¿Por qué las personas mayores de 49 años no son vacunadas contra el sarampión? 

Detrás de esta decisión hay una la inmunidad natural adquirida por exposición  al virus antes de 1963. Sin embargo, vacunarse es la mejor forma de evitar la enfermedad

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Las personas mayores de 49 años cuentan con una inmunidad natural.Imagen hecha con IA

El sarampión continúa en aumento con 8 mil 459 casos acumulados, según el Informe diario del brote de sarampión en México. Los niños de uno a cuatro años representan el sector de la población con mayor vulnerabilidad ante este virus.

Las campañas masivas de inmunización buscan proteger a los individuos menores de 49 años, lo que genera dudas entre la población adulta sobre la resistencia de su sistema inmune. Esta decisión no es una exclusión al azar, sino una lógica fundamentada en la ciencia epidemiológica.

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Las personas mayores de 49 años no son el grupo prioritario para la vacunación contra la enfermedad.Canva

¿Por qué las personas mayores de 49 años no son vacunadas contra el sarampión?

La causa principal por la que las campañas omiten a este grupo es histórica y biológica. Antes de que la vacuna se aprobara en 1963, el contagio era tan común que casi todos los niños enfermaban antes de los quince años, como registran los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EU (CDC).

Las autoridades de salud operan bajo el concepto de inmunidad presuntiva, donde el año de nacimiento funciona como un registro de protección automático. Haber sobrevivido a la infección natural, otorga una defensa robusta y permanente para el organismo.

  • Inmunidad natural: La población nacida antes de 1957 estuvo expuesta al virus salvaje en su infancia, lo que generó anticuerpos que duran toda la vida.
  • Memoria biológica: El cuerpo recuerda al patógeno décadas después. Aplicar una dosis adicional no aporta beneficios significativos a quienes ya poseen defensas naturales.
  • Enfoque de recursos: Las jornadas de salud centran sus esfuerzos en jóvenes y adultos nacidos después de la introducción de la vacuna, donde existen vacíos de protección, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
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Quienes tuvieron sarampión antes de recibir la vacuna, tienen una protección a lo largo de la vida.Canva

¿Qué recomendaciones hay para evitar el sarampión en los mayores de 49 años?

Aunque la mayoría en este rango de edad posee protección por su historia clínica, el virus viaja en gotas invisibles que flotan en el ambiente. La prevención se centra en la higiene.

No se deben subestimar los síntomas si aparecen, pues en adultos el sarampión puede complicarse con neumonía o daños neurológicos. Actuar con prudencia y consultar a un especialista evita riesgos innecesarios ante un posible contagio.

Así se evitan los contagios de sarampión, de acuerdo con el IMSS y los CDC:

  • Higiene rigurosa: Lavar las manos con agua y jabón de forma frecuente resulta necesario. Desinfectar superficies como mesas ayuda a eliminar el virus que resiste en el ambiente.
  • Aislamiento preventivo: Ante cualquier sospecha de contacto, conviene evitar lugares públicos por cuatro días tras la aparición de manchas en la piel para frenar la transmisión.
  • Vigilancia clínica: Estar alerta a la fiebre alta persistente o dificultad al respirar permite recibir soporte médico oportuno, incluyendo el uso terapéutico de Vitamina A.
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Lavarse las manos y usar cubrebocas evita los contagios de sarampión.Canva

¿En qué casos las personas mayores de 49 años necesitan la vacuna contra el sarampión?

Existen casos donde adultos mayores de 49 años requieren un refuerzo, especialmente si el trabajo implica contacto directo con enfermos. En un mundo globalizado, los virus cruzan fronteras rápidamente mediante los traslados internacionales.

El turismo hacia zonas con brotes activos cambia las reglas del juego para cualquier adulto, sin importar su edad.

  • Personal sanitario: Médicos y enfermeras deben tener evidencia tangible de inmunidad mediante análisis de laboratorio o recibir las dosis correspondientes por seguridad.
  • Viajeros frecuentes: Personas que visitan países con transmisión activa deben asegurar su protección, pues la mayoría de los casos actuales provienen de viajeros no inmunizados.
  • Vacunas inactivas: Si existe duda sobre haber recibido la versión muerta de los años sesenta, se recomienda aplicar la dosis viva actual para obtener una respuesta real.
  • Falta de anticuerpos: Si los estudios de sangre no muestran defensas y no hay registro de haber padecido la enfermedad, aplicar la vacuna por precaución no causa daño.
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Los niños pequeños necesitan la vacuna para evitar muertes por complicaciones de sarampión.Canva

¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión?

La vacunación funciona como un escudo colectivo donde los niños representan la prioridad absoluta por su vulnerabilidad. El esquema busca cerrar puertas al virus mediante dos dosis que garantizan una efectividad del 97%.

En México, el llamado se enfoca en completar los registros en infantes y adultos jóvenes. Las estrategias de bloqueo vacunal alrededor de casos sospechosos evitan que incidentes aislados se transformen en epidemias fuera de control.

Estas personas son quienes necesitan vacunarse contra el sarampión, como lo indica el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia (CeNSIA): 

  • Esquema infantil: Se inicia con la dosis cero a los seis meses. Luego, la hay otra aplicación  a los 12 meses con un refuerzo a los seis años o 18 meses para asegurar la protección permanente.
  • Adultos y estudiantes: Quienes carezcan de registro de dos dosis deben acudir a los centros de salud, especialmente en entornos escolares donde el contacto es estrecho.
  • Lactantes viajeros: Bebés de seis a once meses que salen del país requieren una dosis adelantada, aunque esta no sustituye las vacunas programadas después del primer año.
  • No deben recibir la dosis las mujeres embarazadas ni personas con sistemas inmunes severamente deprimidos por tratamientos oncológicos o enfermedades crónicas.

Aunque la fecha de nacimiento brinde una protección, la responsabilidad de frenar al virus también depende de una buena higiene y la vacunación.  Con la suma de estos factores se evita que la enfermedad avance.