El juguete que parece inofensivo y puede dejar secuelas en la vista infantil
Especialistas alertan que punteros y juguetes con láser pueden quemar la mácula sin dolor y provocar lesiones irreversibles en la vista infantil

Los juguetes con luz láser pueden quemar la mácula y provocar daños graves en la retina sin que los niños sientan dolor, advirtió la especialista en visión Ainhoa de Federico, quien alertó sobre los riesgos de punteros láser, espadas láser y pistolas de juguete con mirilla láser.
La experta explicó que, aunque los ojos reaccionan de forma natural ante un láser rojo o verde, no ocurre lo mismo con los tonos azules y violetas, lo que impide una respuesta de defensa a tiempo. “Cualquier color de láser es igual de peligroso”, señaló, con el objetivo de orientar a padres y familiares en la elección de regalos para los menores.
Riesgos más allá del láser
De Federico, directora del Diplomado de Coach Visual y autora del método Volver a ver claro, también advirtió sobre el uso de ballestas, dardos y pistolas de balines, ya que el impacto en la superficie ocular puede generar lesiones severas, aumentar la presión intraocular o derivar en cataratas. En caso de que estos juguetes ya se encuentren en casa, recomendó verificar que cuenten con autorización conforme a la normativa y que los niños utilicen gafas protectoras durante su uso.
Asimismo, llamó la atención sobre los peligros de los fuegos artificiales y pidió que sólo sean manipulados por adultos, bajo estrictas medidas de seguridad, y se mantengan fuera del alcance de los niños. “Cada año, los servicios de Urgencias atienden traumatismos y quemaduras en la córnea, desprendimiento de retina e incluso estallido del globo ocular por accidentes con fuegos artificiales”, indicó.
También recomendó revisar juguetes giratorios, como muñecas, helicópteros y spinners, para asegurarse de que cumplan con las normativas de seguridad. En general, sugirió revisar todos los juguetes para identificar bordes o aristas peligrosas y, de ser necesario, cubrirlos como medida de protección. Subrayó que la supervisión constante del juego infantil es fundamental.

Cómo identificar juguetes seguros
Ainhoa de Federico compartió tres recomendaciones básicas antes de adquirir cualquier juguete:
- Comprobar que cuente con el sellos de autorización.
- Verificar que sea adecuado para la edad del niño, según las indicaciones del fabricante.
- Seguir de manera estricta las instrucciones de ensamblaje y uso.
Cada etapa requiere estímulos visuales distintos y conlleva riesgos diferentes al manipular objetos. Un juguete seguro para un niño de 10 años puede ser peligroso para uno de cinco”, explicó.
Los traumatismos oculares en la infancia pueden derivar en problemas crónicos, como cataratas o glaucoma, incluso años después del accidente. “Incluso con los párpados cerrados podemos sufrir daños irreversibles o llegar a la ceguera total. Los párpados son rápidos, pero no infalibles”, advirtió.

Ante estos riesgos, la especialista destacó que no se trata de prohibir el juego, sino de supervisarlo y garantizar condiciones adecuadas. En caso de accidente, recomendó acudir de inmediato a Urgencias oftalmológicas y dar seguimiento con revisiones periódicas, además de complementar la atención con ejercicios y estimulación visual mediante un coach visual.
De acuerdo con datos de la Comisión Europea y del sistema RAPEX de alertas de productos peligrosos, los punteros y juguetes con láser figuran de manera recurrente entre los artículos retirados del mercado por exceder los límites de potencia permitidos.
La normativa europea (EN 60825-1) establece que los juguetes sólo deben incorporar láseres de clase 1 o 2, con una potencia máxima de 1 miliwatt, ya que exposiciones breves a potencias superiores pueden causar lesiones irreversibles en la retina, especialmente en niños.
En el ámbito médico, la American Academy of Ophthalmology ha documentado que la exposición directa a láseres de mayor potencia puede provocar quemaduras maculares permanentes en fracciones de segundo, sin dolor inmediato, lo que retrasa la detección del daño. Estudios clínicos señalan que los niños son más vulnerables porque su cristalino es más transparente, permitiendo que una mayor cantidad de energía llegue a la retina.

Respecto a traumatismos oculares, la Organización Mundial de la Salud estima que hasta el 30% de las lesiones oculares graves en menores están relacionadas con accidentes domésticos y juguetes, incluidos proyectiles como dardos, balines y fuegos artificiales. Estas lesiones pueden derivar, años después, en cataratas traumáticas o glaucoma secundario, incluso cuando el daño inicial parece leve.
En México, la Procuraduría Federal del Consumidor ha alertado en diversas ocasiones —información retomada por Excélsior— sobre juguetes con láser sin certificación, recomendando evitar aquellos que no indiquen claramente su clase de láser, potencia y advertencias de uso. La dependencia subraya que el sello CE o su equivalente no garantiza seguridad absoluta si el producto ha sido modificado o adquirido fuera de canales regulados.
Especialistas en oftalmología pediátrica coinciden en que la supervisión adulta constante reduce de forma significativa el riesgo de lesiones visuales y que, ante cualquier impacto o exposición a luz intensa, es clave acudir a Urgencias oftalmológicas en las primeras horas, ya que un tratamiento temprano puede marcar la diferencia entre una recuperación parcial y secuelas visuales permanentes.
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