Cómo las mujeres latinoamericanas están transformando la IA
En el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, proyectos de IA liderados por mujeres en América Latina muestran cómo la tecnología puede impactar globalmente.

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia vuelve a poner el foco en una realidad que aún no se corrige del todo: la baja participación femenina en áreas STEM como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
La fecha, impulsada por Naciones Unidas, no solo busca visibilizar la brecha, sino subrayar por qué la diversidad es clave para el desarrollo científico, económico y tecnológico de los países, especialmente en regiones emergentes como América Latina.
Los datos confirman el desafío. A nivel global, solo 35% de quienes estudian carreras STEM son mujeres, mientras que en América Latina la presencia femenina en disciplinas tecnológicas y de ingeniería suele ubicarse entre 20% y 30%, con una caída aún mayor cuando se trata de roles de liderazgo o decisión, particularmente en campos como la inteligencia artificial (IA).
Esta desigualdad no solo limita oportunidades individuales, también impacta en la forma en que se diseñan las tecnologías que moldean la vida cotidiana.

¿Está cambiando el papel de las mujeres en la tecnología?
Aunque la brecha persiste, el ecosistema tecnológico latinoamericano comienza a mostrar señales de transformación.
Cada vez más mujeres lideran equipos de datos, definen estrategias de negocio basadas en IA, diseñan arquitecturas tecnológicas y encabezan proyectos con alcance regional y global. El cambio no es inmediato, pero sí visible: LATAM empieza a posicionarse como generadora de innovación, y no solo como usuaria de soluciones desarrolladas en otros mercados.
Esta evolución también ha cambiado la percepción de la inteligencia artificial. Lejos de ser una tecnología exclusiva de laboratorios o grandes hubs tecnológicos, hoy la IA se integra en experiencias masivas, creativas y cercanas, muchas de ellas pensadas y ejecutadas desde la región por equipos diversos con liderazgo femenino.

¿Cómo se ve la IA aplicada a gran escala?
Un ejemplo reciente fue una campaña global de Coca-Cola, desarrollada a partir de la colaboración entre Infobip y biia, que utilizó inteligencia artificial y mensajería vía WhatsApp para ofrecer a los usuarios la posibilidad de crear papel de regalo personalizado a partir de una fotografía.
La experiencia, difundida desde redes sociales, combinó tecnología, creatividad y cercanía de forma accesible.
El impacto superó ampliamente las metas iniciales: se registraron más de 1.9 millones de interacciones, casi el doble del objetivo previsto. Pero el verdadero valor del proyecto no estuvo solo en los resultados, sino en lo que representa para la región: IA aplicada a negocio real, diseñada y orquestada desde equipos latinoamericanos, con mujeres ocupando roles clave en la estrategia y ejecución.

“La inteligencia artificial no reemplaza la creatividad, la amplifica. Y cuando se combina con equipos diversos, los resultados son más empáticos, más relevantes y con mayor impacto global”, afirmó Janeth Rodríguez, VP Revenue LATAM de Infobip, quien formó parte del liderazgo de la iniciativa.
¿Por qué la colaboración es clave para escalar innovación?
Otro elemento central en esta nueva etapa es la colaboración entre partners tecnológicos. La innovación a gran escala no ocurre de manera aislada, sino cuando distintas capacidades se integran en un mismo ecosistema.
“La articulación entre plataformas globales y compañías especializadas en inteligencia artificial aplicada permite que ideas nacidas en la región puedan escalar a nivel mundial. En ese proceso, las mujeres estamos asumiendo un rol cada vez más visible como líderes de proyectos y estrategas de crecimiento”, señaló Tivisay Vallejo, CEO de biia.
¿Cuáles son los próximos desafíos?
Pese a los avances, los retos siguen siendo significativos. A nivel global, las mujeres representan entre 25% y 30% del talento especializado en IA, y en América Latina la proporción es incluso menor. Esto refuerza la necesidad de programas educativos, mentorías, alianzas entre empresas y escuelas, así como de visibilizar referentes reales que acerquen la tecnología a niñas y jóvenes.
“Este 11 de febrero no se trata solo de conmemorar una fecha, sino de contar mejor estas historias y amplificarlas. La tecnología del futuro se está construyendo hoy, y es fundamental que tenga diversidad, perspectiva regional y liderazgo femenino”, concluyó Rodríguez.
Porque cerrar la brecha no es solo una cuestión de equidad, sino de innovación, competitividad y futuro.
WFH
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