Calambres, entumecimiento y cambios en la postura: señales de descalcificación que pocos identifican
La pérdida de densidad ósea suele avanzar sin síntomas claros, mientras que la falta de calcio provoca señales inmediatas como calambres y hormigueo.

La palabra “descalcificación” se usa con frecuencia para explicar molestias relacionadas con los huesos, pero en realidad no siempre significa lo mismo.
En el lenguaje cotidiano, este término suele englobar distintos problemas de salud que van desde la pérdida progresiva de masa ósea hasta una falta puntual de calcio en el organismo.
Entender a qué se refiere exactamente es clave para reconocer los síntomas, saber cuándo preocuparse y buscar atención médica a tiempo.

¿Qué es realmente la descalcificación y por qué se confunde tanto?
Desde el punto de vista médico, la “descalcificación” suele utilizarse de forma coloquial para describir dos condiciones diferentes:
Por un lado, la osteoporosis, una enfermedad crónica caracterizada por la disminución de la densidad ósea. Cuando esto ocurre, los huesos se vuelven más frágiles y aumentan las probabilidades de fracturas, incluso ante caídas leves o esfuerzos cotidianos.
Por otro lado, la hipocalcemia, que es la disminución de calcio en la sangre. A diferencia de la osteoporosis, este problema suele manifestarse con síntomas más inmediatos, relacionados principalmente con el funcionamiento de los músculos y los nervios.
La International Osteoporosis Foundation (IOF) señala que la osteoporosis no suele provocar dolor ni molestias en sus etapas iniciales, por lo que muchas personas desconocen que la padecen hasta que ocurre una fractura inesperada.
En contraste, la hipocalcemia puede causar síntomas perceptibles en poco tiempo, como calambres, hormigueos o espasmos, y suele estar asociada a deficiencias nutricionales, alteraciones hormonales o enfermedades renales, según explica el Manual MSD.

Síntomas tempranos que pueden pasar desapercibidos
Uno de los mayores riesgos de la osteoporosis es que no presenta síntomas claros al inicio. La pérdida de densidad ósea ocurre de manera gradual y silenciosa, lo que puede retrasar el diagnóstico durante años.
Algunas señales tempranas, aunque poco evidentes, pueden incluir:
- Fracturas tras caídas leves o esfuerzos mínimos.
- Dolor de espalda repentino, que suele atribuirse al cansancio, el estrés o la edad.
- Disminución progresiva de la estatura con el paso del tiempo.
La U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) actualizó sus recomendaciones y reiteró que la detección temprana mediante estudios de densidad ósea ayuda a reducir el riesgo de fracturas, especialmente en mujeres mayores de 65 años y en mujeres posmenopáusicas con factores de riesgo.
Señales de alerta en huesos y postura que no deben ignorarse
Cuando la pérdida de densidad ósea avanza, los síntomas se vuelven más visibles y pueden afectar directamente la calidad de vida. Las fracturas vertebrales por fragilidad son una de las manifestaciones más comunes y, en muchos casos, pasan desapercibidas en un primer momento.
Entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran:
- Dolor de espalda persistente, sin una causa clara.
- Pérdida de estatura con el paso del tiempo.
- Curvatura de la parte alta de la espalda, conocida como cifosis o “joroba”.
Una investigación publicada en Frontiers in Molecular Biosciences advierte que las fracturas vertebrales no solo incrementan el riesgo de sufrir nuevas fracturas, sino que también se asocian con mayor discapacidad y mortalidad en adultos mayores.

Cuando el problema es la falta de calcio: síntomas más inmediatos
Si la llamada “descalcificación” se debe a hipocalcemia, los síntomas suelen sentirse de forma más clara y rápida, ya que el calcio es fundamental para la contracción muscular y la transmisión de señales nerviosas.
De acuerdo con el Manual MSD, los síntomas más frecuentes incluyen:
- Hormigueo alrededor de la boca, manos o pies.
- Calambres musculares.
- Espasmos involuntarios.
- En casos graves, convulsiones o alteraciones del ritmo cardíaco.
Al igual, la ScienceDirect, que subraya que la hipocalcemia severa requiere atención médica inmediata.

¿Cuándo preocuparse y qué estudios confirman la descalcificación?
Para osteoporosis
El estudio de referencia es la densitometría ósea (DXA), que mide la densidad mineral de los huesos y permite diagnosticar osteoporosis antes de que se presenten fracturas. La International Society for Clinical Densitometry (ISCD) reafirmó que este estudio sigue siendo el estándar para diagnóstico y seguimiento
Para falta de calcio
Cuando existen síntomas compatibles con hipocalcemia, los médicos suelen solicitar análisis de sangre que incluyen calcio total e ionizado, vitamina D, magnesio, fósforo y, en algunos casos, hormona paratiroidea (PTH). Estos estudios ayudan a identificar la causa real del problema y orientar el tratamiento adecuado, según el Manual MSD.
Señales de urgencia
- Espasmos severos, convulsiones o dificultad para respirar
- Dolor súbito de espalda acompañado de cambios rápidos en la postura o pérdida de estatura.
Ante estos signos, la recomendación es buscar atención médica inmediata.
La llamada “descalcificación” no es un problema único ni sencillo. Puede tratarse de una pérdida progresiva de densidad ósea que avanza sin síntomas claros o de una falta de calcio que genera señales inmediatas en el cuerpo.
La evidencia científica más reciente coincide en que la detección temprana es fundamental para prevenir fracturas, discapacidad y complicaciones mayores.
Reconocer las diferencias, atender las señales de alerta y realizar estudios oportunos puede marcar la diferencia entre un problema controlable y uno que afecte seriamente la calidad de vida.
EL EDITOR RECOMIENDA



