes, Cooperación Educativa y Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Festival de México, además de ocupar la Coordinación General del Auditorio Nacional y haber sido agregado cultural de México en Chicago. A esa brillante trayectoria en el servicio público, Gerardo agrega sus logros en la UNAM, a la que ha dedicado más de medio siglo como profesor de Ciencias Políticas, seis años como secretario de Asuntos Escolares de la misma Facultad, su paso por la Dirección de Difusión Cultural y un cuarto de siglo después su retorno a lo que ya era la Coordinacion General de Difusión Cultural, donde dejaría el Memorial del 68, el canal 20 de TV UNAM y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, obras que enorgullecen a la máxima casa de estudios.

 

Honesto, eficiente y democrático

Se dice pronto, pero no resulta fácil cruzar por el pantano de la corrupción gubernamental y no mancharse. Gerardo Estrada es una de esas rarísimas aves, capaces de actuar con absoluta pulcritud en el manejo de dineros públicos. En cada uno de sus cargos ha mostrado una eficiencia que contrasta con su sencilla forma de trato. Igualmente destacable es su relación con los de arriba y los de abajo, respetuosa con todos, pero evidentemente solidaria con los segundos. Para el funcionario cultural, quizá el mayor reto es tratar a los creadores como personas, conectarse con sus sueños y reconocer sus realizaciones. Gerardo es un maestro en ese aspecto. Con su extraordinario currículum, de vez en cuando podría dejarse llevar por la vanidad, pero ha preferido ser siempre el mismo, el joven miembro del Consejo Nacional de Huelga en 1968, el intelectual doctorado por La Sorbona, el funcionario capaz y dedicado que llega a sus 80 años con una hoja de servicios que lo muestra como uno de los más grandes servidores culturales de la nación. Gerardo es un orgullo para nuestra amadísima UNAM y mañana se le reconocerá como tal en el MUAC. México y la cultura necesitan muchos personajes como él.

 

Dos decesos lamentables

En la Ciudad de México murió John Saxe-Fernández, quien nació en Costa Rica en 1940, estudió licenciatura en su país natal, hizo su maestría en la Universidad de Washington y se doctoró en Boston, en la Brandeis University, donde tuvo como maestro a Herbert Marcuse. Llegó a México en 1969 y adquirió la nacionalidad mexicana, a la que honró con una brillante carrera de profesor e investigador de la UNAM y con sus libros y otras expresiones de su trabajo intelectual, como su actividad periodística, fue un ser humano que siempre se mantuvo firme en sus convicciones latinoamericanistas. También falleció Jorge Ruffinelli. El deceso ocurrió en San Francisco, su lugar de residencia desde los años 80, pues era académico de la Universidad de Stanford. Vino a México en los primeros años 70, después de ser considerado indeseable por la dictadura de Uruguay, donde nació en 1943. Aquí se desempeñó como profesor y funcionario de la Universidad Veracruzana, donde fue director del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias, fundador de la revista Texto Critico y de las colecciones Cuadernos del Centro y Teoría Literaria. Fue una figura de las letras latinoamericanas, integrante del exilio sudamericano de los 70 que tantas y tan buenas cosas le dio a México.