¿Son seguros los enlatados de chiles? Lo que no sabías sobre su proceso y conservación
La comida enlatada no es menos natural: su proceso asegura inocuidad, sabor y practicidad en cada lata

El consumo de alimentos enlatados ha estado rodeado de mitos: ¿son realmente menos saludables que los frescos?, ¿pierden nutrientes?, ¿pueden ser dañinos por el contacto con el metal?
Ana Belén Díez Rodríguez, directora de mercadotecnia de La Costeña durante la presentación de la nueva campaña Son Los Chiles México , compartió su visión sobre la seguridad de este proceso que, más allá de la practicidad, ha sido uno de los grandes inventos de la alimentación moderna.
“No hay nada más seguro, más confiable que la lata”, aseguró en la presentación de la nueva campaña Son Los Chiles México. Para ella, el valor de este método de conservación radica en su capacidad de mantener nutrientes y sabor al mismo tiempo que facilita el almacenamiento y transporte.
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El proceso detrás de una lata
Más allá de lo que percibe el consumidor, cada envase pasa por un proceso que busca garantizar calidad y seguridad.
“Resumiendo un poco el proceso, es como meter tus ingredientes, que como te decía, todos son naturales, a una gran olla express donde se terminan de cocer, de integrar los alimentos”, explicó Díez Rodríguez.
Ese procedimiento, similar al de cocinar en casa, no solo asegura una cocción completa, sino que preserva las propiedades de los ingredientes.

“Dentro de esa gran olla express, se mantienen no solamente los nutrientes, sino el sabor, etc.”
De acuerdo con la especialista de La Costeña, la tecnología ha permitido que lo que en otro tiempo pudo ser considerado “comida de emergencia” hoy se entienda como una alternativa confiable para la vida cotidiana, sin que ello signifique renunciar a calidad.
El papel del barniz inocuo
Uno de los temores más frecuentes de los consumidores es que el metal de la lata pueda entrar en contacto con los alimentos y liberar partículas dañinas.
“Tenemos un barniz inocuo, que lo que hace es impedir que los alimentos entren en contacto con la lámina, con la lata”.
Este recubrimiento funciona como una capa protectora que elimina riesgos de contaminación, reforzando la inocuidad del producto.
Seguridad, practicidad y nutrición
La conservación en lata también se relaciona con la practicidad de almacenamiento. Según Díez Rodríguez, “un alimento en lata es sano, seguro, aparte de preservar el sabor, es práctico porque lo puedes almacenar y no tiene espacio, es fácil de apilar, etcétera”.
Esta característica, además, se combina con otra ventaja poco conocida: la larga vida útil. El enlatado permite contar con reservas de alimentos sin necesidad de refrigeración inmediata, un beneficio clave en contextos de emergencia o para quienes buscan optimizar tiempos en la cocina.
El mito de lo “menos natural”
Uno de los prejuicios más comunes hacia los enlatados es que se perciben como productos “menos naturales” que los que se encuentran en mercados locales. Al respecto, Díez Rodríguez enfatizó que la base de cada producto son ingredientes auténticos. “Todos son naturales, se integran a través de una cocción sencilla”.
El objetivo, recalcó, es derribar la idea de que el enlatado resta valor a los alimentos, cuando en realidad se trata de un método que garantiza tanto la seguridad sanitaria como la conservación de la esencia de cada receta.
Un invento que cambió la forma de comer
Para la directora de mercadotecnia, el enlatado es más que un envase: “Creo que la lata para mí es uno de los grandes, grandes inventos, de verdad, también lo digo a nivel alimentación”.
Su afirmación conecta con un fenómeno global: desde que fue creado en el siglo XIX, este sistema ha permitido transportar alimentos a grandes distancias, reducir el desperdicio y ampliar la disponibilidad de productos en diferentes contextos.
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