¿Se cayó un adulto mayor? Lo que debes hacer y qué evitar según especialistas
La prevención y una respuesta adecuada tras una caída pueden disminuir hospitalizaciones y mejorar la seguridad de los adultos mayores.

Las caídas son uno de los principales problemas de salud y seguridad en las personas adultas mayores.
De acuerdo con datos de salud pública, más de 1 de cada 4 personas de 65 años o más sufre al menos una caída al año, y quienes ya han caído tienen entre dos y tres veces más probabilidades de volver a hacerlo si no se implementan medidas preventivas adecuadas.
Más allá del golpe físico, una caída puede afectar la independencia, la confianza y la calidad de vida del adulto mayor.
Por ello, saber cómo actuar en los primeros momentos y en las horas posteriores puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida o complicaciones que requieran hospitalización o rehabilitación prolongada.

Qué hacer en el momento de la caída (los primeros segundos)
Cuando una persona mayor se cae, lo más importante es mantener la calma y evaluar la situación con cuidado. Levantarla de inmediato, por impulso, puede empeorar una lesión.
- Evalúa el entorno y la seguridad
Antes de acercarte, verifica que el lugar sea seguro. Retira objetos con los que pueda volver a tropezar, apaga estufas o aparatos eléctricos si es necesario y, si estás solo, pide ayuda. Tu seguridad también es importante.
- Verifica el estado del adulto mayor
Háblale con voz clara y tranquila. Observa si responde y pregúntale cómo se siente, si le duele algo y si puede mover brazos y piernas. Si hay dolor intenso, incapacidad para mover alguna extremidad o signos evidentes de lesión, no intentes moverlo.
- Revisa signos de urgencia
No intentes levantarlo si presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Dolor intenso en cadera o pelvis, que podría indicar una fractura.
- Dolor en cuello o espalda, que puede sugerir lesión en la columna.
- Somnolencia, desorientación, dolor de cabeza fuerte o vómitos tras la caída, posibles señales de lesión en la cabeza.
- Sangrado abundante o heridas profundas.
Ante cualquiera de estos signos, llama de inmediato a los servicios de emergencia, ya que puede tratarse de una situación que requiera atención médica urgente.

Cuándo no debes levantarlo y cómo ayudarlo si no hay señales graves
Es natural querer ayudar “rápido”, pero hacerlo sin una evaluación previa puede agravar una lesión.
Cuándo no moverlo
No intentes levantar al adulto mayor si:
- Sospechas una fractura (no puede apoyar el peso del cuerpo).
- Refiere dolor fuerte en cuello o columna.
- Estuvo inconsciente o se muestra confundido después de la caída.
En estos casos, lo más seguro es esperar a que llegue ayuda médica.
Si no hay signos de alarma
Si la persona está consciente, no presenta dolor intenso y puede mover brazos y piernas sin dificultad, puedes ayudarla con cuidado:
- Ayúdala a sentarse lentamente y deja que descanse unos minutos.
- Acércale una silla firme para que pueda apoyarse.
- Ayúdala a levantarse despacio, usando la silla como apoyo, sin jalarla de los brazos o axilas, ya que esto puede causar lesiones.
- Una vez de pie, evalúa si puede caminar unos pasos o si prefiere sentarse y después consultar a un médico.
Actuar con cuidado reduce el riesgo de nuevas lesiones y ayuda a que el adulto mayor recupere confianza sin poner en riesgo su integridad física.
Qué hacer después de la caída, incluso si “parece que no pasó nada”
Aunque no haya signos graves inmediatos, una caída nunca debe ignorarse. Especialistas en geriatría señalan que puede ser una señal de problemas subyacentes como alteraciones del equilibrio, debilidad muscular, problemas de visión o efectos secundarios de medicamentos.
Pasos recomendados tras la caída
- Consulta a un médico o profesional de la salud para revisar medicamentos, equilibrio, presión arterial y estado general.
- Observa síntomas tardíos durante las siguientes 24 a 48 horas, como dolor que aparece después, mareos frecuentes, dolor de cabeza que empeora o debilidad persistente.
- Registra lo ocurrido: dónde fue la caída, si hubo resbalón, obstáculos, calzado utilizado o cambios recientes en medicamentos. Esta información puede ayudar a prevenir futuras caídas.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), a través de su iniciativa STEADI (Stopping Elderly Accidents, Deaths & Injuries), recomienda que cada caída sea una oportunidad para evaluar riesgos y mejorar la prevención.

Cómo prevenir la siguiente caída (estrategias efectivas)
La prevención de caídas requiere un enfoque integral que combine entorno seguro, salud física y hábitos diarios.
1. Adapta el hogar
Un entorno adecuado reduce de forma significativa el riesgo de caídas:
- Elimina alfombras sueltas y cables en zonas de paso.
- Instala pasamanos y barras de apoyo en baños y escaleras.
- Asegura buena iluminación, especialmente en pasillos y entradas al baño durante la noche.
2. Mejora fuerza y equilibrio
La evidencia científica muestra que la actividad física regular, en especial los ejercicios que combinan fuerza y equilibrio, ayuda a reducir caídas. Actividades como Tai Chi, ejercicios de resistencia y programas de entrenamiento supervisados mejoran la estabilidad y la autonomía del adulto mayor.
3. Cuida la visión, audición y medicamentos
La pérdida de visión o audición aumenta el riesgo de tropiezos. Asimismo, algunos medicamentos pueden provocar mareos o somnolencia. Hablar con el médico sobre ajustes o revisiones periódicas puede marcar una gran diferencia en la prevención.
Señales de alerta que requieren atención médica inmediata
Aunque el adulto mayor parezca estable después de una caída, ciertos síntomas no deben pasarse por alto:
- Dolor persistente en espalda, cadera o cuello.
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
- Cambios en el estado mental, como confusión o somnolencia extrema.
- Dolor de cabeza que empeora o vómitos posteriores al golpe.
- Inflamación, fiebre o signos de infección.
Ante cualquiera de estas señales, lo responsable es solicitar evaluación médica inmediata.

Caídas no son inevitables: ¿qué dice la evidencia?
La evidencia actual coincide en que las caídas no deben asumirse como parte normal del envejecimiento.
Programas basados en evidencia, como los promovidos por el CDC y el National Institute on Aging, demuestran que la combinación de evaluación médica, ejercicio, educación familiar y adaptación del entorno reduce de forma significativa la incidencia de caídas en adultos mayores.
Actuar ante la caída de un adulto mayor implica evaluar primero su seguridad, reconocer señales de alarma y decidir cuándo es necesario buscar atención médica.
A largo plazo, la prevención es clave: adaptar el hogar, fortalecer el equilibrio y revisar la salud general permite reducir riesgos, proteger la independencia y mejorar la calidad de vida. Con información clara y acciones oportunas, muchas caídas —y sus consecuencias— pueden evitarse.
EL EDITOR RECOMIENDA



